La Aduana de Cuba autoriza la importación por los viajeros de plantas eléctricas más potentes

La medida estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2022 e insiste en dejar la importación a viajeros y ‘mulas’.

Viajeros a Cuba. AP

La Aduana de Cuba autorizó la importación sin carácter comercial de plantas eléctricas de potencia superior a los 900 voltios, en una decisión que, según la entidad, responde a la crisis eléctrica que vive el país, sometido a más de tres meses de apagones diarios, por encima de las 18 horas por jornada en algunas regiones de la Isla.

Según la Gaceta Oficial número 53 Extraordinaria, publicada el lunes, la autorización se produce de manera excepcional y supone la posibilidad para los viajeros de llevar o enviar a la Isla esos dispositivos de generación «por encima del valor establecido para la vía de los envíos aéreos, marítimos, postales y de mensajería».

«Al valorar las afectaciones al sector residencial que aún persisten, producto del déficit de energía que ocasiona las averías en el sistema electroenergético nacional, resulta necesario autorizar, de manera temporal, la importación de plantas eléctricas de una potencia superior a los 900 vatios, cuyo valor referencial en Aduana excede el valor máximo de doscientos (200) dólares estadounidenses permitidos a importar por la vía de los envíos aéreos, marítimos, postales y de mensajería sin carácter comercial», dice el texto de la resolución.

Pese a la mención al «sector residencial» que hace la Gacetalos principales importadores de esta clase de dispositivos son hoy los dueños de restaurantes, cafeterías y otros negocios, quienes se ven obligados a usar plantas para poder mantener en pie sus negocios.

Pero como la crisis energética afecta además al combustible que se vende en las gasolineras, días atrás la corporación CIMEX racionó la venta de gasolina para plantas eléctricas en el país

Por ello, a los propietarios de tales equipos «solo se les autorizará la venta de diez litros de combustible (gasolina) cuando esté en existencia en los CUPET».

Aparte de lo anterior, para conseguir ser atendido en las gasolineras, los interesados deben darse de alta en las oficinas territoriales del Ministerio de Economía y Planificación, presentando allí el carnet de identidad y la propiedad de la planta eléctrica.

La autorización para importar plantas de mayor capacidad estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2022 y supondrá la aplicación de «una tarifa arancelaria del 30% para el pago del impuesto aduanero al exceso de la carga que corresponde gravar» en tales casos.

El anuncio supone la primera corrección a las regulaciones aduanales aplicadas a partir del 15 de agosto pasado, que incluyen tarifas y tasas nuevas para la importaciones de los viajeros e implican la admisión de una mayor cantidad de productos de carácter no comercial por pasajero.

Desde esa fecha los cubanos pueden importar hasta cinco teléfonos celulares, en vez de los dos permitidos hasta entonces, así como dos plantas eléctricas de menor potencia que las ahora autorizadas, así como igual número de motos eléctricas, aunque también puede llevarse una tercera como carga acompañante.

Esas disposiciones suponen dejar a la actividad de los viajeros y «mulas», quienes se dedican a realizar «turismo de compras», buena parte de la actividad de importación de los productos que el Gobierno no es capaz de ofertar a los habitantes del país.

En un artículo publicado en DIARIO DE CUBA, la analista de temas económicos Rafaela Cruz consideró que las medidas son «un bofetón que se da a sí mismo un Gobierno que, abusando del hambre y las necesidades que provoca, prefirió hacer de ‘mula’ antes que permitir libertad económica».

Cruz añadió que esta «desregulación aduanera es el reconocimiento de la incapacidad de un Gobierno que, aun teniendo el monopolio del comercio exterior; accediendo a créditos alejados de los particulares; obteniendo rebajas por volumen de compra que los particulares ni sueñan; pudiendo importar partes y piezas para ensamblar y vender productos terminados; pudiendo dar servicio posventa; contratando fletes marítimos mucho más baratos que los aéreos que pagan las mulas y vendiendo abiertamente en locales legales, aun con todo eso, es incapaz de mantener abastecidas las cada vez más caras tiendas MLC».

TOMADO DE DIARIODECUBA

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