Jubilados cubanos responden al Gobierno: ‘Nos merecemos respeto, no depender del Estado o de los hijos’

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‘Dedicamos nuestras vidas al trabajo, entregamos todo al proceso’, destacan y piden «una vida tranquila y humilde, pero decorosa’.

Un anciano en La Habana, Cuba. ISMAEL FRANCISCO CUBADEBATE

Los jubilados cubanos respondieron a Marino Murillo, el jefe de los ajustes económicos del Gobierno, quien en el programa de la televisión estatal Mesa Redonda dijo que «no todo puede ser responsabilidad del Estado cubano. Tiene que haber también una responsabilidad de la familia». 

Un cubano, identificado como «alor» en el medio oficialista Cubadebate, contó que apenas cobra 1.528 pesos. «¡Eso me da para mal pasar el mes! Trabajé duro toda la vida para tener que vivir ahora ayudado por la asistencia social y almorzando en un comedor comunitario, que el que lo hace como yo, sabe que se cocina mal, los frijoles ‘aguaos’ y así todo mal hecho».

«Los jubilados somos personas que dedicamos nuestras vidas al trabajo y en una época en que entregamos todo al proceso. No somos una carga para vivir asistidos. Nos merecemos respeto a una vida tranquila y humilde, pero decorosa, no dependiendo ni del Estado ni de los hijos. Aporté millones de pesos al país cuando trabajaba. De ahorros no puedo hablar, no tengo que explicarlo», señaló.

Como parte de la llamada Tarea Ordenamiento, la pensión mínima subió apenas a 1.528 pesos, mientras el salario mínimo a 2.100 pesos. En ambos casos, los ingresos siguen siendo insuficientes para cubrir los gastos en Cuba por la subida de los precios, tanto estatales como privados.  

Luis Herrera comentó que «según entendí al señor Murillo, ahora, después de haber ayudado con mi aporte igual que el de miles de cubanos, que han participado en la construcción y el desarrollo tanto en Cuba, como en distintas misiones internacionalistas de diferentes tipos, y que hemos llegado a la vejez sacrificando, la mayoría, a nuestras familias, ahora que necesitamos una vejez digna y feliz, nos toca ser dependientes de otros, como si no tuviéramos derecho a ser autosuficientes con nuestra propia jubilación«. 

Roberto González Hernández criticó que incluyan a los pensionados que antes cobraban 500 pesos, entre los «favorecidos por el incremento. En mi caso solo aumenté en 2.5 veces y el costo de la vida incrementa en más de cuatro veces».

«Nosotros trabajamos para no necesitar ser protegidos y aportamos a la sociedad lo suficiente (…) Hemos perdido poder adquisitivo y no es justo. Ministra y Murillo, con todo el respeto, ustedes saben de economía y no deben decir ni aplicar de manera generalizada tales medidas que dañan el bolsillo y los sentimientos de quienes estamos en la tercera y última edad», agregó, en referencia a la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, también en la Mesa Redonda

Otro jubilado, identificado como CDMF68, comentó que «después de décadas de trabajo, estudiando y sirviendo de manera incondicional a mi país, mi jubilación será de unos 1.700 pesos, por debajo del salario mínimo. Muy triste. Lo correcto y justo habría sido equiparar mi jubilación a la de mis colegas. También podrían haber distribuido mejor el dinero disponible. Pero no, la decisión es dejarnos con ingresos por debajo del salario mínimo».

Quejas también de los hijos y encargados de los ancianos

Onelbi Laffita contó que su padre tiene 83 años y su madre cumplirá 81 años el próximo 26 de enero, pero ninguno tiene ingresos. Ella es una de cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres.

«Me presenté en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social solicitando ayuda salarial para nuestros padres, cosa esta que fue denegada porque dice que nosotros los hijos tenemos que mantenerlos, pero solo trabajan los varones y ellos tienen su familia y yo no trabajo», apuntó.

Laffita trabajaba en su casa de alquiler, ahora está buscando en unos cuantos lugares, pero «la respuesta es que están congeladas». Su hermana también busca trabajo, uno de sus hermanos gana 2.400 pesos, pero debe hacer su casa por esfuerzo propio. El otro es chofer de una empresa en la Ciénaga de Zapata, Matanzas, pero tiene su familia. 

«¿Qué hacemos con nuestros padres que deben pagar corriente, muchas medicinas porque son diabéticos, los dos hipertensos y más medicamentos del corazón? ¿Qué hacemos si no hay ayudas? No podemos ayudarlos aunque quisiéramos, son muchas cosas y mucho dinero y viven solos. Además, mi hijo estudia en la UCI que lleva mucho y solo trabaja su papá y gana 2.500 pesos en comercio», cuestionó. 

Yunior apuntó que también busca trabajo, desde hace tres meses, pero «la respuesta siempre ha sido la misma: las plazas están congeladas». Desde hace dos años, en los que no pudo trabajar, es el único cuidador de su abuela postrada crónica, incapacitada física y mentalmente.

«No he podido trabajar cuidándola a toda hora. Solo percibimos su jubilación de 1.570 pesos. Yo he tratado de hacer un sacrificio extra para reinsertarme nuevamente en un trabajo. Soy licenciado en cultura física y deporte, pero cuando voy al INDER municipal de Habana del Este, en busca de una oferta de trabajo, me dicen que las plazas están congeladas, o sea que no hay trabajo. Necesito saber qué está pasando verdaderamente, pues la economía y los costos han aumentado bastante, y nuestra entrada económica sólo es una», comentó. 

Otros cubanos señalaron que la pensión aumentó cinco veces, pero «¿cuánto han aumentado los precios de algunos productos y servicios, más de cinco veces, hasta diez y 20 veces. Por ejemplo, el cloro en Santa Clara». También en Camagüey, «el Gobierno aprobó un precio abusivo para algunos alimentos, por ejemplo, la mortadella que costaba nueve pesos la libra, ahora la venden con mala calidad en 47 pesos, como ven más de cinco veces el precio

Tomado De DIARIODECUBA

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