Instituto Patmos: “Anhelamos llevar esperanza y vida al pueblo cubano”

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CubaNet conversa con el Reverendo Mario Félix Lleonart Barroso, fundador y coordinador del Instituto Patmos.

MIAMI, Estados Unidos. – El pasado 2 de febrero, el Instituto Patmos arribó a su octavo aniversario. A pesar de las tribulaciones, esta organización se ha mantenido, desde la fe, promoviendo y defendiendo el respeto a los derechos humanos en Cuba. 

La iniciativa, surgida en 2013, en el marco del 74 aniversario de la Iglesia Bautista Ebenezer, tiene cuatro objetivos que resultan fundamentales: la defensa y el monitoreo de las libertades religiosas, la educación en derechos humanos, el diálogo interreligioso y la incidencia política. 

Para conocer más sobre esta labor, CubaNet conversó con el Reverendo Mario Félix Lleonart Barroso, fundador y coordinador del Instituto en el exterior, quien, por la represión del régimen cubano, se vio obligado a exiliarse junto a su esposa e hijas en 2016. 

―¿Cómo surgió el Instituto Patmos y quiénes lo integran?

―No fue una idea originada en nuestra iglesia local, sino que fue el resultado de (las consideraciones de) pastores que representaban a diferentes entidades religiosas. No tenemos una lista de miembros formales, nuestra estructura es informal. 

―¿Por qué han preferido mantenerse de esa forma?

―En el año 2013 muchos realizábamos acciones más públicas, pero la represión ha aumentado y Patmos es un blanco del régimen. Nosotros mismos hemos sido directamente reprimidos, no en vano mi familia y yo somos refugiados políticos y ahora residimos en Estados Unidos. 

Nuestros primeros foros y actividades fueron públicos y abiertos, pero detrás de cada foro hecho por católicos y protestantes venía la represión. Ahora también los hacemos también en varias confesiones de fe, respaldadas, pero no decimos que somos Patmos para lograr tener éxito. 

Sin dudas, la estructura ha funcionado, en los mismos informes que año tras año elaboramos está el trabajo de todos los que conforman Patmos, porque de lo contrario, desde Estados Unidos fuera imposible obtener toda esta información. 

El pastor Mario Félix Lleonart reclama la liberación del preso político Luis Borges frente a la Embajada de Cuba en Washington DC (Foto: Cortesía del entrevistado)

―¿Qué actividades realizan dentro y fuera de Cuba?

―Somos miembros de la Mesa Redonda Internacional para las Libertades Religiosas, a través de la cual nos reunimos cada martes en Washington DC (ahora por la pandemia de forma virtual). Allí podemos proponer desde el respeto y la ética, sin discusiones de tipo teológicas, porque de lo que se trata es del respeto a las libertades religiosas en general. 

Pero también elaboramos informes que recogen las violaciones a las libertades religiosas, los presos políticos, todas las personas impedidas de salir del país y todas las libertades en general. No podemos ver unas (violaciones) separadas de otras; la Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene 30 artículos y están interrelacionados. 

Hemos enviado informes al Examen Periódico Universal (…), de manera que pudimos incidir en los marcos de las Naciones Unidas. Hace cuatro años tenemos un programa radial semanal gracias al Directorio Democrático Cubano, que nos ha ofrecido su programación para insertar este segmento de 15 minutos que se transmite por la onda corta de Radio República. Consideramos muy importante este podcast que se llama “Cubano Confesante” ―(tanto) como el blog que abrí en 2010―, ya que se escucha desde Cuba y recibimos feedback a través de correos y cartas postales. 

Dentro de Cuba se realizan foros y debates, y ayudamos a que nuestros miembros reciban, fuera del país, educación en derechos humanos. Cada año otorgamos el Premio Patmos, un reconocimiento a la gran labor que realizan hombres y mujeres de fe a pesar del contexto tan adverso que viven en Cuba. 

Mario Félix Lleonart (extremo derecho), en Oficina Oval de la Casa Blanca (Foto: Cortesía del entrevistado)

―Sobre el premio Patmos, llama la atención que de los siete premiados hasta la fecha solo uno ha sido protestante, el Dr. Oscar Elías Bicer. Los demás profesan la fe católica. ¿Cuáles son los requisitos que el instituto tiene en cuenta para otorgar este galardón? 

―La mayoría de quienes proponemos (las candidaturas) y decidimos somos protestantes y en la entrega de nuestros premios se encuentra implícito un detalle de diálogo interreligioso: por otorgarse el Premio los 31 de octubre de cada año coincidiendo con el Día de la Reforma Protestante (…). A nosotros también nos interesa mucho homenajear hoy a “esos católicos fuera de serie”, en la Cuba de hoy. Y nuestro Premio tiene también ese detalle adicional.

Los requisitos a tener en cuenta son: ser cubano y residente dentro de la Isla, ser creyente de cualquier afiliación religiosa, ser consecuente con esa fe que profesa viviéndola en el contexto cubano sin importar consecuencias y que en lo posible se haya destacado también por vivir y defender los cuatro objetivos que se propone Patmos. 

También es la razón por la que de todos nuestros premiados solo dos no son presos políticos, Dagoberto Valdés y José Conrado, lo cual no significa que no hayan sufrido también. Pero cinco han estado presos incluso por años y todo por defender esos principios a los cuales han sido fieles como creyentes practicantes.

―Hablemos sobre la actitud de algunas instituciones religiosas dentro de la Isla acerca de la defensa de los derechos humanos… 

―Nos encontramos a veces que instituciones religiosas legalmente registradas tienen que escoger entre sus preceptos religiosos, que siempre son puros y buenos, o los intereses institucionales de sobrevivencia dentro de una dictadura. Por tal motivo, nosotros tratamos de enviar mensajes de exhortación, de la manera más diplomática posible, porque a veces atacando obtenemos reacciones no deseadas. Como dice el apóstol Pedro en la Biblia: “Demos razones de la fe que hay en nosotros a aquellos que no piensan iguales”. Y hemos tenido buenos resultados ya que hemos visto en estos años un empoderamiento dentro de los grupos religiosos legalmente (registrados).

―Pastor Mario Félix, lo hemos visto junto a su esposa, Yoaxis Marcheco, y otros activistas exigiendo la libertad de prisioneros políticos frente a la Embajada de Cuba en Estados Unidos. ¿Qué labor realiza Patmos por los cubanos que se encuentran sancionados debido a su posición política?

―Por supuesto que también apoyamos a los presos políticos a través de denuncias internacionales; por eso participamos en diferentes iniciativas, jornadas de oración, y contactamos con personas dentro de Cuba de diferentes religiones, para intentar realizar el trabajo de capellanía. Yo mismo fui preparado para ser capellán y prácticamente nunca pude ejercerlo en Cuba por negativa de las autoridades. Independientemente de que abogamos por la liberación de todos, estamos inmersos en una campaña por (la liberación de) Ernesto Borges, preso político que lleva 23 años sufriendo en la cárcel y aunque quizá se conoce poco de él, es un hombre de mucha fe, la cual le ha permitido sobrevivir todos estos años. 

Mario Félix porta un cartel por la liberación de Ernesto Borges (Foto: Cortesía del entrevistado)

―¿Qué piensa Patmos sobre la política que debería asumir la Administración Biden hacia Cuba? 

―Como representantes de Patmos hemos podido interactuar en eventos importantes ante personas de relevancia mundial, como el expresidente Donald Trump, el exsecretario de Estado Mike Pompeo, y el embajador para las Libertades Religiosas en Estados Unidos, San Bronwback, a quien admiramos mucho. Hemos intentado que el Departamento de Estado de Estados Unidos comprenda que todos los derechos en Cuba son violados incluyendo la libertad religiosa. Con nuestros informes tratamos de incidir para que no se le dé oxígeno a un sistema causante de los males en nuestro país. Cuando se tiene relación con el sistema y los que desgobiernan, entonces se le prolonga el sufrimiento al pueblo. El empoderamiento debe dirigirse hacia los líderes religiosos y el pueblo en general. 

―Para terminar, ¿qué mensaje envía al pueblo cubano? 

―El nombre de nuestro Instituto hace referencia a la isla de Patmos, donde estuvo preso Juan, el apóstol, debido a su fe religiosa. En ese lugar él recibió visiones que plasmó en el libro del Apocalipsis, que se traduce en revelación, un libro que ofrece esperanza a la iglesia en medio de las tribulaciones. El Instituto Patmos, también nacido en una isla, y ahora expandido por el mundo por personas como yo, tiene como supra-objetivo dar esperanza al pueblo cubano. 

El bien siempre triunfa sobre el mal y estamos muy animados en estos tiempos que corren, cuando el lema de “Patria o Muerte” que primó por 62 años comienza a ser desplazado por un eslogan como el de “Patria y Vida”, porque eso somos, defensores de la vida, porque Dios nos trajo al mundo para traer esperanza y vida, y eso anhelamos para el pueblo cubano. Es lo que también procuramos desde nuestra posición de fe y oramos para que muy pronto el pueblo cubano por fin sea libre.

TOMADO DE CUBANET

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