‘Incluso en Afganistán con los talibanes hay más alimentos y medicamentos que en Cuba’

Un refugiado iraní y su esposa denuncian su abandono en la Isla, después de quejarse a la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Keivan Esfandiyar. K. ESFANDIYAR / FACEBOOK

Un refugiado iraní que lleva residiendo casi tres años con su esposa en Cuba denunció las duras condiciones en que sobreviven después que la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en la Isla desoyera sus quejas y la situación alimentaria y sanitaria empeorara durante 2021 en el país.

En una carta enviada al medio independiente Havana TimesKeivan Esfandiyar subraya que tanto él como su pareja dependen de la asistencia financiera de la ACNUR, dado que no tienen permiso de trabajo ni acceso a la la libreta de racionamiento en la Isla.

«Nos ayudaron hasta enero de 2021 con un estipendio en CUC en efectivo, pero esta moneda ya no existe. Esta fue reemplazada con lo que ellos llaman MLC (monedas extranjeras) que no existen en efectivo, sino únicamente en las tarjetas bancarias. Estas solo sirven para comprar en las tiendas del Gobierno que venden a precios en dólares estadounidenses», comenta en su misiva, en referencia al paquetazo económico aplicado por las autoridades desde enero de este año, bajo el eufemístico nombre de «Tarea Ordenamiento».

«Desde principios de 2021, la ACNUR les ha dado a los refugiados pesos cubanos en lugar de CUC, a una tasa de 24 pesos por lo que era un CUC (la tasa irreal de moneda extranjera que anunció el Gobierno cubano y que la ACNUR tuvo que respetar). Pero el MLC cuesta más de 70 pesos en la calle para ser depositados en una tarjeta de compras», prosigue.

«De hecho, la ayuda financiera de los refugiados se ha reducido a un tercio de lo que era antes de que se extendiera la Covid-19. Además, somos las únicas personas en Cuba que no podemos comprar en las tiendas de divisas, porque no tenemos la tarjeta de débito y no tenemos derecho a tener una cuenta bancaria en la Isla».

Esfandiyar asegura que ha enviado correos electrónicos a la oficina central de la ACNUR en Panamá, desde donde atienden a los refugiados en Cuba, «pidiendo que atiendan este problema o que nos den una tarjeta temporal, hasta que podamos comprar alimentos y muchos productos básicos necesarios que solo están en estas tiendas con precios en dólares estadounidenses. Pero o nos ignoran o dicen que no es posible».

«Por otro lado, no podemos competir en las colas para comprar alimentos en las tiendas que venden en pesos cubanos, donde debes luchar por tu turno en la fila. Es común que aquí la gente diga ‘regresa a tu país’ o ‘ve a comprar en las tiendas de dólares’. No se dan cuenta de que nosotros no podemos. No somos turistas y no podemos obtener la tarjeta bancaria», se queja.

Aparte de esa situación de desamparo, Esfandiyar asegura que tanto él como su esposa padecen de trastorno obsesivo compulsivo (TOC), por lo que deben seguir un tratamiento con el medicamento sertralina. «Pero no hay sertralina, al igual que la mayoría de los medicamentos aquí. La ACNUR sabe esto desde hace meses, pero no ha hecho nada al respecto».

«Parece que los refugiados importan solo en el Medio Oriente o en cualquier otro lugar, donde los principales medios de comunicación hablan de ello. Se escuchan noticias sobre refugiados afganos, pero nadie sabe de los afganos que viven aquí de cinco a siete años sin un futuro claro y esperando el reasentamiento», comenta.

Según Esfandiyar, durante el actual año las autoridades cubanas solo aceptaron «a dos refugiados para el reasentamiento, nadie más (según el sitio web de datos de reasentamiento del ACNUR, hasta agosto de 2021). No somos prioridad».

Concluye su carta con un «comentario de un refugiado afgano: ‘Incluso en Afganistán con los talibanes hay más alimentos y medicamentos en comparación con Cuba'».

El Estado cubano no es firmante de las convenciones internacionales sobre refugiados, por lo que no existe un marco legal ni un mecanismo nacional para la determinación de ese estatuto, así como tampoco para la protección de esas personas, advierte la página oficial de la ACNUR en Cuba.

Por ello, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se ocupa de hacer esos procedimientos para quienes solicitan protección internacional en territorio cubano.

La ACNUR tiene el deber de ayudar a los refugiados a encontrar una solución duradera a su situación, según las normas del derecho internacional y nacional aplicables, que incluyen la repatriación voluntaria, la integración local o el reasentamiento a un tercer país.

Pero, advierte el mecanismo de la ONU, de esas tres soluciones es ACNUR quien determina cuál es la más apropiada para cada refugiado. No obstante, aclara, solo un porcentaje mínimo de los refugiados en el mundo para los que el reasentamiento en un tercer país es la solución duradera más adecuada acaban finalmente reasentados.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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