Imposible renovar el carné de identidad en Cuba sin los sellos de cinco pesos

«Dale, apúrate que me quedan pocos», repite un vendedor informal a todo el que se le acerca 

Oficina de Correos de Cuba ubicada en la esquina de Carlos III y Belascoaín en La Habana. (14ymedio)

«Los sellos de cinco pesos desaparecieron igual que la leche», comenta una mujer en una oficina de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería (DIIE), en La Habana. La falta de este trozo de papel timbrado retrasa los trámites para la renovación del carné de identidad, la compraventa de una casa o la expedición de un poder notarial.

Desde solicitar una certificación de nacimiento o realizar una declaratoria de heredero, cada uno de estos trámites obliga a presentar sellos timbrados por determinado valor, pero la escasez de los sellos de cinco y diez pesos complican todas aquellas gestiones que exigen estos valores o no llevan un pago que sea múltiplo de 20.

«Vine a hacer un poder para dejarle a mi hermano la potestad de vender la casa cuando yo no esté», contó este jueves a 14ymedio una cliente de la Notaría de la calle 10, entre 15 y 17, en El Vedado habanero. «Lo más difícil no ha sido la cola aquí, aunque tuvimos que marcar desde la madrugada. Lo más complicado fue encontrar los sellos».

La mujer consiguió cuatro sellos de cinco pesos pero debió comprarlos a un precio de 30 cada uno. «En los Correos no hay sellos de cinco ni de diez pero aquí en la notaría no puedes entregar los que superan el monto del trámite. Si vale cinco en sellos, no te aceptan uno de 20», lamenta.

«Vine a hacer un poder para dejarle a mi hermano la potestad de vender la casa cuando yo no esté»

A las afueras del lugar, un vendedor informal muestra una tira con más de una decena de sellos de cinco pesos. «Dale, apúrate que me quedan pocos», repite a todo el que se acerca. Un cliente del lugar decide comprar algunos por «si después no me alcanzan los que traje». El joven ha llegado hasta la Notaría también para hacer un poder.

«Lo mío es para que mi madre pueda poner en el registro civil a una prima que va a venir a vivir para mi casa cuando yo finalmente me vaya a México», aclara. Por su trámite deberá entregar sellos por valor de 75 pesos. «Tengo tres de 20, uno de 10 que conseguí de milagro y otro de cinco que me regaló mi hermano, pero necesito varias copias del documento así que hay que multiplicar eso».

En 2020, las autoridades aprobaron la emisión de sellos del timbre en las denominaciones de 50 pesos, 125, 500 y 1.000. Pero incluso esas denominaciones más altas también han tenido problemas en los últimos meses debido a la alta demanda para confeccionar pasaportes y salir del país. Pero son los de menor valor los que atraviesan la peor situación.

«No están llegando muchos y nos dicen que es problema con la materia prima», explica a este diario una empleada de una oficina de Correos de Cuba ubicada en la calzada del Cerro. Los sellos de timbre se imprimen en papel de seguridad, llevan una marca de agua a trasluz, también fibras rojas y azules visibles; otras fibras amarillas ultravioletas y bandas holográficas.

«No puedo seguir sin carné porque si un policía me lo pide en la calle puedo terminar en la estación»

«Nos llegan de buchito en buchito y enseguida se acaban. Hemos tenido incluso que racionar la cantidad de sellos que vendemos a cada cliente porque hay mucha gente que compra por cantidades para revender», explica.

Omar, un habanero de 42 años, llegó esta semana hasta las oficinas de la DIIE porque tenía su carné de identidad guardado en el bolsillo trasero del pantalón y se partió al sentarse. Para obtener el nuevo documento necesita sellos por valor de 25 pesos, un requisito que no imaginó fuera tan difícil de lograr.

Primero, se dirigió al Correos de la esquina de Carlos III y Belascoaín. «Solo tenemos de 20 y de 10, pero no de 5, lo que puedes hacer es comprar el de 20 aquí y a ver donde consigues el que te falta», le respondió con cara de pena la empleada. Después de tres días de búsqueda en varias oficinas de Correos, Omar se decantó por un vendedor informal.

«No puedo seguir sin carné porque si un policía me lo pide en la calle puedo terminar en la estación», reconoce. Por un trozo de papel con el número cinco pintado en el centro, Omar pagó tres veces su valor. «Esto o esperar a que suministren sellos, pero no voy a demorar porque mañana pueden costar más».

TOMADO DE 14MEDIO

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