Huracán Iota, última imagen de satélite

TEGUCIGALPA, 15 nov (Reuters) – El huracán Iota se seguía fortaleciendo rápidamente el domingo mientras enfilaba peligrosamente hacia Centroamérica, dijeron autoridades, en momentos en que la región aún se recupera de la destrucción causada por la tormenta tropical Eta.

Tras convertirse en un huracán en la madrugada del domingo, Iota se ubicaba a unos 315 kilómetros al este de la colombiana Isla de Providencia y a 540 kilómetros al este sureste del cabo Gracias a Dios, que divide a Nicaragua de Honduras y donde se espera que toque tierra la noche del lunes.

El ciclón se movía hacia el oeste noroeste a 15 kilómetros por hora (km/h) y soplaba vientos máximos sostenidos de 150 km/h con ráfagas más fuertes, de acuerdo a datos del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés).

“Se pronostica que Iota será un huracán extremadamente peligroso de categoría 4 cuando se acerque a Centroamérica”, dijo el NHC en su más reciente reporte.

“(El ciclón) traerá consigo vientos potencialmente catastróficos, marejadas ciclónicas amenazantes a la vida e impactos de lluvia”, agregó.

A principios de noviembre, Eta, una de los ciclones más poderosos que impactó Centroamérica en años, tocó tierra en Nicaragua. En los días siguientes, la tormenta avanzó por la región descargando potentes lluvias y vientos que dejaron más de un centenar de fallecidos, decenas de miles de damnificados e infraestructura destrozada de Panamá a México.

Una de las áreas más golpeadas fue la zona central guatemalteca Alta Verapaz, donde una montaña se derrumbó sobre el poblado Quejá, enterrando vivas a decenas de personas. Ante la imposibilidad de encontrar a los atrapados bajo metros de lodo y piedras, la zona será declarada camposanto.

EVACUACIONES

El domingo, las autoridades continuaban evacuando a pobladores de las zonas más vulnerables al ciclón en Guatemala, Honduras y Nicaragua.

En Honduras, Douglas Espinal, jefe del departamento de bomberos de Puerto Lempira en la Mosquitia, dijo a Reuters que los evacuados llegaron desde la madrugada del sábado, viajando desde las remotas zonas de la región en canoa o bote.

Sigue llegando gente en sus lanchas y cayucos (bote pequeño)”, dijo Espinal. “Pero sólo es gente que tiene una lanchita o un cayuco. El resto de la gente está en sus comunidades”, agregó.

La autoridad explicó que Puerto Lempira, capital del departamento Gracias a Dios donde Iota tocará tierra, se quedó sin combustible ya que suspendieron las entregas tras la llegada de Eta, lo que imposibilita que los bomberos lleven a cabo un plan de evacuación más extenso.

Gracias a Dios, en el oriente del país, es una región remota sólo accesible por aire, mar o atravesando sus ríos internos. Con poco más de 100.000 habitantes, según cifras oficiales, el área alberga una serie de comunidades indígenas, entre las que se encuentran los miskitos, garífunas, pech y tawahkas.

En Nicaragua, las autoridades dijeron que también se estaban llevando a cabo evacuaciones en las comunidades indígenas y pesqueras de la costa de Mosquitos.

La actual temporada de huracanes del Atlántico ha batido récords en el número de tormentas nombradas, que ya suman 30 tras la aparición de Iota. Algunos científicos señalan como responsable al incremento de las temperaturas oceánicas debido al cambio climático provocado por el ser humano.

(Reporte de Gustavo Palencia en Tegucigalpa; Reporte adicional de Elida Moreno en Cuidad de Panamá, Nelson Rentería en San Salvador, Álvaro Murillo en San José, Sofía Menchú en Cuidad de Guatemala e Ismael López; Escrito por Diego Oré en Ciudad de México).

Tomado De CIBERCUBA

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