Horas después de anunciarse la reapertura de los hoteles para el turismo nacional en Cuba, ya los funcionarios castristas salieron a decir que Varadero es un destino “placentero y seguro”

En la noche de ayer, el Ministerio de Turismo (MINTUR) de Cuba anunció que a partir del próximo 15 de noviembre se realizará la reapertura gradual de las fronteras aéreas en el país, así como retomar el sistema de hospedaje para cubanos en los hoteles, siempre en dependencia de las condiciones epidemiológicas de cada provincia.

Solo horas después, ya funcionarios del Gobierno han salido a promover el polo turístico de Varadero como un destino “placentero y seguro”.

Así afirmó la encargada por el MINTUR en Matanzas, Ivis Fernández Peña, quien convocó un encuentro con la prensa extranjera acreditada en Cuba para hablar sobre los “rigurosos protocolos sanitarios” que se aplican en este balneario de cara a proteger “la salud de los visitantes”.

Como garantía, Fernández Peña enfatizó en que todas las instalaciones hoteleras de Varadero cumplen con las medidas sanitarias ordenadas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y que los empleados de todos los hoteles ya han completado el ciclo completo de vacunación contra la COVID-19.

De igual forma, explicó que se están realizando pesquisas diarias a la entrada y salida del personal por parte de especialista de la Salud, y “se monitorea permanentemente la salud de esos trabajadores y se supervisa e inspecciona el cumplimiento de los protocolos sanitarios por cada actividad”.

Según la nota publicada anoche por el MINTUR, la reapertura de hoteles al turismo nacional, así como de las fronteras aéreas, a partir del próximo 15 de noviembre se tomó “teniendo en cuenta el avance en el proceso de vacunación en Cuba, su efectividad demostrada y la perspectiva de que más del 90% de toda la población concluirá los calendarios de vacunación en noviembre”.

Cuba, que mantuvo un nivel de COVID-19 controlado en 2020 con regiones completas sin contagios por semanas, enfrenta este año un rebrote que no logró ser controlado por meses.

La llegada del variante Delta y una flexibilización -luego revertida- a fines del año pasado incrementaron geométricamente los casos positivos y llevaron casi al colapso al sistema de salud en algunas provincias como Matanzas, Ciego de Ávila y ahora Pinar del Río, Holguín y Cienfuegos.

El rebrote ha obligado a cerrar escuelas, limitar el transporte, imponer toques de queda, suspender al operación de aeropuertos y tiene prácticamente paralizada la economía, que sufrió un retroceso de 11% en 2020.

TOMADO DE CUBACUTE

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

%%footer%%