Hijo de Fulgencio Batista vuelve a ofrecer polémicas declaraciones: “Mi padre no fue el dictador inclemente que ha dibujado el castrismo”

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El hijo del ex presidente cubano Fulgencio Batista, Roberto (Nueva York, 1947), se dedicó después de tantísimas décadas del derrocamiento de su padre a rememorar los pasajes más importantes de su vida al lado de uno de los dictadores más célebres de la historia de Cuba. En el libro “Hijo de Batista” (editorial Verbum), saca a la luz un perfil de su padre poco o nada conocido, el de hombre de familia y el de cariñoso y paciente tutor, a la par que expuso que la imagen de Fulgencio que trasciende no es verdadera, sino el resultado de una intensa campaña propagandística y manipuladora del Gobierno del fallecido Fidel Castro.

Roberto aseguró que Batista (padre) no fue el tirano que convirtió a Cuba en el perrito faldero de Estados Unidos, la sede de todos sus vicios y el principal aliado de la mafia, sino un reformador “de tono socialista” que logró traer la prosperidad a la isla caribeña.

Sí apuntó que cometió 2 graves errores: dar el golpe de Estado de 1952 y liberar a Fidel Castro de la prisión de Isla de Pinos.

El libro narra la historia de la familia, incluyendo los oscuros pasajes que ha tenido que experimentar Roberto desde los 11 años de edad, cuando se exilió de repente en la fatídica noche de fin de año de 1958.

El pequeño Bobby fue recibido con insultos en el aeropuerto de Nueva York, lo que generó tal trauma que no pudo hablar sobre Cuba hasta varias décadas después.

Aseguró que Batista era un hombre “muy culto, dulce, didáctico, tranquilo”. Afirmó que unos amigos lo embullaron a contar su parte de la historia, para que se conozca “cómo era Fulgencio Batista en la intimidad”.

Recordó que Batista fue electo presidente constitucional en 1940, que dejó obras muy importantes para Cuba como legado y veló por el respeto a una constitución modélica de carácter progresista. Viajó por Latinoamérica y hasta el propio Pablo Neruda lo saludó como un paradigma de líder.

No le gusta admitirlo, pero tiene que vivir con que su padre se convirtió en dictador cuando dio el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Alegó que él asumió el poder ejecutivo y el poder legislativo, pero el judicial quedó independiente. Restauró entonces la Constitución de 1940 con todas las libertades y principios que contenía.

Aseguró que su padre fue un visionario cuando advirtió sobre el peligro que traería la figura de Fidel Castro con el poder de la isla.

Señaló que su padre fue muy apreciado por el gobierno de Estados Unidos hasta el golpe de Estado de 1952, cuando comenzaron a verlo con mal ojo, a impedir que llegaran a La Habana cargamentos de armas que había comprado y a ayudar a Fidel Castro.

Consideró que el principal error de su padre fue, en primera instancia, llevar cabo el golpe de Estado de 1952 y dejar en libertad a Fidel Castro tras haber cumplido parte de su condena por el asalto al cuartel de Moncada. Se refirió a Batista como un “animal político”, y dijo que siempre había respetado el orden constitucional, por lo que, si no hubiese sido por esa acción, “hubiese pasado a la historia de Cuba como estadista”.

Negó rotundamente que la capital cubana hubiera ejercido como centro de operaciones de la mafia norteamericana, como tanto se especula, alegando que fueron las películas de Hollywood las que crearon esa imagen. Señaló que su padre de fue de Cuba luego de una reunión austera con militares y miembros del Gobierno; que no fue “ninguna fiesta”.

Recalcó que La Habana que creó su padre estaba llena de glamour, riqueza y el progreso; que él se dedicó a realizar grandes obras y hospitales a favor de la cultura y los más vulnerables, además de que fomentó una gran política turística.

También rechazó los alegatos de que durante el gobierno de Batista hubo mucha corrupción, diciendo que era todo una invención como la que personificaba a su padre como un dictador inclemente.

Indicó que su apellido ha sido un peso positivo y que siempre lo han portado con orgullo, aunque admitió que alguna vez sí le pasó factura.

Su exilio fue muy problemático, pues toda la familia se dispersó, distribuyéndose los hermanos entre República Dominicana, Nueva Orleans, Daytona y Nueva York. Luego se fueron reuniendo paulatinamente en Portugal, viviendo de administrar sus activos en Cuba y otros países, todos legales.

Confesó que tiene esperanzas en los individuos y organizaciones que desde la isla están abriendo brechas “en el buen sentido hacia una Cuba más abierta a las libertades”.

TOMADO DE CUBACUTE

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