l presidente del Consejo de Defensa Provincial de La Habana, Luis Antonio Torres Iríbar, llamó a desplegar un esfuerzo vital en los días que restan al mes de septiembre para cumplir con rigor las medidas restrictivas aplicadas en la capital.

Según el periódico Tribuna de La Habana, Torres Iríbar pidió “el máximo posible de distanciamiento físico y social, tranquilidad en las noches y batalla en cada municipio”. La petición de mayor distanciamiento choca con una realidad en la que los cubanos se aglomeran o hacen largas colas para conseguir alimentos y productos de primera necesidad.

Respecto a la “tranquilidad en las noches y batalla en cada municipio”, Torres Iríbar conoce el medio para conseguirlo: “el sistema de multas ha ayudado a aumentar la percepción de riesgo y disciplina”. Mayor control y más multas, por tanto, más cuerpos represores en La Habana.

go que habrá que insistir una y otra vez, hasta la sugestión definitiva de la población: en la producción de alimentos en solares urbanos. Estas ocurrencias son viejas y recurrentes en el pensamiento político-económico de los cuadros del gobierno y el partido. Un día son jutías y avestruces, otro son piñas y gallinas decrépitas. Es lo que hay cuando se siguen constantemente las enseñanzas del Comandante.

En un alarde de visión estratégica, Torres Iríbar explicó “que hay muchos lugares en los cuales podemos aprovechar más patios y terrenos”. En Centro Habana, por ejemplo, “uno de los municipios donde menor cantidad de tierra hay; allí disponen de 18 organopónicos”.

No se refirió explícitamente a los derrumbes y edificios a punto de colapsar, aunque quizás aludiera a ello al referirse a la posibilidad de hacer nuevos organopónicos “en solares y espacios, a partir de los cuales establecer puntos de ventas a la población”. Quizás por ahí esté la solución al hambre y las infrahumanas condiciones de vida que abundan entre los más de 152 mil habitantes de este municipio, el más densamente poblado de la capital.

“Hay que redoblar la batalla en la producción de alimentos”, manifestó el presidente del CDP, quizás queriendo decir que hay que duplicar o triplicar la producción de alimentos. Pero es que, entre tantas batallas, es difícil concentrarse en las palabras y los números.

Torres Iríbar también mencionó que a partir de ahora se harán menos pruebas  PCR, unas 2000 al día, pero se harán de forma más eficiente, trabajando arduamente. Es sabido que el ardor revolucionario obra milagros, pero no por ello se puede “bajar la guardia”.

“Todas estas indicaciones deben crear un espíritu de trabajo y consagración, que debemos impregnar a nuestro pueblo”, señaló Iríbar. Al parecer, ese espíritu todavía no se ha impregnado en el pueblo, pues algunos persisten en sus “indisciplinas e incumplimientos de normas higiénico- sanitarias en la vía pública en diferentes municipios”.

Hay quienes siguen “realizando fiestas o ingiriendo bebidas alcohólicas en lugares públicos, deambulando fuera del horario establecido, incumpliendo con el distanciamiento individual, o no usando el nasobuco”. La percepción de que estos comportamientos son muy riesgosos asombran a una población que se ve obligada durante el día a luchar por su manutención.

No obstante, Torres Iríbar reconoció que se está reduciendo el número de sanciones. Este fin de semana fueron solo “549 multas, cifra que se reduce en comparación con el fin de semana precedente, lo que indica mayor acatamiento de las restricciones y orientaciones”.

En resumidas cuentas, la reunión del Consejo de Defensa Provincial de La Habana sirvió para hacer llamamientos a realizar más “esfuerzos vitales”. La pregunta que Tribuna de la Habana no le hizo a Luis Antonio Torres Iríbar es qué entiende él por semejantes esfuerzos.

Tomado De CIBERCUBA

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