Gobierno cubano vende tractores rusos por miles de dólares a los campesinos mientras el Granma promueve las “bondades” de la yunta de bueyes

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Por muy satírico que suene, el órgano oficial de comunicación del Gobierno cubano, el periódico Granma, se atrevió a asegurar que la mayoría de los campesinos cubanos “se olvidan de lo bueno que es tener una yunta en la finca”, cuando las tiendas territoriales en MLC de insumos agrícolas se encuentran actualmente vendiendo tractores a los productores independientes en 27.000 USD.

En un artículo para promover las “bondades” de la tracción animal en la labor de la tierra, el diario oficialista alegó que las yuntas de bueyes se deben convertir “en un factor indispensable en el incremento de la producción”.

Cuba, siempre a la contraria del resto del mundo, se halla abogando por prácticas de producción medievales, mientras que los países que se lo pueden permitir invierten más de 5.000 millones de dólares anuales en automatización, con el uso de robots y drones aplicados a la agricultura.

El parque agrícola cubano, que logró malamente llegar a ser mecanizado y nunca se ha ni planteado la automatización, se defiende con excusas de ecologismo y de protección de suelos, para esconder los evidentes problemas de ineficiencia, incapacidad y falta de recursos de las fuerzas productivas estatales.

La realidad de que un país notablemente agrícola (como es Cuba) sufra una balanza comercial agropecuaria tan decadente, resulta injustificable.

Todo las naciones del orbe muestran una clara tendencia hacia la automatización y el uso de tractores y hasta drones, y Cuba pretende atrasarse todavía más con su tendencia hacia el uso de bueyes.

En un artículo de la revista Ciencias Técnicas Agropecuarias, de la Universidad Agraria de La Habana, se explica que uk tractor es 35 veces más productivo que una yunta de buey, pues los animales pueden trabajar hasta 5 horas diarias y las maquinarias llegan sin problema a las 16, además de con mucha mayor intensidad. Independientemente, el arado con bueyes constituye una práctica de maltrato hacia los animales.

Con solo un tractor de pequeña potencia (como los que el Gobierno cubano se encuentra vendiendo en dólares a los campesinos particulares) se puede cuadriplicar la producción de frijol en una finca y reducir los costes en insumos a la mitad.

Cuba nunca ha logrado ser un país sobresaliente en el ámbito de la tecnología (siquiera inmerso) desde 1959, pues el Gobierno nunca puede afrontar las inversiones necesarias y no permite que nadie más las haga, por lo que se ve obligado a disfrazar sus errores con supuestas preocupaciones verdes y a forzar a su país a pasar hambre.

No permitir la inversión extranjera libre y directa es decisión de las autoridades de la isla, así como no liberar el comercio exterior o mantener rígidos controles sobre la compraventa de terrenos. De modificarse esto  el campo cubano se convertiría en un destino atractivo para el capital especializado en la esfera agrícola, dado que Cuba tiene un mercado en ascenso, consumidor de productos de alto valor agregado en el turismo.

Asimismo, si el Gobierno cubano decide poner atrás las desavenencias políticas, podría abastecer tanto a la nación norteamericana como a las islas caribeñas aledañas, las cuales constituyen en su mayoría importadoras de alimentos para sus respectivas industrias turísticas.

La decisión gubernamental de apoyar la conciencia ecológica ha estado ampliamente motivada en dependencia de la capacidad financiera; sin embargo, se ha velado por mantener la política de no permitir el desarrollo autónomo de la agricultura nacional.

Cuando Cuba drenaba del CAME gran parte de sus bienes, insumos e implementos, el número de yuntas disminuyó. El año 1990 marcó el menor reporte de yuntas en el país: 214.000, coincidiendo apenas con el fin de la era del subsidio soviético. En contraste con 1945, ese año había el doble de población en la isla, pero 363.000 yuntas menos, y con muchos tractores operando provenientes de la URSS.

Los tractores, no obstante, envejecieron y el Gobierno ha importado apenas 800 unidades anuales durante las últimas dos décadas. De acuerdo con los estándares mínimos indicados por la FAO, Cuba cuenta con exactamente la mitad de los tractores que necesitaría. También se le suman a las trabas la subutilización, en gran parte debida a fallas de combustible, falta de piezas de repuesto y pobre organización. Por ese motivo, no resulta una sorpresa que haya reaparecido la tracción animal como sustituto del trabajo de los tractores.

Incluso con estas trabas, el Gobierno no propicia precisamente la obtención de las yuntas. Un campesino citado en el mismo reportaje de Granma confesó que se dedicó a fabricar sus propios implementos, a partir de discos viejos de picadoras, y con ellos rompe la tierra, la surca, la cultiva… porque ya está harto de “caerle atrás a los tractores”.

TOMADO DE CUBACUTE

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