Fuerzas políticas no chavistas se hacen con un tercio de los gobiernos municipales

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Por esos gobiernos ‘debería comenzar la reingeniería política venezolana’, opina un experto.

Nicolás Maduro se santigua antes de votar. EFE

Más allá de las cifras presentadas en un primer momento por las autoridades electorales y celebradas ampliamente por el régimen de Nicolás Maduro, las elecciones de este 21 de noviembre en Venezuela simbolizan una suerte de temblor sísmico a nivel local, en un hecho inédito desde que el chavismo alcanzó el poder en 1999.

El mapa mostrado públicamente por el Consejo Nacional Electoral (CNE) e inmediatamente usado por la propaganda oficial del chavismo muestra a una Venezuela casi por completo roja. En los cargos de gobernadores de estado (provincias) el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) copó la escena ante una oposición dividida, mientras que aguas abajo —a nivel municipal— se ha dado un cambio de primer orden, a juicio de analistas.

De un total de 335 alcaldías (gobiernos municipales) que estaban en disputa este domingo, las fuerzas políticas no chavistas (coexistiendo allí un paisaje variopinto, incluyendo voces disidentes del chavismo), se hicieron con 117 triunfos, mientras que estaban aún por adjudicar otras 13. El chavismo tendrá 205 alcaldes.

En 2017, cuando la oposición llamó a no participar, el antichavismo se hizo apenas con 27 alcaldías. El periodista especializado en temas electorales Eugenio Martínez corrobora a DIARIO DE CUBA que se ha registrado un hecho sobre el cual no existía un pronóstico claro. En su mejor momento, desde 1999, la oposición se había hecho con 76 alcaldías en 2013, ratifica.

De las alcaldías que perdió el chavismo en este 2021, solo 59 quedaron en manos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la otrora poderosa plataforma unitaria de la oposición. Analistas apuntan a una recomposición, aún en ciernes, del conglomerado opositor cuya principal referencia para la comunidad internacional sigue siendo Juan Guaidó, quien tuvo por cierto una posición ambivalente sobre estos comicios.

«Que un número alto de alcaldías hayan quedado en manos de partidos y liderazgos locales diferentes al PSUV es lo más significativo del 21 de noviembre. Es un número importante que refleja la importancia de los liderazgos locales. Por allí debería comenzar la reingeniería política venezolana», comenta a DIARIO DE CUBA el politólogo Piero Trepiccione, coordinador regional del Centro Gumilla, una fundación dedicada al análisis sociopolítico.

En una conversación con corresponsales de prensa internacionales, la analista Carmen Beatriz Fernández comentó que el chavismo debe estar leyendo con lupa los datos a nivel municipal, dado el cambio significativo ocurrido.

En otra acera, EEUU emitió este lunes 22 un contundente comunicado en el que aseveró que las elecciones en Venezuela fueron viciadas.

«Las detenciones arbitrarias y el acoso de actores políticos y de la sociedad civil, la criminalización de las actividades de los partidos de oposición, la prohibición de candidatos en todo el espectro político, la manipulación de las listas de votantes, la censura persistente de los medios de comunicación y otras tácticas autoritarias sofocaron prácticamente el pluralismo político y garantizaron que las elecciones no reflejasen la voluntad del pueblo venezolano«, afirmó el secretario de Estado Anthony Blinken en un comunicado.

Tradicionalmente, el chavismo impuso el voto «entubado» que no era otra cosa que llevar a que el elector escogiera de forma automática a los candidatos de un mismo partido. Este esquema en las últimas dos décadas benefició al chavismo en el poder. En otras ocasiones el mapa de gobernaciones estaba rojo, y el mapa de alcaldías también bastante rojo. Es la primera vez desde que Hugo Chávez llegara al poder en 1999 que el mapa de municipios será, en realidad, multicolor.

En términos prácticos, en esta oportunidad, el voto fue «cruzado». Posiblemente una persona votó por un gobernador chavista, pero por una figura de alcalde, que es el gobierno más cercano, de otra corriente o incluso por un líder exclusivamente local sin formar parte de un partido nacional.

La desvinculación de los ciudadanos en ese nivel municipal, tanto del chavismo como también del referente tradicional de oposición, que venía siendo la MUD, es una señal de cambios más profundos, a juicio de Trepiccione.

«Se ha modificado la estructura tradicional en las últimas dos décadas, donde los dos bloques situacionales asociados al oficialismo y a la oposición, que dominaban el espectro político. Esto, ahora, se ha minimizado dando paso a un gran centro», sostiene este politólogo, cuyo punto de análisis de Venezuela se centra en las regiones.

Otros análisis, en tanto, han puesto el foco en la alta abstención, ligeramente superior al 58%. Se trata también de la cifra más alta registrada para este tipo de comicios en las últimas dos décadas.

La elección directa de alcaldes y gobernadores se estableció en Venezuela en 1989. Durante los años 90 hubo bastante participación electoral en los comicios regionales y municipales, por la novedad política que esto representaba.

Tras la llegada de Chávez al poder, sin embargo, descendió la participación, dado que el chavismo paulatinamente fue restándole atribuciones a los gobernadores y alcaldes, especialmente si estos eran de oposición. En las últimas ocasiones la medida de participación rondó el 50%, por lo que una votación con 41,8% de los votantes es una señal inequívoca de apatía, desinterés o rechazo hacia estos comicios.

Otro asunto no enteramente analizado en Venezuela, según recuerda el periodista Eugenio Martínez, tiene que ver con las altas tasas de migración. De los casi seis millones de venezolanos que han emigrado, según las agencias de la ONU, este periodista estima que unos 4 millones están en edad de votar.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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