Fue la cara del ‘Noticiero Estelar’ de la televisión estatal cubana, ahora busca llegar a EEUU a través de México

El periodista y locutor Yunior Smith Rodríguez dice que quizo ‘escapar de tanta mierda putrefacta, de la mentira, de la desesperanza’.

Yunior Smith Rodríguez en el Noticiero Estelar de la televisión estatal cubana Y. SMITH/FACEBOOK

Yunior Smith Rodríguez, periodista y ex conductor del Noticiero Estelar de la televisión estatal, salió de Cuba rumbo a Estados Unidos y ahora cuenta a través de su perfil en Facebook todo lo que —dice— sufrió en su trabajo en la Isla.

«Mi viaje comenzó como el de otros miles de cubanos que en los últimos meses se cansaron de arar en la arena y decidieron marchar, escapar de tanta mierda putrefacta, de la mentira, de la desesperanza«. Así inicia el post Smith Rodríguez desde algún lugar en México, a la espera de cruzar la frontera con Estados Unidos.

«Comencé a notar que ‘el bloqueo’ no es culpable de todas las políticas fallidas que una y otra vez se inician como soluciones redentoras de una economía muerta, que no llegan a ninguna parte, ni es culpable del abuso, el engaño, la burocracia, la corrupción y las muchas malas decisiones a lo interno. Comenzó con el profundo desprecio hacia los ministros con cuellos ausentes y barrigas desbordadas que esbozan explicaciones que ni ellos mismos entienden (ni creen), con los inescrupulosos llamados a la resistencia del pueblo, a los votos de confianza de la gente cansada de confiar, porque las consignas y la espera no llenan barrigas, ni visten o calzan a los niños», afirma Smith Rodríguez.

Smith Rodríguez era parte del intento oficial de acabar con las acusaciones de discriminación hacia los negros en la televisión cubana, algo que el propio periodista había denunciado desde que estudiaba Comunicación Social en la universidad.

Poco a poco, se convirtió en un rostro familiar para los cubanos de la Isla. Su doble rol de locutor y periodista lo obligada a abordar temas polémicos, en los que el régimen impone su opinión.

«Reconozco que era un convencido y un romántico enamorado del sistema. Así me lo inculcaron por años, y aunque encontraba errores, y criticaba desde siempre, lo hacía con la vista nublada por los conceptos adquiridos desde niño: ‘todo fuera mejor sin el bloqueo’, ‘este Gobierno busca el bien de todos’, ‘un mundo mejor es posible’… Iluso. Tanta mierda atragantada en el pecho por años puede llegar a convencer,» escribe Smith Rodríguez.

El año 2021 cambió la vida de muchos cubanos. En el extenso post que colgó en Facebook, el periodista dijo que cuando el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, agredió a los jóvenes que se concentraron frente a la sede de la institución el 27 de enero, comenzó a sentir asco. Luego, el abuso policial del 11 de julio, el llamado de Díaz-Canel a combatir a los manifestantes, las tiendas en MLC, las colas inmensas y el hambre, hicieron que mirara a los miembros del Gobierno como «expertos en imponer el miedo, su mejor arma para mantenerse en pie tantos años«, dice.

“Casi nadie sabe que tengo un hermano preso político, Kessell Rodríguez, —confiesa el periodista—. Temprano aprendí que enfrentarse al Gobierno significa ir a prisión, recibir golpes, maltratos, torturas; significa tiempo aislado sin que tu familia sepa de ti, huelgas de hambre en defensa de derechos; dolor familiar, preocupaciones, separación. Y al final nada cambia», agrega.

«Yo no quería eso para mi vida ni para mi familia (…) por eso hice todo lo posible por convertirme en un ‘hombre de bien’. Pero es imposible, y bien lo sé ahora. Los que conocían mi parentesco con un preso político, la Seguridad del Estado, hicieron solapadamente todo por comprobarme, y las tareas fueron cada vez mayores y más fuertes. Y yo cumplí. Hice mi trabajo lo mejor que pude, porque era demostrarles mi valía o perecer, perder mi trabajo o que me apagaran lentamente como al final lo hicieron.»

«Realicé reportajes —continúa Smith Rodríguez— siguiendo fielmente las continuas líneas de mensajes enviadas desde ‘arriba’, leí, entoné; fui varias veces a la oficina del jefe a preguntar ‘¿qué quieres que diga?‘, cuando no encontraba explicaciones ni formas de defender lo indefendible, cuando yo mismo estaba de acuerdo con lo que me hacían denunciar«, asegura.

«Hice mi trabajo. Pero otra vez caí en desgracia: me casé con una estadounidense. Intenté, como pude, mantenerme en pie ante las pruebas, pero cada vez tenía menos deseos de callar, de doblar la cabeza. Todos vieron en pantalla al Yunior Smith que criticaba a otros gobiernos, nadie jamás supo las veces que dije NO. Cuando me pidieron justificar los palos a los manifestantes del 11 de julio con la prisión del rapero español y me negué a semejante locura, porque la censura y la persecución está mal en España y también en Cuba», se defiende Smith Rodríguez.

Afirma que se enfrentó a presiones de la maquinaria propagandística del Partido Comunista para que se posicionara ante actores de la oposición interna.

“Nadie vio el comentario que me pidieron hacer sobre Yunior García después del 15 de noviembre, porque lo censuraron. Entonces dije que en Cuba era necesario profundizar las prácticas democráticas, que mientras la economía estuviera en crisis surgirían otros opositores, porque es totalmente legítimo culpar al Gobierno y su política de los males económicos de la nación y fue demasiado para los que dirigen ese noticiero«, relata.

«Nadie supo que dije NO cuando me pidieron hacer un reportaje sobre la inflación en América Latina, cuando el dólar estaba a casi 100 pesos en Cuba y el ‘Gobierno’, cruzado de brazos, dejaba a la gente subsistir en la miseria sin hacer otra cosa que adornar con consignas inertes los discursos decadentes y cada vez menos escuchados«, señala.

«Ellos no quieren comentarios periodísticos, no quieren opinión, quieren panfletos gastados y manidos, aunque nadie les crea. Y menos mal que no estaba expuesto a temas así de bajos todo el tiempo, porque mis trabajos eran fundamentalmente de temáticas internacionales. Porque todo el mundo sabe o debería saber que la ‘prensa oficialista’ en Cuba es monigote y marioneta, para sostener en el poder a los que viven del poder.«

Smith Rodríguez se refiere también en su post a las condiciones en que trabajan los periodistas oficialistas. El sistema «nos usa y ni siquiera nos paga bien«, dice. «Muchos creen que todos tenemos altos salarios, y carros y jabas de comida, y solo unos pocos venden su alma a niveles tales de beneficios. Ignoran que compramos la mayoría de nuestra ropa y nuestro propio maquillaje, que vamos en guagua a trabajar y que ni almuerzo hay para los que se quedan horas dentro de esa redacción.»

Según el periodista, muchos de sus ex compañeros piensan como él. «Son seres humanos dignos y sabes que son usados por ese sistema», afirma. «Pero prometí no decir sus nombres ni nunca revelar lo que hemos hablado, criticado, reído a escondidas; las veces que nos asqueamos juntos por la peste a sucio, descompuesto y moribando de lo que estábamos obligados a defender».

«Nadie ignore que el miedo es un arma poderosa de las dictaduras. Y muchos tienen miedo de perder lo poco que han conseguido, por ellos, por sus familias, por hacer lo que aman. Porque no hay otra prensa legal, y la que se opone al gobierno son también víctima de escarnio, de persecución y hasta de cárcel«, añade.

Smith Rodríguez se refiere además a lo que dice es un «secreto a voces» dentro del Sistema Informativo de la Televisión: el acoso sexual.

«Los jefes pagan con favores y privilegios a cambio de sexo; por el acoso sexual desde el poder, secreto a voces que nadie denuncia por miedo; por las putas de pantalla, por el amiguismo y favoritismo inherente a ese sistema que no beneficia al más capaz, sino al más guatacón, al que demuestra ser más revolucionario, más comunista, al más chivatón, al más dispuesto a venderle el alma al diablo», critica.

Sobre sus últimos tiempos en el Sistema Informativo de la Televisión, afirma que fue víctima de abusos de poder.

«Mi jefe cuando (me) dijo en mi cara que él en mi posición (casado con una estadounidense) se hubiese ido del país (y ojalá te partan las patas por hipócrita, doble moral y desvergonzado hasta la médula). Mis ideas, o ‘mi primavera’, como le llamaban algunos a mis menguantes deseos de callar, de agachar la cabeza y obedecer, hicieron que fueran apagando poco a poco mi carrera, disfrazados de mil escusas. Una guerra psicológica y de desgaste en la que yo tenía todas las de perder. Ellos son expertos defenestrado gente

“Tal vez por mí mismo me hubiera quedado o tal vez, hubiese cambiado de trabajo, como tantas veces pensé. Pero preferí irme. Escapar por mi vida mientras pudiera. Porque también ya soy padre», jistifica Smith Rodríguez. «Mi hija tiene doble ciudadanía, y no me perdonaría jamás a mí mismo, que teniendo ella la posibilidad de vivir en libertad, en otro país y con otras condiciones, se vea obligada a crecer en la misma podredumbre en la que yo. No sería un buen padre

Yunior Smith Rodríguez está casado con una estadounidense con quien tiene una hija pequeña. Al final de su declaración agradece las muestras de apoyo recibidas de manos de los cubanos que lo acompañan.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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