Frei Betto: ‘Cuba no padece hambre, pero hay riesgo de inseguridad alimentaria’

El teólogo brasileño, amigo personal de Fidel y Raúl Castro, asiste a la presentación del ‘Plan Nacional de Soberanía Alimentaria’ del Gobierno cubano.

Frei Betto en la presentación del Plan Nacional de Soberanía Alimentaria de Cuba ante el cuerpo diplomático. TVC/CANAL CARIBE

El teólogo brasileño Frei Betto, amigo personal de Fidel y Raúl Castro, acudió el viernes a la presentación del Plan Nacional de Soberanía Alimentaria del Gobierno cubano, donde volvió a decir que en Cuba no hay hambre, aunque matizó que hay otros riesgos.

«Cuba no padece hambre, pero existe el riesgo de inseguridad alimentaria, lo que muestra lo imprescindible de una implementación eficiente del plan», dijo Betto, según publicó el diario oficial Granma.

El religioso habló de «la importancia de la integración de todos los sectores que intervienen en la implementación del plan, así como de la colaboración de los diplomáticos y sus países, en términos de tecnologías, técnicas agroecológicas y la agroindustria, etc».

En un encuentro presidido por el miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, además de por los ministros de varios sectores integrados al programa, Ydael Pérez Brito, titular de la Agricultura, aclaró que «la definición de soberanía alimentaria contemplada responde a las condiciones socioeconómicas y políticas del país».

Así dijo frente al representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba, Marcelo Resende, y Betto, asesor de este programa por la FAO.

Agregó que todas las producciones tendrán como principios la calidad e inocuidad y la disminución de las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Pérez Brito dijo que la soberanía alimentaria y la educación nutricional en Cuba conllevan la proyección de un plan de desarrollo, que sea capaz de movilizar los recursos propios, teniendo en cuenta lo que las afectaciones del embargo, la pandemia y la propia crisis económica significan en el contexto actual.

Según el ministro, «sería oportuno establecer convenios de colaboración, créditos gubernamentales y oportunidades de negocio con empresas que quieran invertir en Cuba, que favorezcan la mitigación del cambio climático y la producción de alimentos a pequeña escala».

El lunes Elizabeth Peña Turruellas, doctora en Ciencias Agrícolas, y directora nacional de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, dijo que hay «desperdicio» de comida en la Isla y lo atribuyó a una «incultura alimentaria» de la población, en medio de una escasez generalizada y precios escandalosos que limitan cada vez más lo que las familias pueden llevar diariamente a la mesa. La funcionaria se refirió a costumbres de los cubanos en general, sin mencionar directamente las cosechas que se pudren en los campos cubanos por culpa del ineficiente monopolio estatal Acopio.

Según ha adelantado Frei Bettoentre los objetivos del Plan de Soberanía Alimentaria está modificar costumbres como la preferencia por el pan de trigo, un cereal importado. «Cuba produce mucha yuca y tiene condiciones para adoptar también el pan de maíz y de harina de coco», escribió en diciembre de 2021 en el diario oficial Granma.

«Y la carne puede cederle un lugar mayor al consumo de frijoles, lentejas, espinaca, maní, soya y aguacate, ricos en proteínas. Aunque la Isla no cuenta con mucho ganado lechero, las nuevas generaciones ya se acostumbran a la leche y el yogurt de soya», aseguró, en un artículo que provocó el repudio de muchos cubanos.

Durante su actual visita a Cuba el teólogo visitó el estatal Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), donde se interesó por el cultivo de la yucaBetto comentó que esta es parte de la dieta básica de más de 300 millones de personas en el mundo y es muy utilizada en Brasil, principalmente en platos como la farofa, un acompañante típico en las comidas.

No obstante, para preparar ese alimento a la yuca rallada se le extrae el contenido de almidón y se le tuesta. Suele además ir acompañada de algún alimento graso e ingredientes como judías carillas, mijo, tocino, chorizo frito, huevos, salsas, cebollas, plátano, col, entre otros.

Betto espera que, gracias a sus ideas, el Gobierno en los próximos años «reduzca drásticamente la importación de alimentos e insumos y garantice a toda la población una alimentación saludable, inocua», escribió en Granma.

Sin embargo, no está claro si para los cubanos, víctimas de la escasez más dura del actual siglo, con los precios por la nubes y obligados a inventar qué comer, apenas quedarán los inventos «alimenticios» del régimen o también aquellos productos que la ineficiencia crónica de la economía cubana no les permite degustar.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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