Exatleta cubano Osvaldo Lara lamenta el abandono en que vive: “Se olvidaron de mí”

Trabajadores

El nombre de Osvaldo Lara puede que aparezca en la historia del deporte de campo y pista cubano, sin embargo, el exatleta hoy vive olvidado por las autoridades de la isla y en una difícil situación.

En 1980, representó a Cuba en los Juegos Olímpicos de Verano de ese año celebrados en la ciudad de Moscú, cuando Rusia pertenecía a la extinta Unión Soviética. Llegó a las dos finales de 100/200 donde terminó quinto en los 100 y octavo en los 200. Cuatro años después, compitió en los Juegos de la Amistad de la capital rusa, donde ganó los 100 metros.

No obstante, una crónica en la prensa oficialista describe superficialmente las condiciones en que Lara padece el abandono del Estado. “Se olvidaron de mí, con tantos años en el equipo nacional”, comentó el exatleta ante un periodista del semanario Trabajadores.

Lara expresó su emoción al ver que un trabajador de la prensa había ido a visitarlo. “Qué bueno, te acordaste de mí, te acordaste de mí”, le dijo al entrevistador. “De Lara nadie se acuerda. Es la dura verdad”, agregó.

Su esposa explica que hace siete años Lara tuvo un infarto cerebral y, en consecuencia, padece ahora de lagunas mentales. “Además de ser hipertenso y diabético”, señala. “La verdad es que no vienen a verlo”, afirmó más adelante.

“Fui a la dirección municipal de atención a atletas y se quedó en nada. Jamás han venido del Inder. Ni de la Comisión Nacional de Atletismo”, lamentó. La mujer explicó que Lara recibe del Estado 700 pesos por una de sus medallas.

“No tiene retiro porque cuando empezó con lo de la hipertensión se asustó. Se desesperó y pidió la baja del trabajo. Después tuvo el infarto cerebral y ya usted ve”, dijo. El periodista seguidamente da algunos detalles de la vivienda:

“Las paredes muestran un viejo color hueso. Algunos adornos baratos y fotos viejas dan algo de vida. Un grupo de bártulos, juguetes y cosas que no logro definir, entre ellas un catre, atestan las esquinas y la mesa. En el techo par de abofados demuestran que hay filtraciones. Muy cerca dos grietas enormes acuñan el lamentable panorama”, apunta.

“Fue mi mejor resultado”, dijo Lara sobre la presea obtenida en 1984. “Ese año solo el americano Carl Lewis estuvo por delante de mí. Podría haber cogido una medalla en los Olímpicos de los Ángeles 84. No fuimos”, evoca.

La cita de Los Ángeles fue boicoteada como respuesta a las acciones de EE.UU. contra las Olimpiadas de 1980 en Moscú. Los países involucrados en el boicot, entre los que se encontraba Cuba, organizaron unas «contraolimpiadas» llamadas Juegos de la Amistad, en que Lara se impuso en la prueba de velocidad de los 100 metros.

Según refirió, a su regreso a la isla el gobierno le obsequió un auto Lada. “El salitre acabó con el carro, prosigue. Nos mandaron a un taller por Carlos III. Nos pelotearon. No teníamos ni un medio. La gente quiere dinero. No lo vendimos, se desbarató”, contó la esposa del exdeportista.

“Silvio Leonard fue mi gran rival. Es mi amigo. Yo tenía buena arrancada natural, conmigo había que recogerse, pero Silvio era el mejor”, dijo Lara, quien además recordó a su fallecido entrenador, Jesús Molina. “Me enseñó, que en gloria esté”, expresó. “Ahora solo salgo a buscar el pan”, expuso.

Lara participó en dos misiones internacionalistas, una en Venezuela y otra en Perú. “Hay quien piensa que eso lo resuelve todo. No es así. De Venezuela pudo traer tres cajas. No un contenedor”, dijo la esposa. 

TOMADO DE CUBITANOW

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