Estafas, frío, desilusión: la historia de un cubano en Rusia

Rusia es uno de los pocos países a donde los cubanos pueden arribar con libre visado, y en los últimos tiempos se ha convertido en un destino socorrido.

Ernesto Mayo en sus días en Rusia. M. MENDOZA NAVARRO

«En Rusia los inmigrantes son pura mierda, como en todos lados, pero allá te parten el lomo y lo que ganas no te da ni para sobrevivir.» Estas son las palabras de Ernesto Mayo, un cubano de 28 años que emprendió la travesía a Rusia para de ahí saltar a México y después a EEUU, pero tuvo que regresar a la Isla.

Rusia es uno de los pocos países a donde los cubanos pueden arribar con libre visado, y en los últimos tiempos se ha convertido en un destino de compras como en otra época lo fue Ecuador, y un país de escala para acceder a otras regiones del planeta.

«Los colores son grises. Para nosotros, que estamos acostumbrados a ver el cielo colorido y matas de todo tipo, es un clima triste. Los rusos no se ríen. Yo estuve en la parte final del verano, a principio del invierno. Tú ves el sol ahí pero no te quema, solo te encandila. En verano la temperatura normal es de seis grados», describe Ernesto. «Y, una vez en Rusia, los inmigrantes cubanos se exponen a todo tipo de vicisitudes, todas por un mismo objetivo: progresar, salir adelante y cumplir los sueños que en Cuba no pueden desarrollar.»

«Yo tenía pensado irme para EEUU, pero con el tema este que los juicios para pedir asilo ahora se hacen en México por videollamada y te tienen detenido seis u ocho meses, se vuelve más complejo todo y no me sirvió esa opción», explica. «Después empecé a perder dinero.»

«Nosotros somos cubanos y cuando vemos que ahí todo aparentemente es tan barato, quieres comprar todo, y en Rusia vive el que tiene dinero. El que se queda sin dinero se muere porque ahí no te ayudan», relata Mayo.

Para Ernesto, Rusia es igual que Cuba, «con la diferencia que allá hay más productos pero en relación a los precios, para los inmigrantes que desarrollan los peores trabajos y mal pagados, sí es caro, además de la renta. Nosotros cobramos menos de 1.500 rublos por día; 1.500 rublos vendrían siendo 1.500 pesos cubanos. La gasolina se paga a 45 o 50 rublos el litro, la carne de puerco cuesta 600 rublos el kilo. Cuando sacas un análisis de los precios es lo mismo. La diferencia es que a los rusos promedios, les pagan 5.000 o 6.000 rublos diarios».

En los tres meses que Ernesto pasó en Moscú realizó diversos trabajos, uno de ellos fue repartir paquetes en un carro dentro de una ciudad desconocida. El idioma es otro aspecto que dificulta la estancia de los migrantes latinos. «El cubano siempre tira sus piedras y algo te aprendes como dar las buenas o pagar las cuentas. Hay gente que es pro en el ruso y cuando esa gente quiere hablar rápido para que no los entiendas, no los entiendes. No te hablan ni inglés ni español aunque lo sepan. Tú te das cuenta que saben lo que le preguntas y te responden en ruso».

Los cubanos van a Rusia a sobrevivir y en esa lucha por la supervivencia el escenario se convierte en una selva donde impera el poder de los más fuertes o más avispados. Las estafas por parte de los mismos cubanos o los rusos es algo común, corren con mucha suerte los que transitan ese país y no son timados.

En una de las búsquedas de trabajo, Ernesto se unió a una brigada de plomería en un supermercado, sin saber mucho del oficio. «Por eso me pagaban alrededor de 1.800 rublos diarios. Pero al contratista de nosotros  le estafaron su dinero. Él nos pagaba de su bolsillo y cuando fue a cobrar con los jefes, le dijeron que no le iban a pagar y que hiciera lo que él quisiera. Después, entre todo el mundo, como el colega era cubano, le viramos todo el dinero para atrás, menos 500 rublos por día que eso era el transporte y la comida diaria», dice.

«En medio de un clima cruel, sobre todo para el que viene del calor caribeño, un día bajo del edificio y me encuentro a un colega en el parque bajo la nevada. Lo miro y me doy cuenta que es cubano», dice Mayo. «Le pregunto qué hacía ahí y me cuenta que lo habían estafado y se había quedado sin dinero».

«Yo lo subí para mi casa para que se calentara un poco y darle algo de comida. Ahí me pidió comunicarse con la familia en EEUU y por supuesto que lo dejé», cuenta.

«Después estuvo unos días en mi casa. La familia me mandó el dinero a mi tarjeta, me pidieron que lo ayudara y le sacara el pasaje y eso hice. Si ese tipo no da conmigo o con otra persona que tuviera las mismas actitudes, se muere en el parque», afirma.

Los agentes del orden público son otra traba para los migrantes. «Los policías saben que muchos están indocumentados o ven a un cubano y si está documentado es porque está acabado de llegar. Allá  cuando llegas tienes que registrarte y declarar en dónde te vas a quedar. Muchos lo que hacen es que pagan ese registro. Entonces, cuando el policía ve que el cubano está registrado porque  acaba de llegar o está a mitad de la estancia y en ese tiempo la gente todavía tiene dinero, te detiene.»

«Te mete dentro de la patrulla, pues es el protocolo para lo que sea. Lo hacen por la calefacción. Los policías te quitan la cartera y todo el dinero que tengas. A mí no me lo hicieron porque yo tenía mi dinero en tarjeta. Pero sí vi muchos videos de los policías haciendo eso. Videos del policía quitando el dinero y a ellos no les interesa, puedes filmarlo sin problemas que ellos siguen», lamenta.

Tras su llegada a la Isla, Ernesto nota cambio. «Cuando yo me fuí estaba la crisis esta con los cigarros, y una caja te costaba 200 pesos, pero no sé había incrementado tanto este tema de los robos de celulares», afirma.  Él vuelve a su tierra decepcionado de la experiencia, con los mismos deseos de luchar y salir adelante, pero a Rusia siente que no vuelve más; a no ser para invertir en productos que allá son más baratos y traerlos de mercancía para revender aquí.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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