Entre brotes de estafilococo, cortes eléctricos y Covid-19: así viven 240 albergados en La Habana

Lejos de buscar soluciones, la respuesta de las autoridades ha sido colocar vigilancia policial.

Albergue de la calle Desamparados, en La Habana Vieja WALDO FERNÁNDEZ CUENCA DIARIO DE CUBA

Hace cuatro años, el Gobierno transformó unas antiguas oficinas en la calle Desamparados, en La Habana Vieja, en un albergue. Allí viven más de 50 familias. En total son 240 personas que están distribuidas en 65 cubículos

El 7 de junio, un grupo de mujeres residentes en el albergue salió a la calle a protestar, «debido a que en este lugar son constantes los cortes eléctricos, porque el cableado no está hecho para viviendas sino para oficinas de trabajo. Todos los cubículos presentan grandes filtraciones de agua y muchas familias nos hemos contagiado con un estafilococo en diferentes zonas del cuerpo, una bacteria muy difícil de curar porque no hay antibióticos para combatirlo. Ese día, bajo falsas promesas de las autoridades, se acabó la protesta«, cuenta a DIARIO DE CUBA Bárbara Gómez, una de las afectadas.

Otra albergada señala que años atrás las autoridades se vieron obligadas a cerrar las oficinas por un brote de estafilococo que afectó a los trabajadores. Al improvisar una solución para el problema de vivienda que afecta a cientos de familia en La Habana Vieja, las autoridades no tuvieron ese problema en cuenta.

«En este lugar no hay condiciones mínimas para vivir: hay ratas, mosquitos, cucarachas y todo tipo de bichos. Los cortes de los cables eléctricos son continuos y han hecho que se rompan nuestros equipos. El agua hay que buscarla a varios metros de tu casa; el baño es común para casi todas las familias, y el Gobierno solo nos promete unas viviendas en un lugar apartado del Cotorro, un sitio al que no deseamos ir porque nuestras vidas están aquí», señala por su parte Yunier Toca, uno de los primeros habitantes de ese albergue improvisado.

Lejos de buscar soluciones, la respuesta de las autoridades a la protesta de las habitantes del albergue ha sido colocar una custodia policial a la entrada del lugar durante casi todo el día. 

A las ratas, las filtraciones de agua, los cortocircuitos y las infecciones por estafilococo, se ha sumado un brote de Covid-19 que fue el detonante para una nueva protesta, pese a la presencia amenazante de la Policía. 

«El día 30 de julio, un bebé de un año da positivo al Covid-19. Pedimos atención médica desde por la mañana, pero ya eran las 6:00 de la tarde y no aparecía nadie a atender al bebé. Salimos para la calle y pusimos un sillón de madera en medio de la avenida para llamar la atención. Enseguida vino la Policía para arriba de nosotros y le dio un bastonazo a una mujer«, relata a DIARIO DE CUBA una de las protagonistas de estos reclamos, que prefiere ocultar su identidad. 

La propia fuente señala que casi inmediatamente «aparecieron guaguas, ambulancias y al día siguiente le hicieron pruebas PCR a la totalidad del albergue«.

La situación de los 240 residentes en el albergue de la calle Desamparados es similar a la de cientos de familias cubanas ubicadas, en muchos casos por décadas, en los restantes 103 albergues con que cuenta la capital del país.

El estado constructivo de muchos de estos sitios, así como la falta de higiene y los problemas con el suministro de agua, llevaron a albergados de La Habana del Este y Arroyo Naranjo a protagonizar protestas en demanda de condiciones que garanticen una existencia digna.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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