En Cuba no hay azúcar ‘ni para la limonada que, según Canelo, es la base de todo’

‘¿Cómo pasas de ser un exportador de azúcar a tener que racionarla?’, cuestiona una habanera

Despacho de azúcar en una bodega cubana. TRABAJADORES

El azúcar, otrora principal renglón exportable de Cuba, engrosa la lista de productos que escasean en la Isla. Actualmente, la libra de azúcar blanca cuesta hasta 60 pesos, mientras la libra de la cruda llega a costar 50 pesos. Pero, aunque los cubanos, altos consumidores del edulcorante, estén dispuestos a pagar  por él esos precios en el mercado informal, esa disposición no basta para encontrarlo.

«No hay azúcar ni para la limonada que, según Canelo, es la base de todo«, ironiza Omarito, bodeguero de Centro Habana, luego de que una docena de clientes le preguntaran si le quedaba «para vender por fuera».

«Muy pocos bodegueros están vendiendo azúcar ‘por la izquierda’, porque la que está llegando para los mandados (la canasta básica) es la justa para cada consumidor, y en los almacenes apenas deja margen para negociar por fuera. En fin, el asunto es que realmente no hay azúcar, por el eso el precio se disparó, y de seguir a este ritmo los próximos tres meses llegará a la meta de los cien pesos por libra», profetiza Omarito.

En los grupos de intercambio de WhatsApp, Telegram o Facebook, el producto ha pasado a ser de los más demandados. Aurora Oliva Martin, quien había acumulado jabones de tocador y de lavar para intercambiar por azúcar, terminó vendiéndolos.

«A los cinco minutos de publicar el anuncio en mis grupos de WhatsApp, más de doce usuarios me contactaron con urgencia por los jabones, pero ninguno tenía azúcar. Durante todo el día perdí la cuenta de cuántos me escribieron, casi todas eran personas que tenían ancianos enfermos, pero todos me decían que ellos también buscaban azúcar. Terminé vendiendo los jabones, pero no he podido comprar la azúcar», relata Oliva Martin, quien tampoco logró cambiar por azúcar las casi treinta libras de arroz que había acumulado. 

«Un vecino de mi propia cuadra, que casualmente vio mi anuncio de arroz, me trajo un poco de azúcar para el café», cuenta.           
 
Antes de la entrada en vigor, en enero de 2021, de la llamada Tarea Ordenamiento, los Mercados Artesanales Industriales (MAI) ofertaban, de manera regular, varios productos liberados a precios más o menos asequibles para el bolsillo del cubano de a pie. Pero, cuando ha transcurrido más de un año desde la implementación de la Tarea, los MAI se encuentran totalmente desabastecidos de casi toda la gama de productos que ofertaban: jabón, detergente, pasta dental, arroz, sal frijoles, pastas y azúcar. 

«Los MAI fueron las primeras víctimas del Ordenamiento», opina Leticia Blanco, vecina de Arroyo Naranjo.

«No somos víctimas de ningún bloqueo, sino de un Gobierno terco, incapaz de reconocer que años y años de caprichos económicos resultaron en la depresión de toda la industria y la agricultura nacional. ¿Cómo pasas de ser un exportador de azúcar a tener que racionarla?«, cuestiona.  «Pregunta a nuestro Gobierno, que en eso sí es experto, sin importarle que todo este embrollo se lo tiene que espantar el pueblo, sin siquiera la opción de endulzarlo. Es muy cierto que Cuba es un meme«, sentencia Blanco, en referencia a un anuncio que circula en las redes sociales, y que se le atribuye, sin confirmación, a la Empresa de Productos Lácteos y Confitería de Pinar del Río.        

En dicho anuncio se lee que el yogurt de soya aromatizado ‒en sustitución de la leche para los niños mayores de siete años de edad‒ se producirá con disminución del azúcar. La decisión, dice el texto, «obedece a que nuestra población presenta un alto índice de enfermedades por el uso excesivo de azúcar, previniendo así el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, hipertensión, diabetes y obesidad en niños y adultos». 

En febrero, el director de Caña de la empresa estatal AZCUBA, Tomas Aquino, afirmó que la zafra azucarera en Cuba incumplió en un 30% lo planeado para el mes de enero, lo que permite augurar que el edulcorante continuará caro y escaso en un país que solía exportarlo.

El propio gobernante Miguel Díaz-Canel ha dicho que la producción es la que puede equilibrar la oferta y la demanda, y la que puede eliminar los altos precios. En sus indicaciones para aumentar la producción en general a nivel nacional, ha hablado de una planificación estratégica y financiera menos administrativa y burocrática, donde exista un necesario balance entre mecanismos político-ideológicos, económicos y administrativos y se apueste por los encadenamientos productivos entre actores económicos, dejando atrás su uso como consigna.

«No ha dicho (Díaz-Canel) nada nuevo o que no sepamos, desde hace sesenta años, y que ahora reutiliza para justificar que, simplemente, también se quedaron sin azúcar», fustiga Mario Estrada Caballero, dueño de una cafetería privada en la barriada de Lawton que tiene entre sus ofertas principales café y jugos naturales.

«La verdad verdadera es que, literalmente, no hay azúcar en La Habana. Estoy pagando la libra, cuando aparece por la zurda, a 50 pesos la libra, cuando meses atrás costaba entre 25 pesos la libra. De continuar esta crisis estaré obligado a subir el precio de los jugos, lo que perjudicaría al noventa por ciento de mi clientela”.

«Este Gobierno la palabra pueblo solo la usa para fines y convocatorias políticas y de masas, en lo demás, ese mismo pueblo que se joda», concluye Estrada Caballero.   

TOMADO DE DIARIODECUBA

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