La misiva, con fecha 18 de septiembre, fue firmada por Emilio Aranguren

Papa Fransisco

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) reconoció el pasado fin de semana la escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad que sufre la población, en medio de la crisis sanitaria desatada por el coronavirus, en una carta enviada enviada al papa Francisco.

La misiva, con fecha 18 de septiembre y firmada por Emilio Aranguren, obispo de Holguín y presidente de la COCC, fue publicada en redes sociales por la revista del Arzobispado de La Habana, Palabra Nueva.

“En este momento, al igual que tantos países en todo el mundo, estamos viviendo una compleja situación debido al rebrote de los contagios a causa del coronavirus, al prolongado confinamiento y a las serias limitaciones que muchos afrontan para encontrar alimentos y otros bienes de primera necesidad”, reza el texto.

Sin embargo, en el escueto texto dedicado a celebrar el quinto aniversario de la visita del pontífice máximo a la Isla, Aranguren no ahonda en más detalles sobre la difícil situación económica y social que enfrenta el ciudadano común.

El religioso se limita a señalar que el mensaje de “misericordia” que dejó durante su estancia sigue inspirando a la iglesia cubana y a sus feligreses.

“Sacerdotes y agentes de pastoral se esfuerzan en ‘ser Iglesia en Salida’ animados por su homilía en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad en el Cobre al comentarnos, en 2015, el texto evangélico de la visitación de la Virgen María a su prima Isabel”.

“Hoy, mientras le reiteramos nuestro filial afecto, estima y disponibilidad como Iglesia cubana, le encomendamos en nuestras plegarias y compartimos con Su Santidad el sueño de una humanidad renovada por el amor”, concluyó el obispo de Holguín.

El silencio de la Iglesia en Cuba

La alusión a las “limitaciones” hecha por el titular de la COCC se da un complejo escenario, marcado también por el silencio de la organización ante la retención, por parte de la administración de Miguel Díaz-Canel, de la ayuda humanitaria enviada por miembros del exilio en Miami a más de 15 mil familias en la Isla.

Los contenedores, en su mayoría, con latas de atún, embutidos, espaguetis y frijoles, arribaron a mediados de agosto. El objetivo era que representantes de la iglesia se encargaran de repartir los víveres entre los necesitados. Pero, desde entonces, la Aduana General de la República no ha liberado el cargamento.

La semana pasada un grupo de 70 católicos cubanos pidieron a la COCC que se pronunciara sobre la ayuda humanitaria, recalcando la importancia de la solidaridad entre cubanos “que, por razones múltiples y siempre dolorosas, están hoy separados”.

“Cuba es una sola y muchos de los que se han ido la sienten también como suya”, añadieron.

Tomado De Periodicocubano

Por

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.