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Con todos unidos en el grito, no hay detenciones que valga, como si haría la dictadura si pudiese ir uno a uno.

La celebración de los Alazanes sirvió para que los bayameses dedicaran una consigna contra los represores en Cuba / Composición Cubanos por el Mundo

La celebración en Bayamo, Granma, para recibir a los Alazanes por su triunfo en la Serie Nacional de Béisbol, estuvo marcada por una particular canción que los cubanos dedicaron a la represiva policía del régimen en Cuba. Cansados de los abusos de los cuerpos de “seguridad” de la dictadura, la multitud coreó con fuerza: “Oye, policía pinga”, todo en momentos donde se pone de manifiesto el descontento que existe entre la sociedad con los funcionarios policiales serviles al castrismo.

El coronavirus y la celebración quedaron en segundo plano en Granma, para gritar con fuerza la consigna contra la policía en Cuba, un reclamo por demás de legítimo y comprensivo. Con todos unidos en el grito, no hay detenciones que valga, como si haría la dictadura si pudiese ir uno a uno.

Y aunque el grito contra la policía del régimen fue un efecto colateral, a los cubanos los reunían las calles, aún en medio de la pandemia, para celebrar la participación de sus beisbolistas, quienes tuvieron un alto desempeño en la temporada. Amantes o no del deporte, los bayameses se dieron cita para festejar a los “héroes” de esta localidad de Granma.

El equipo celebrando en las calles con los bayameses / La Demajagua

La prensa oficial recogió el desempeño del equipo, los símbolos de celebración como un cocodrilo colgado o en un horno para aludir a la victoria que tuvieron sobre el equipo de Matanzas; los niños que salieron a aplaudir y hasta la señora en silla de ruedas que se presentó para felicitarlos. No obstante, no hizo mención alguna de la rebelión contra la policía en Granma que desde el pasado domingo vio la saña de los represores en Cuba.

Cubanos celebrando el triunfo de los Alazanes / La Demajagua

En redes sociales han circulado demostraciones de cómo los cubanos comienzan progresivamente a rebelarse contra la policía de Cuba, que amedrenta, multa y persigue no solo a la disidencia opositora, sino a quien así le plazca. Al inicio de la pandemia por coronavirus, fueron incontables las denuncias de las arbitrariedades de los funcionarios quienes amparados en el DECRETO NO. 14 2020 sobre las medidas sanitarias ante la COVID-19, se aprovecharon para imponer sanciones, registrar detenciones y otros atropellos, que incluyen golpes y maltratos verbales.

Quizás sea el caso del joven afrocubano Hansel Hernández, el más sonado del 2020 sobre los abusos de la policía cubana, inclusive reseñado en el reciente informe publicado por el Departamento de Estado de EEUU sobre las violaciones de Derechos Humanos en Cuba. Cientos en Cuba elevaron su voz de pesar exigiendo justicia para Hansel.

Ese mismo malestar y descontento contra la policía del régimen, posiblemente fue la motivación para que en el barrio San Isidro, defendieran al rapero Maykel Osorbo de ser apresado una vez más sin justificación alguna. La respuesta del día siguiente fue mayor represión y detenciones aisladas, buscando intimidar y enviar un mensaje a la población para generar temor. Pero en Cuba, el miedo parece estar llegando a su fecha de vencimiento.

TOMADO DE CUBANOSPORELMUNDO

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