No es plausible decir que esta noche se conocerá con firmeza quién estará en el Despacho Oval los siguientes cuatro años, como tampoco lo es negarlo. De cualquier forma, la legislación estadounidense marca los tiempos y formas.

En este día de elecciones presidenciales en Estados Unidos, una de las cuestiones que más expectativas y polémica está generando es la alta probabilidad de que no se conozca con exactitud para la noche al ganador de los comicios.

Los estadounidenses están acostumbrados a tener resultados preliminares del escrutinio y la noción de quién los presidirá durante otros cuatro años en las últimas horas del Election Day, pero en este 2020, como si no fuera ya lo suficientemente atípico, la situación podría cambiar.

La causa de ello es el elevado número de votos anticipados por correo que se han registrado en la mayoría de los estados, muchos de los cuales impiden iniciar su contabilización hasta la jornada de las elecciones.

De tal suerte, el escrutinio de los votos emitidos bajo esa modalidad, puesta en entredicho por el actual mandatario estadounidense y aspirante a la reelección por el Partido Republicano, Donald Trump, podría tomar horas y hasta unos días más, con lo que se impediría tener un balance claro esta noche de cuántos votos electorales reales tendría cada candidato, dados además los estrechos márgenes por los que ganarían en cada estado, según los sondeos y análisis del mainstream mediático.

Tal y como destaca La Voz de América, servicio de radio y televisión internacional del gobierno de Estados Unidos, puede que esta noche incluso no veamos discursos de aceptación de resultados por parte de ambos candidatos.

Dichos discursos han jugado un rol importante en las elecciones y la transición pacífica de poder en la democracia estadounidense, pero en esta ocasión “podrían no ser parte de la realidad la noche del 3 de noviembre debido a que la publicación de la mayor parte de los resultados puede demorar en estados decisivos”, señala el medio.

Ante esa posibilidad, el aspirante demócrata, Joe Biden, se comprometió a no pronunciarse hasta que todos los votos sean contados, con independencia de que tome muchas más horas o días que lo acostumbrado. Por su parte, Trump aseguró esperar también a tener resultados sólidos, pero rechazó ver con buenos ojos que tarden más allá de la noche del sufragio.

Desde su perspectiva y la de sus acólitos, una tardanza desmesurada podría ser un indicativo de fraude, lo cual acusará si fuera el caso y así lo percibe.

Sin embargo, a pesar de las costumbres, acusaciones y temores, fundados o no, el proceso electoral para la presidencia en Estados Unidos no está anclado al día de la elección ni es de hecho tan rápido.

Los ganadores presidenciales generalmente se anuncian la noche de las elecciones porque las organizaciones de noticias más serias tienen suficiente información para proyectar con precisión un ganador, destaca Fox News, que un reporte al respecto recuerda que tras el día de la elección cada estado sigue contando el voto popular durante varias jornadas para finalmente certificar los resultados en días y hasta semanas posteriores.

La legislación específica de cada estado varía, por lo que cada demarcación tiene su propia fecha límite para que sus verdaderos electores, los integrantes del Colegio Electoral y quienes finalmente emiten los votos electorales que cuentan, se reúnan y certifiquen los resultados.

Como ejemplo, Delaware certifica el resultado del estado dos días después de las elecciones, es decir, el próximo jueves 5 de noviembre en el caso de este año, mientras que Nueva York y California hacen lo propio más de un mes después, los venideros 7 y 11 de diciembre, respectivamente.

Ello no significa que esta noche o en el amanecer de mañana no se tenga idea de a qué candidato favorecerán los colegios electorales de esos estados, basándose en el voto popular dentro de los mismos. Todo dependerá de la rapidez del escrutinio, sobre todo el de aquellos votos emitidos por correo y con anticipación.

Mas, de cualquier forma, se estima que no será con la rapidez habitual, entre otras cosas también porque estas elecciones prometen superar a las inmediatas anteriores en cuanto a participación ciudadana.

Tras la certificación oficial de los resultados en cada estado, los electores del Colegio Electoral de la Unión se reunirán el 14 de diciembre en sus respectivos estados para emitir una boleta para presidente y otra para vicepresidente. Luego, esos resultados se entregan al Capitolio, donde el 6 de enero de 2021 el Senado y la Cámara de Representantes se reunirán para una sesión conjunta en la que cuentan los votos electorales, anticipa FOX News, basado en lo establecido en la legislación estadounidense.

“Cuando se hayan contado los votos y una boleta haya obtenido una mayoría de 270 o más votos electorales, el vicepresidente, que funge como presidente del Senado, dará a conocer los resultados”, expone el referido medio, en el ánimo de calmar todas las especulaciones que están circulando en torno a cuándo se conocerá al ganador de los comicios.

En resumen, no es seguro decir que esta noche se conocerá con firmeza quién estará en el Despacho Oval los siguientes cuatro años, como tampoco lo es negarlo. Dependerá de la amplitud y alcance del escrutinio durante esta jornada el que puedan tenerse resultados preliminares que perfilen la obtención por uno de los candidatos de 270 o más votos electorales. 

Pero si así no fuera, en parte por lo reñidos que se perfilan estos comicios, la legislación estadounidense es sólida sobre los tiempos y formas para disipar las incertidumbres y no atentar contra la integridad del sistema político establecido en el país.

Tomado De ADNCUBA

Por

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.