El regreso de los apagones en Cuba puede ser definitivo

Ya en los perfiles de redes sociales del monopolio estatal Unión Eléctrica Nacional (UNE) se publican los horarios de los apagones de los 168 municipios del país.

Apagón. DIARIO DE CUBA

Cuando el Gran Almirante pisó tierra en Bariay, en el oriente cubano, y deslumbrado habló de «la tierra más hermosa que ojos humanos vieron», estaba marcando definitivamente el fin de la Edad Media que ya estaba moribunda luego de la caída de Constantinopla en manos del Imperio Otomano (los turcos) 39 años antes, en 1453.

O sea, los colonizadores de la bella isla y luego los esclavos e inmigrantes, y sus descendientes, todos ya cubanos, nunca vivieron en lo que en EEUU también se conoce como Dark Ages (Edad Oscura), una metáfora que sintetiza el atraso social, económico, cultural y la brutalidad en general de esa etapa de la historia humana.

Y oscuridad precisamente es lo que sufren ahora los cubanos. Y no estoy hablando metafóricamente del oscurantismo de la Edad Oscura, sino de la actual ola de apagones en Cuba.

Porque en rigor son noches medievales, oscuras como «boca de lobo», como la de los años 90, las que están castigando otra vez a los cubanos, ahora con el agravante del calor sofocante del verano implacable sin ventilador que funcione. Y con los pocos alimentos conseguidos pudriéndose en el refrigerador sin electricidad. Y todo indica que esta vez los apagones llegaron para quedarse.

Ya en los perfiles de redes sociales del monopolio estatal Unión Eléctrica Nacional (UNE) se publican, como cosa normal, los horarios de los apagones en cada uno de los 168 municipios del país.

Las excusas de la burocracia estatal irritan más todavía a la población, pues son las mismas de siempre: que si averías imprevistas, que si paros para mantenimiento, que no se pueden hacer los trabajos de mantenimiento técnico debidamente porque el «bloqueo» de EEUU impide importar las piezas e insumos necesarios, que si no hay combustible suficiente, que «si patatín o patatán», para decirlo en buen criollo.

Los jerarcas no dicen las causas reales, sino las consecuencias

Claro, la UNE insiste en que las causas de los apagones «son las limitaciones financieras y el bloqueo, que han impedido realizar los mantenimientos requeridos de forma oportuna». Y solo luego de poner el obligado parche antiyanqui el régimen, vía UNE, admite, por ejemplo, que Cuba tiene 16 de los 20 bloques de generación de electricidad del país «fuera del ciclo de mantenimiento capital», y que están «quemando un combustible muy agresivo que acorta los ciclos de operación (…) y requieren una intensificación de los procesos de limpieza, de lavado y la sustitución de conductos».

Pero vayamos al grano. Todas esas excusas para justificar los apagones son pura hojarasca. Enmascaran, deliberadamente, o no, las verdaderas causas del desastre energético que padece el país

Los jerarcas de la dictadura se limitan a los detalles puntuales de cada rotura, o paralización de una planta, pero ninguno de ellos va al fondo de problema. No abordan las causas primarias. Y decir solo una parte de la verdad y no toda, es una forma muy efectiva de mentir, incluso sin que el burócrata de turno se percate de ello. Y el resultado final es lo que cuenta: todos juegan con la cadena, no con el mono.

Por ejemplo, según los funcionarios del monopolio energético castrista la mayoría de las generadoras de energía eléctrica de Cuba han rebasado su vida útil y están fuera de sus ciclos de reparación, por lo que las averías son frecuentes.

Todas esas justificaciones, y muchas más, realmente son consecuencias y no causas, de los prolongados y frecuentes apagones, aunque a primera vista parezcan sus causas. Pero antes de precisar los verdaderos factores causantes detengámonos en algunas de sus efectos concretos ocurridos en los últimos días.

Pululan las averías, errores, impericia y …el desgano obrero

La Termoeléctrica 10 de Octubre, de Nuevitas, Camagüey, sufrió una avería en dos de sus unidades, salieron de servicio y provocaron prolongados apagones que se mantendrían hasta el viernes 27 de mayo. Eladio Ávalos, director de la planta, dijo que solo está conectado a la red nacional uno solo de los tres bloques generadores de esa planta.

El 24 de mayo, el diario Granma informó sobre la salida de servicio «de manera imprevista» de la unidad tres de la Central Termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos, así como las unidades seis y siete de la planta termoeléctrica Máximo Gómez, de Mariel, y la unidad cinco de la Antonio Maceo de Santiago de Cuba,

Antes, el 18 de mayo, un «error» de manipulación en esa misma termoeléctrica santiaguera, conocida popularmente como Renté, sacó de servicio a las unidades cuatro y seis de esa planta, y simultáneamente hubo una rotura en la planta de Felton, en Mayarí. Como resultado quedaron apagadas por muchas horas las provincias de Santiago de Cuba y Holguín.

La Empresa de Electricidad de Ciego de Ávila dibujó un panorama aún más grave: «Desde el mediodía del sábado (21 de mayo) quedaron fuera de servicio 33MW, o sea, casi tres bloques de circuitos, que representan un tercio de la demanda de esa provincia; es decir, uno de cada tres circuitos está apagado». Aclaró que ni siquiera puede anticipar qué circuitos apagará al terminar cada apagón programado. «No sabemos qué cantidad de MW tendremos que apagar”.

Y a mediados de abril (2022) estuvo fuera de servicio durante cinco días la mayor central eléctrica de la nación, le termoeléctrica Antonio Guiteras de Nuevitas, Camagüey, por «contratiempos surgidos en el área de la caldera» según se informó.

También antes de abordar las causas reales de los apagones en Cuba, vale otro detalle a tener en cuenta. Ningún país del mundo tiene fuera de servicio tantos bloques generadores en sus termoeléctricas.

En 14 países de América Latina las termoeléctricas son la principal fuente de electricidad y no hay apagones —son excepcionales y muy breves— por mantenimiento técnico, o por roturas graves, o falta de pieza, o de combustible, ni por tan asombrosa ineficiencia, desgano obrero palpable y falta de pericia de los técnicos y trabajadores de esas plantas.

Por otra parte, sin electricidad no hay economía que funcione. O sea, los apagones agravan la crisis económica, el hambre y la desesperación de los cubanos.  

Causas reales: no hay subsidios, motivación, ni libre empresa

Finalmente, a mi modo de ver las verdaderas causas del regreso en Cuba de las noches medievales son básicamente tres:

  1. El agravamiento de la crisis económica debido a que los subsidios recibidos del extranjero que durante décadas mantuvieron a flote la economía cubana ya no existen y que incluían el suministro gratuito del 65% del petróleo del consumo nacional. Pese a que Maduro sigue enviando petróleo gratis la cantidad es muy inferior a la que necesita Cuba, que no tiene dinero para importarlo en el mercado mundial.
  2. Los trabajadores de este sector clave (como el resto de los demás), agobiados por el hambre, la escasez de todo, los salarios miserables y el malvivir en general que sufren carecen de motivación para esforzarse y laborar con eficiencia en sus puestos de trabajo. Muchos piensan, con razón, que no deben esforzarse para un patrón tan abusador.
  3. En Cuba no hay economía de mercado, sino un sistema totalitario comunista, que encima ya cayó en su fase final de descomposición abrumadora y definitiva.  

Todo lo demás en este tema es superfluo. Y si alguien lo duda le recomiendo que trate de encontrar en internet si las termoeléctricas latinoamericanas, o las del resto del mundo, son afectadas por las calamidades, la impericia y el profundo desgano obrero que pululan en las centrales cubanas.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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