El régimen cubano quiere que nos olvidemos de Luis Manuel Otero Alcántara

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Las autoridades ganan tiempo para que baje la marea solidaria alrededor del artista, mientras dan un escarmiento a quienes pretenden salir a las calles en su apoyo, como los manifestantes del 30 de abril.

Luis Manuel Otero Alcántara. LIFEDURINGWARTIMEEXHIBITION.ORG

Hace 13 días que el artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara está ingresado en el Hospital Calixto García de La Habana. El régimen no escuchó sus demandas como huelguista de hambre y sed, y lo sacó a la fuerza de su vivienda el pasado 2 de mayo.

A la fuerza también se lo llevaron detenido el 16 de abril cuando realizaba una performance en su casa-taller y sede del Movimiento San Isidro (MSI). Igualmente a la fuerza sustrajeron sus obras, las dañaron y se las llevaron. Motivo que desencadenó su huelga.

A la fuerza continua secuestrado y aislado en el hospital, sin poder comunicarse con sus amigos y colegas del MSI, sin poder expresar libremente a sus seguidores cómo se encuentra. Quien intenta acercarse al hospital es detenido. Quien pretende salir de su casa es advertido. El cerco policial continúa alrededor de Otero Alcántara y sus amigos.

Muchos nos preguntamos por qué sigue en el hospital si el régimen dijo en el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana que el activista no había hecho huelga alguna, y entró andando al centro hospitalario, como exhibieron en un video falsamente espontáneo. Por qué no le dan el alta médica si «está bien» de salud. De qué se recupera entonces, como indicó el último reporte oficial. ¿Por qué tienen el hospital militarizado si Otero Alcántara no está detenido?

«La KGB soviética, de donde aprendió el G2 cubano, con frecuencia usó los hospitales para quebrar psicológicamente a los disidentes, bajo los diagnósticos de ‘esquizofrenia lenta’ desarrollados por el psiquiatra Andrei Snezhnevsky. 11 días son más que suficientes para recuperarse de una huelga de hambre, que según el Gobierno cubano no existió», apuntó en Facebook el periodista José Raúl Gallego.

El régimen quiere ganar tiempo reteniendo a Otero Alcántara en el hospital para que baje la marea solidaria alrededor del artista. Mientras, da un fuerte escarmiento a quienes pretenden salir a las calles en su apoyo, por ello mantiene detenidos y pretende procesar alos manifestantes de la protesta del 30 de abril en la calle Obispo.

Con estas acciones represivas las autoridades intentan contener un brote de rebeldía que ha prendido desde la huelga colectiva de los acuartelados en la sede del MSI en noviembre pasado. Al régimen le molesta la simpatía que despierta Luis Manuel Otero Alcántara en artistas reconocidos, dentro y fuera de Cuba.

«Lo hubieran dejado hacer su performance del cepo en su vivienda y ahora no estaría en huelga de hambre y sed. ¡Torpes! No le hubieran robado y estrujado sus pinturas y ahora no estaría en huelga de hambre y sed. ¡Vándalos! No lo hubieran puesto en un calabozo del Cotorro con el ‘delincuente bueno’ y el ‘delincuente malo’ y ahora no estaría en huelga de hambre y sed. ¡Abusadores!», escribió el Premio Nacional de Artes Plásticas Lázaro Saavedra en Facebook en una reflexión donde analizó los hechos que han propiciado que hoy Otero Alcántara esté retenido en un hospital sin que sepamos prácticamente nada sobre él.

«Muchos confunden delincuencia con marginalidad. No todos los marginales son delincuentes, ni todos los delincuentes son marginales. Tenemos delincuencia de cuello blanco, verde y todos los colores. Los métodos represivos que utilizan la violencia física y psicológica delinquen de la misma forma que un vulgar delincuente», opinó Saavedra, uno de los artistas reconocidos residentes en Cuba que se ha posicionado a favor del creador independiente.

Pero la simpatía más problemática es la que despierta Otero Alcántara en el cubano de a pie. Esa conexión se estable gracias a que el MSI consigue dialogar tanto con el gremio artístico como con los sectores más populares de la sociedad.

El MSI está formado por personas de origen popular, por «marginados, negros; tenemos un diálogo directo con la ciudadanía, con el cubano que camina por las calles, que hace las colas, y no hay esa incomunicación que indiscutiblemente el mundo del arte sí tiene», acotó en abril pasado el propio Otero Alcántara cuando expresó su solidaridad con la UNPACU, entonces con varios activistas en huelga de hambre.

Las autoridades cubanas temen que esa chispa que late en San Isidro se expanda por toda La Habana, por todo el país. Por eso, ponen en mute la protesta del 30 de abril en la televisión, no convienen los gritos de «Patria y Vida» que lo mismo se oyen en una protesta de Caibarién, Las Tunas o dentro de una celda en la capital cubana. Los gritos cada vez más altos, a los que cada vez se suman más personas.

¿Qué le falta al pueblo cubano para dejar de ser espectador de su propia vida? Habrá que preguntarle a jóvenes como los que se encadenaron el 30 de abril en solidaridad con Otero Alcántara. Habrá que preguntarle al propio artista, que aún estando solo, intimidado y aparentemente derrotado por haber tenido que deponer su huelga forzadamente, se atreve a susurrar al final del último video que vemos podido ver desde el hospital: «Estamos conectados, Patria y Vida«.

El régimen quiere que nos aburramos de Otero Alcántara. «Y lo más triste es que (su caso) va poco a poco perdiendo interés por la rapidez de la vida, y poco a poco nos vamos acostumbrando a la idea de que las cosas son así. De que un Estado puede secuestrar a un individuo y hacer con él lo que quiera. Mientras el mundo mira para otro lado y planifica sus vacaciones. Triste realidad la de los cubanos que disienten viviendo en la Isla», lamentó el humorista Alexis Valdés este jueves en Facebook.

Es vital que no nos desconectemos de su caso, la solidaridad es un escudo poderoso, que el nombre de Luis Manuel Otero Alcántara siga corriendo por las redes sociales y la prensa, que la comunidad internacional se sensibilice. Solo la presión de la opinión pública puede ahora hacer que el régimen mueva ficha. Hoy es el artista, mañana puede ser cualquier cubano. Para la dictadura todos somos iguales en eso de no tener derechos.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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