El pan en Cuba: escaso, y si está bueno es porque faltó la mezcla para hacerlo malo

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Es agrio, oscuro, se desmorona, parece una chancleta, se pone mohoso… Los cubanos han juntado un repertorio de adjetivos y frases para describir el pan que reciben racionado.

Pan que se vende por la libreta de racionamiento en Holguín. ANTONIO RODRÍGUEZ PAZ DIARIO DE CUBA

«En Holguín, el pan de la cuota mejora por rachas y otras veces es incomible«, comenta Julio, un jubilado de la construcción. «Vaya, que siempre está malo, pero hay veces que está peor. Hay una inestabilidad terrible. Yo no sé si es por negligencia o porque hay turnos de trabajo que lo hacen mejor que otros, o si será verdad lo que dicen los panaderos, que se debe a la calidad de la harina que les llega. Tal vez sea cierto».

«Ahora mismo está malo desde este lunes, pero hay veces que lo hacen peor, oscuro y agrio. No entiendo, porque la semana pasada era un pan blanquito y suave. A veces medio crudo, pero era pan. Esto otro es una chancleta y se desmorona cuando intentas abrirlo», opinó. 

DIARIO DE CUBA indagó en una panadería del territorio y sus trabajadores no tuvieron reparos en confirmar que «la calidad variable de la harina es la principal razón por la que el pan mejora o empeora«. 

«Hay que mezclar la harina buena porque casi siempre es poca, y eso es lo que hace que el pan pierda calidad. La mayoría de las veces la verdadera harina panadera es escasa y la mezcla con harina mala aumenta y sale peor el pan. Y también se da el caso a cada rato de que lo que faltan son las mezclas, entonces sale como debería ser: un pan blanco y suave. Y la gente se pone contenta. Pero dura pocos días», contó Javier, un maestro panadero. 

«A cada masa se le tiene que agregar también un jarro de cinco libras de harina de maíz para aumentarla. Lo que le quita calidad y le da esos puntitos amarillos al pan. Pero hace un tiempo no recibimos el maíz porque es también de importación y se ha suspendido por el momento. Sin maíz sale mejor el pan, por supuesto. Pero por el noticiero han hablado de sustituirlo por harina de yuca y también por calabaza. Ojalá eso no llegue nunca aquí, porque ahí sí que se pone malo el pan, más agrio, pienso yo».

«Al final, los que estamos en la mira del pueblo somos nosotros, los panaderos. Nos cuestionan todo el tiempo y por todos lados. Pero tenemos que trabajar con lo que nos suministran. El peor pan que hemos hecho es cuando coincide que toda la harina es de baja calidad para panadería (poco gluten) y además le teníamos que echar el maíz», concluyó.

Para Idania, ama de casa, «encontrar pan para la merienda de los niños es un dolor de cabezaLos padres tenemos que dejar de desayunar para dejar el pancito miserable ese para que lo lleven a la escuela. No hay opciones y uno se vuelve loco. Ni los particulares venden nada, porque no hay nada con qué trabajar ahora. Antes compraba el pan de cinco pesos, que ahora cuesta diez y en la calle 20, pero no están haciendo hace rato». 

«Cuando tienes un niño desganado, ‘místico’ para comer, te pide pan y uno quisiera darle para que comiera algo. ¿Pero de dónde? Es increíble que ni pan haya, esto está malo y se sufre mucho por los hijos», dijo con tristeza e impotencia.

El «pan de la cuota», que se vende desde la mañana hasta la tarde, si se guarda para el día siguiente ya está agrio y mohoso

El pan liberado tenía calidad y precio superiores y no había límites para la compra, aunque no cubría toda la demanda. Solo en La Habana y Santiago de Cuba, dos ciudades priorizadas, tenía cierta estabilidad de oferta antes de la pandemia. Actualmente esa opción casi ha desaparecido en todo el país.

Los precios del pan que venden los cuentapropistas son mucho más altos que los del pan liberado y resultan inalcanzables para los salarios medios en CubaAhora a esos productores privados también los golpea la falta de harina

En medio de la pandemia, tanto la gastronomía estatal como la privada cayeron a niveles muy bajos en ofertas y es casi imposible encontrarse un pan con croqueta, guayaba o cualquier otro producto. El único disponible es ese pequeño y mal elaborado pan de la cuota.

Tras 62 años de Revolución, el Gobierno comunistaque se atrevió a incursionar en la biotecnología y la energía nuclear no ha sido capaz de garantizar un pan de calidad a los cubanos, a pesar de tratarse de un producto milenario que es ‘pan comido’ para el resto de la humanidad.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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