El Pagador de Promesas: “Jamás pensé que me fueran a regalar tanto dinero”

Alma Mater / José Alemán Mesa

Omar Quintero Montes de Oca, conocido ya como el Pagador de Promesas, expresó su sorpresa ante las diversas muestras de solidaridad recibidas durante su peregrinación desde La Habana hasta el santuario nacional de El Cobre, en Santiago de Cuba, adonde se dirige para pagar una promesa a la Virgen de la Caridad por la salud de su hijo, enfermo de cáncer.

Quintero, de 56 años y con hipertensión y una hernia discal, salió de su casa en el barrio capitalino de Los Pocitos, en el municipio Marianao, el 15 de enero pasado. Eran las 5:50 de la mañana. Llevaba 11 mil pesos cubanos encima y un teléfono móvil con red 2G, el mismo que porta hasta ahora.

A su hijo Lázaro Quintero Bermúdez, de 36 años, hace más de 10 años le diagnosticaron un cáncer que reduciría su vida -en ese momento- a no más de 12 meses. Entonces el padre, en medio de la tristeza, recurrió a la fe.

“Yo no tuve una imagen de la Virgen ni nada. Ella no se me apareció, sino que en uno de esos desesperos salí del hospital, miré al cielo y le pedí a Dios y a ella para que salvaran a mi hijito. Ahí prometí hacer esto si él sobrevivía”, contó sobre el motivo de su peregrinación a la revista oficialista Alma Mater.

“Él tiene sus recaídas, apenas duerme y cuando lo hace tiene que estar sentado; a veces pierde el apetito, o come y le cae mal la comida; también le da mucha falta de aire”, explica acerca del estado actual del hijo.

A pesar de que su historia se esparció enseguida a través de las redes sociales, a Quintero no deja de sorprenderle el amplio respaldo a su causa. También confiesa que la hernia le ha dolido en contadas ocasiones y se había propuesto caminar los más de 800 kilómetros hasta el santuario el año pasado, sin embargo, las restricciones por la pandemia del coronavirus se lo impidieron.

“Me hice famoso por las redes sociales, precisamente, a partir de Placetas, porque antes yo era un caminante normal; nadie se hacía fotos conmigo, y dormía en las paradas de guaguas o portales de bodegas. Hubo personas que se acercaron a preguntarme, pero no como ahora”, dijo.

Quintero asegura que hoy cuenta con cerca de 20 mil pesos de saldo en el teléfono, sin saber ni quién lo ha puesto. En WhatsApp acumula más 300 mensajes, además de 260 SMS. “sin contar los que ya he leído”.

“Jamás pensé que me fueran a regalar tanto dinero”, admitió. “Nunca pedí eso. La gente me lo da para ayudarme, o no sé, la verdad es que no sé. Hay personas que me han dado 20 o 50 pesos, allá por Perico me dieron 100 dólares americanos. ¡Son como 10 mil pesos cubanos! ¡Y de una sola persona!”, enfatizó.

Quintero contó retribuía en donaciones las muestras continuas de solidaridad: Dejó 100 000 pesos para la Salud Pública; y en Jatibonico, 6 000 a la Escuela Especial y 5 000 al Asilo de Ancianos; 3 000 a un niño autista; 10 000 a la Virgen de Guayacanes para su reparación; en Ciego de Ávila, 6 000 a la Casa de Niños sin Amparo Familiar y 8 000 a la Catedral avileña.

“¡Y voy a seguir donando! Ese dinero es del pueblo y al pueblo va, pero en obras de caridad”, dijo. “Y si durante el camino que me queda veo a alguien que le haga falta un pulóver, un pantalón o un abrigo, se lo doy también. Es que me nace ser así porque en La Habana no tengo posición alguna, soy un trabajador más. También me dicen que tengo que guardar dinero para la recuperación de mi hijo, porque él no trabaja producto a la enfermedad”, refirió.

El Pagador de Promesas espera, a su regreso, compartir un rato ameno con su hijo. “Cuando llegue a La Habana sí voy a sentarme con mi hijito Lázaro que está loco por tomarse una cerveza conmigo. Antes de salir para acá íbamos a hacer una comidita, pero no pudo ser porque él se sentía mal. Entonces bebo un poco los 4 de octubre, que es mi cumpleaños, y los fines de año. Tomador no soy”, expuso.

TOMADO DE CUBITANOW

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