El magnate ruso Roman Abramovich y negociadores de Ucrania sufrieron síntomas de envenenamiento

Tras una reunión en Kiev, el multimillonario y tres miembros de una delegación de Kiev habrían enfermado repentinamente.

Roman Abramovich. REUTERS

El multimillonario ruso Roman Abramovich y los negociadores de paz ucranianos experimentaron síntomas de un presunto envenenamiento después que sostuvieran una reunión en Kiev a principios de marzo, reveló el lunes el diario The Wall Street Journal, citando fuentes anónimas familiarizadas con el asunto.

Según ese reporte, Abramovich ha estado involucrado en negociaciones entre Rusia y Ucrania destinadas a poner fin a la guerra, supuestamente con la bendición directa del presidente Vladimir Putin.

Dueño del club de fútbol de la Premier League inglesa Chelsea, se vio obligado a renunciar a esa propiedad bajo presiones del Gobierno del Reino Unido, mientras que algunos de sus intereses en Occidente se habrían visto afectados por la sanciones de la comunidad internacional contra Moscú tras la invasión de Ucrania.

Los síntomas experimentados por el multimillonario y dos negociadores ucranianos de alto rango fueron atribuidos a los rusos de línea dura que quieren sabotear las conversaciones para poner fin a la guerra, dijeron fuentes citadas por el WSJ.

Los síntomas habrían incluido irritación de los ojos, lagrimeo constante y doloroso y descamación de la piel en las manos y la cara.

Un portavoz del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dijo a The Wall Street Journal que no tenía información sobre el presunto envenenamiento.

Mas, el medio de investigación Bellingcat indicó que podía confirmar que tres miembros de la delegación ucraniana que asistieron a las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania el 3 de marzo último experimentaron síntomas consistentes con envenenamiento por armas químicas.

«Abramovich, junto con otro empresario ruso, participó en las negociaciones junto con el parlamentario ucraniano Rustem Umerov. La ronda de negociaciones en la tarde del 3 de marzo tuvo lugar en territorio ucraniano y duró hasta alrededor de las 22:00 horas», tuiteó Bellingcat.

«Tres miembros del equipo negociador se retiraron a un apartamento en Kiev más tarde esa noche y sintieron los síntomas iniciales, que incluían inflamación de ojos y piel y dolor penetrante en los ojos. Los síntomas no remitieron hasta la mañana. Al día siguiente, el grupo de negociadores condujo de Kiev a Lviv en el camino a Polonia y luego a Estambul, para continuar las negociaciones informales con la parte rusa», continuó el medio.

«Se le pidió a un investigador de Bellingcat que ayudara a proporcionar un examen por parte de especialistas en armas químicas», aseguró el reporte.

Sin embargo, no fue posible realizar una recolección oportuna de muestras de Abramovich y los negociadores mientras estaban en Lviv, ya que se dirigían a toda prisa a Estambul, dijo el periodista de Bellingcat Christo Grozev a The Wall Street Journal.

Como resultado, había pasado demasiado tiempo para que se detectara el supuesto veneno cuando los especialistas forenses alemanes pudieron examinar a los individuos, dijo Grozev, quien vio fotos de los síntomas.

Abramovich y los negociadores se han recuperado desde entonces y sus vidas no corren peligro, informó The Wall Street Journal.

«No tenía la intención de matar, era solo una advertencia», dijo Grozev.

Putin ha sido acusado en numerosas ocasiones por utilizar el envenenamiento como mecanismo para salir de sus rivales y críticos. El caso más reciente fue el del líder opositor Alexei Navalny, que estuvo al borde de la muerte y recibió tratamiento en Berlín, presuntamente tras ingerir el compuesto letal Novichok.

En 2018, Pyotr Verzilov, artista, editor de un blog y miembro del grupo activista Pussy Riot, habría sido también envenenado, mientras que poco antes el ex doble agente ruso Sergei Skripal, de 66 años, apareció moribundo en el banco de una plaza en Salisbury, Reino Unido, junto a su hija Yulia, de 33 años.

Estudios toxicológicos descubrieron que ambos tenían rastros de Novichok, un poderoso agente nervioso desarrollado en los 70 por la Unión Soviética.

El activista Vladimir Kara-Murza, periodista y opositor al Kremlin, sufrió dos presuntos ataques tras hacer  múltiples denuncias contra figuras del oficialismo. En 2015 quedó en coma con un fallo múltiple de sus órganos vitales, y aunque necesitó asistencia respiratoria y diálisis, sobrevivió.

En 2006 el ex coronel de la KGB Alexander Litvinenko fue envenenado en Londres con el isótopo polonio 210. El juez británico Robert Owen estimó que Putin «probablemente aprobó» un plan del Servicio Secreto para matar a su detractor.

La periodista de investigación Anna Politkovskaya, crítica de los abusos de Moscú en Chechenia, había recibido varias amenazas de muerte y en 2004 se enfermó gravemente después de beber té. Dos años después fue asesinada a tiros afuera de su casa en Moscú. Cinco hombres fueron condenados por llevar a cabo el homicidio, pero nadie por ordenarlo.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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