El Gobierno saca a 300.000 cubanos a marchar en Santiago hasta la piedra de Fidel Castro

Dice el órgano del Partido Comunista de Cuba que ‘fueron los hombres y mujeres, la multitud de jóvenes, y los niños, quienes desearon llevarle sus flores’ a las cenizas del dictador.

Marcha el sábado en Santiago de Cuba hasta la tumba de Fidel Castro en el cementerio de Santa Ifigenia. EDUARDO PALOMARES GRANMA

Más de 300.000 personas fueron movilizadas el sábado en Santiago de Cuba para concentrarse en la Plaza Mayor General Antonio Maceo y luego marchar hasta la piedra de Fidel Castro en el quinto aniversario de la muerte del dictador el 25 de noviembre de 2016 y los nueve días de luto impuesto que terminó el 4 de diciembre.

Según publicó el diario oficial Granma en una nota edulcorada, «ante la roca monumento en cuyo corazón late el ejemplo de sus ideas y acción, brilló esa demostración de amor y principio en la ofrenda floral».

El coronel Alberto Vázquez García, quien le manejó a Fidel Castro durante la Caravana de la Libertad, y el doctor Abel Tobías Suárez Olivares, médico enviado al exterior, fueron los elegidos para depositar las flores.

La peregrinación hasta el cementerio de Santa Ifigenia estuvo encabezada por el miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en la provincia de Santiago, José Ramón Monteagudo Ruiz, autoridades del Gobierno, familiares de Fidel Castro, jefes de las FAR y el MININT, a quienes más adelante se unió el integrante del Comité Central, Lázaro Expósito Canto.

Según el órgano del PCC, «se dijo que respetando su voluntad la ceremonia como en aquella despedida sería muy sencilla, pero fueron los hombres y mujeres, la multitud de jóvenes, y los niños, quienes desearon llevarle sus flores al eterno comandante, ofrecerle su reverencia, un poema, una canción o simplemente el sentir más íntimo en su memoria, y no partir sin antes hacerse la foto testimonio».

Granma, que presentó el desfile de cubanos hasta la tumba de Castro, como «voluntad y no imposición», recogió las palabras de un trabajador del Gobierno provincial, según el cual «hay que decir tan solo ¡Fidel! y no hay marchita que pueda con este mar de pueblo enardecido», en referencia a la marcha convocada el 15N y que el régimen impidió con represión antes y durante ese día.

El Gobierno convirtió la piedra del dictador en lugar de peregrinación y atracción turística. Según el periódico estatal, «cerca de tres millones entre cubanos y extranjeros han visitado a Fidel Castro en este lustro» y lo presentó como «la realidad ante los ilusos que pensaron que Fidel estaría solo en esa roca».

Por estos días ha sido intenso y variado el programa para conmemorar la muerte del dictador. A pesar de que en vida Castro dijo oponerse al empleo de su nombre o imagen en espacios públicos y monumentos, el régimen no pierde oportunidad para glorificar su figura. 

Esta semana fue inaugurado el Centro Fidel Castro, un templo para el castrismo con pisos de mármol, muebles de maderas preciosas, pantallas táctiles, instalaciones interactivas, anfiteatro propio y una biblioteca a lo Harry Potter. En uno de sus espacios también tuvo lugar la presentación del libro Hasta siempre, Fidel, encargado a la periodista oficial Rosa Miriam Elizalde y que recoge en más de 500 instantáneas las imágenes del luto popular seguido al fallecimiento del gobernante.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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