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El Gobierno militariza Camagüey con el pretexto de convertirla en ‘muro de contención’ del Covid-19

‘No me tomaron la temperatura, pero sí revisaron los bolsos a ver si traía delito’, dice un cubano residente en la cabecera provincial.

Punto de control en Camagüey. ADELANTE

Nuevos puntos de control fueron activados en Camagüey con los supuestos propósitos de reforzar la vigilancia epidemiológica, cumplir con la restricción de movimiento, detener las ilegalidades y fiscalizar el flujo de transportación que disemina el Covid-19 entre el oriente y el occidente de la Isla.

Considerada una zona estratégica por su ubicación, la provincia es desde el fin de semana un “muro de contención policial” que, según las autoridades, intenta frenar el irrespeto, contrarrestar el delito y paralizar el trasiego indebido de personas y mercancías.

Sin embargo, para muchos habitantes del territorio, uno de los más poblados de Cuba, el despliegue “sanitario” encubre la militarización, la represión y el propósito de reducir a cero todo intento de expresar descontento de forma masiva.

Uno de los ganaderos más solventes de la zona explicó a DIARIO DE CUBA que la crisis económica y la creciente insatisfacción generada a partir de la reforma monetaria y la “Tarea Ordenamiento” rivalizan en gravedad con el auge de la pandemia, y el Gobierno sabe que el nivel de inconformidad crecerá en la misma proporción en que se radicalicen la pobreza y la escasez de recursos.

“Si son ‘puntos podálicos (para desinfectarse los pies), ¿por qué están llenos de ‘guarapitos’ (soldados) y policías?”, preguntó Beatriz en la parada de La Rubia; mientas en La Vallita, Andrés señaló: “ese es el tema de discusión en todos los parques, tiendas y barberías”.

“La ciudad de Camagüey la han convertido en algo así como un cobertizo o un establo gigante, donde todo el mundo está bajo la lupa del entredicho y la desconfianza. A mi juicio, matan dos pájaros de un tiro: el sanitario y el político”, opinó Rogelio.

“Cuando pasé frente al Aeropuerto, no me tomaron la temperatura, pero si revisaron los bolsos a ver si traía delito“, dijo Frank en tono de repulsa.

Las autoridades pusieron vigilancia en la circunvalación del municipio cabecera, la carretera central, la entrada a oriente y la salida para La Habana, el entronque de Vertientes, la vía de acceso a la Sierra de Cubitas, en Paso de Lesca, Santa Cruz del Sur y Florida.

La presencia de los militares también es visible en Piedrecitas, zona limítrofe con Ciego de Ávila; en Guáimaro y Manatí, que dan paso a Las Tunas; en Nuevitas, la carretera de Santa Lucía y el viaducto de Tabor que, ubicado en el municipio Esmeralda, lleva por el circuito norte hacia Morón, la cayería de Jardines del Rey y la Laguna de la Leche.

Según explicó el teniente coronel Mario Sánchez a la Agencia Cubana de Noticias, las personas que viven en la ciudad de Camagüey y necesiten viajar requerirán de la autorización del grupo de transporte del Consejo de Defensa, que otorga el permiso en casos excepcionales y muy justificados.

Atendiendo a la fase de transmisión autóctona limitada de Covid-19 cesaron las actividades en los círculos infantiles, las 65 escuelas primarias y el resto de las instituciones docentes de la antigua villa de Puerto Príncipe.

Lo cierto es que el tráfico ilegal de queso, carne de res, pescados, mariscos y embutidos que salía de Camagüey en ómnibus Yutong y el transporte estatal hacia el mercado negro de Varadero, La Habana y otras demarcaciones ha desaparecido. Mientras tanto, el desabastecimiento y los precios continúan por las nubes.

Hacia el interior de la provincia una libra de carne de cerdo se cotiza a entre 75 y 100 pesos, la de arroz a 30, la caja de pollo a 1.800 pesos, el jamón a 120 y la libra de café a 150.

Tomado De DIARIODECUBA

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