El Gobierno de Cuba ha vendido hasta sangre para subsistir

Abel Rojas Barallobre/Juventud Rebelde

El Gobierno de Cuba no solo exporta médicos sino también sangre, dijo María Werlau, directora de Archivo Cuba, al periódico español ABC.

Werlau comenzó a investigar desde 2013 cuando se enteró por una periodista de que la primera exportación de Cuba a Uruguay era sangre.

El régimen cubano habría recibido casi 800 millones de dólares por la venta de sangre entre 1995 y 2019. El mejor año habría sido 2011, en que el Estado ingresó casi 63 millones de dólares; mientras que los peores fueron 2008, con 14 millones de dólares; y 2019, con 16 millones de dólares, según cifras recopiladas por la ONG.

“Entre los países con un volumen de compra mayor destacan sus aliados, como Rusia, Irán, Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador. Estos últimos con mejores cifras en los años de los gobiernos de Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa”, apuntó ABC.

La investigadora señaló que la reducción de venta de sangre en 2019 es por una combinación de factores: “crisis económica acumulativa, mayor deterioro de las instalaciones médicas, menos ‘regalos’ para premiar a los que ganan los concursos de donación, comida cada vez más pobre para los que donan sangre, pérdida creciente de la legitimidad del régimen y de entidades como los CDR”.

La primera venta de sangre documentada por Archivo de Cuba tuvo lugar en 1964, según el Anuario del Comercio Exterior Cubano que señala como destinatario a Canadá”, agregó la citada fuente.

“He revisado muchas publicaciones médicas cubanas, y en ellas se habla de manera velada del uso de la sangre para la producción de medicamentos, pero no dicen que es para sostener un negocio de exportación. Maquillan la situación”, dijo Werlau.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), alertó en abril de 1967 sobre las violaciones de los derechos humanos en Cuba por parte del régimen cubano, entre ellas la “extracción de sangre a condenados a muerte”, apuntó ABC.

La CIDH denunció la ejecución de 166 cubanos, civiles y militares el 27 de mayo de 1966. Antes de enfrentarse al paredón “fueron previamente sometidos al procedimiento de extracción de sangre con fines ilícitos, masivos, para nutrir el Banco de Sangre, con el cual el régimen negocia escandalosamente”.

La sangre obtenida habría sido vendida después “al Vietnam comunista a razón de 50 dólares por pinta (equivalente a medio litro de sangre) con el objetivo de proveerse de divisas-dólares y contribuir al esfuerzo de la agresión comunista del Vietcong”, agregó el medio español.

Archivo Cuba tiene documentado casos de presos políticos a los que se le extrajo sangre de manera forzada antes de su ejecución.

Hasta mayo de 2021, la ONG documentó «31 casos de extracción de sangre forzada de presos políticos antes de su ejecución por fusilamiento; 28 de las víctimas eran cubanos y tres eran ciudadanos estadounidenses; todos fueron acusados de ser parte de la resistencia anticomunista. Dichas ejecuciones ocurrieron entre 1960 y 1964 en diferentes provincias de Cuba, lo que indica que la práctica tuvo lugar en distintos centros penitenciarios del país durante un período de al menos cuatro años».

María Werlau trabaja ahora en un libro sobre el comercio exterior de sangre. El texto verá la luz los próximos meses con temas “como las exportaciones de sangre y sus derivados, de tejidos, glándulas y órganos humanos; el turismo sanitario y de trasplantes; así como el mercado de la biotecnología en Cuba”, reseñó ABC.

TOMADO DE CUBITANOW

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