El Gobierno cubano niega escasez de combustible, pero los datos sobre importaciones lo contradicen

En el primer trimestre del año las compras quedaron muy por debajo de los 100.000 barriles por día que la Isla necesita para satisfacer la demanda normal.

Cola para comprar combustible en La Habana, en julio de 2019. ALEXANDRE MENEGHINI REUTERS

El Gobierno de Cuba está luchando para cubrir un déficit de combustible, ya que las importaciones de Venezuela y otros países se mantienen por debajo de los niveles históricos y los precios mundiales impulsados por la invasión rusa de Ucrania hacen que las compras sean casi inasequibles, según analistas y datos recogidos por Reuters.

La Habana, que depende de las importaciones de combustible principalmente de su aliado político Venezuela para cubrir más de la mitad de su demanda, desde el mes pasado enfrenta escasez de diésel y gasolina, lo que genera largas colas en las gasolineras.

Las importaciones insuficientes de combustible son otro obstáculo importante para la economía de Cuba, hundida, además de sus fracasadas políticas, por la pandemia de coronavirus y las sanciones más severas impuestas por Washington durante la Administración de Donald Trump.

Reuters recordó que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha proporcionado a su aliado cubano más de 32.000 barriles por día (bpd) de crudo desde 2019, incluso en medio de las sanciones de Estados Unidos a ambos países. Pero los volúmenes de combustible enviados a la Isla han disminuido debido a que Caracas ha tenido problemas para producir productos refinados para sus propias necesidades, según datos de monitoreo de embarcaciones.

El Gobierno de Cuba importó unos 70.000 bpd de crudo y combustible en el primer trimestre del año, por debajo de los 100.000 bpd que la Isla suele necesitar para satisfacer la demanda normal, según mostraron datos de seguimiento de petroleros de Refinitiv Eikon.

Más de las tres cuartas partes de los envíos provinieron de Venezuela, pero la nación miembro de la OPEP ha recortado drásticamente los envíos de combustible a Cuba de casi 44.000 bpd en 2020 a 21.000 bpd en 2021 y 22.000 bpd en el primer trimestre de este año, según datos e informes internos de la petrolera estatal PDVSA.

Antes de la pandemia, la demanda de combustibles de Cuba alcanzaba los 137.000 bpd de fuel oil, diésel, gasolina, gas de cocina y otros productos refinados, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

«Aunque la nación este año está consumiendo unos 110.000 bpd de combustible, todavía necesita importaciones para compensar la insuficiente producción nacional«, dijo Jorge Piñón, director del Programa de Energía y Medio Ambiente de América Latina y el Caribe de la Universidad de Texas en Austin.

«Las refinerías cubanas no están 100% operativas. La refinería de La Habana, la única instalación con craqueador catalítico, está funcionando alrededor del 70% de su capacidad, mientras que Cienfuegos está haciendo corridas esporádicas de 10.000 bpd y Santiago no está en servicio», dijo.

Las unidades de craqueo catalítico son clave para la producción de combustible para motores.

La demanda de diésel para la generación de energía en Cuba está creciendo, dijo la semana pasada el ministro de Economía, Alejandro Gil. Cuba depende en parte de pequeñas plantas de generación distribuida que tienden a consumir más diésel que las termoeléctricas.

Desde septiembre, Cuba no ha recibido ningún cargamento de diésel de Venezuela, según datos de seguimiento de petroleros y documentos internos de PDVSA, lo que ha obligado al régimen cubano a salir al mercado abierto de diésel cada vez más costoso.

La Isla superó su presupuesto de importaciones en 49 millones de dólares en los primeros dos meses del año debido a los altos precios del combustible, dijo Gil. «Un envío de diésel de 40.000 toneladas que el mes pasado costó entre 35 y 36 millones de dólares, ahora cuesta 58 millones de dólares», añadió.

Las siete plantas termoeléctricas envejecidas de Cuba, que proporcionan el 62% de la energía del país, son el «talón de Aquiles del sector energético de Cuba», dijo Piñón.

«Los cortes por retraso en el mantenimiento de las termoeléctricas las han tomado por sorpresa en un momento de bajos inventarios de diésel. Eso está provocando un efecto dominó en las estaciones de servicio», añadió.

Las horas de colas frente a las estaciones eran visibles en la capital de Cuba, La Habana, a fines de marzo, cuando el Gobierno comenzó a racionar el combustible.

Aunque el Gobierno ha negado que los apagones que han sufrido los cubanos durante los últimos días se deban al déficit de combustible, lo cierto es que coinciden con la situación expuesta por Reuters.

El martes, la televisión oficial informó de la incorporación de la Unidad 5 de la Central Termoeléctrica (CTE) Diez de Octubre, de Nuevitas, en Camagüey, y la Unidad 1 de la CTE Lidio Ramón Pérez, de Felton, en Holguín, al Sistema Eléctrico Nacional

El director técnico de la estatal Unión Eléctrica, Lázaro Guerra Hernández, dijo que desde la tarde del lunes no se reportan en el país afectaciones al servicio de electricidad por déficit de capacidad de generación.

En declaraciones al Noticiero Nacional, el funcionario admitió, no obstante, que «en los sistemas eléctricos como el de Cuba, con predominio de líneas aéreas, son comunes las afectaciones en la red por averías en las vías de distribución o por mantenimientos planificados».

Sobre la próxima llegada al país de una quinta planta flotante para la generación, contratada a una empresa turca, y que fue anunciada por el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, Guerra Hernández declaró que reforzará el sistema con 15 megawatts.

«Su potencia es similar a un motor de los que existen en la CTE del Mariel, pero, además, servirá para el almacenamiento del combustible que requiere la otra central flotante, más potente», dijo.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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