El Gobierno admite ‘problemas’ para controlar la mortalidad infantil en Cuba y los atribuye a la falta de dirigentes

‘No se logra la efectividad necesaria en las acciones de control y fiscalización que le corresponde realizar a los cuadros’, dice la viceministra primera de Salud Pública, Tania Margarita Cruz.

Momento de encuentro entre madre e hijo tras el nacimiento. LADYRENE PÉREZ CUBADEBATE

El Gobierno cubano admitió «problemas» con el Programa Materno Infantil (PAMI), que han impedido el control de la elevada mortalidad infantilpero los atribuyó a la falta de dirigentes y otros funcionarios encargados de atender a madres y recién nacidos.

En una reunión de gobernadores e intendentes de Cuba, recogida por el Noticiero de la televisión estatal, la viceministra primera de Salud Pública, doctora Tania Margarita Cruz, dijo que en lo que va de año (hasta mediados de octubre) se registraron más de 72.800 nacidos vivos y 539 defunciones para una tasa de mortalidad infantil de 7,4 por cada mil nacidos vivos.

La cidra ofrecida por la viceministra a finales de octubre es ligeramente más elevada que la manejada por el propio ministro en el primer semestre de 2022, cuando dijo que la tasa de mortalidad infantil en Cuba fue de 7,3 niños fallecidos por cada mil nacidos vivos.

«Entre los principales problemas relacionados con los resultados del programa se ha evaluado en todo el territorio plantillas incompletas de cuadros y funcionarios que intervienen en la atención materno infantil«, dijo Cruz.

«No se logra la efectividad necesaria en las acciones de control y fiscalización que le corresponde realizar a los cuadros, fundamentalmente en Guantánamo, Santiago, Granma, Camagüey, Ciego de Ávila, Mayabeque, Villa Clara, La Habana y Pinar del Río», añadió.

El año pasado la tasa de mortalidad infantil fue la más grande en 20 años al registrar 7,6 muertes por cada mil niños nacidos vivos.

A inicios de noviembre, un reportaje del periódico oficial Invasor recogió cómo la asistencia médica en Ciego de Ávila está en crisis en medio de un mayor índice de morbilidad, escaseces de todo tipo que golpean al sector y el déficit de 185 residentes en distintas especialidades médicas, entre ellos ginecobstetras, que causaran baja entre finales de 2021 y lo que va de 2022.

Para la doctora Liliana Duménigo, quien en diciembre pasará de residente a especialista en Ginecobstetricia, «la desmotivación horada y se acrecienta, porque la sobrecarga les impide, muchas veces, incentivar la vocación en los más jóvenes«.

En Ginecobstetricia del Hospital Provincial General Docente Doctor Antonio Luaces Iraola, «han sido años duros y de mucho esfuerzo. Ante la carga asistencial, la docencia queda relegada. Los muchachos que rotan por la sala y comprueban la presión con la que trabajamos no quieren regresar», dijo, y mencionó que las agotadoras guardias médicas son cada 72 horas.

En el Luaces Iraola son 29 los residentes que cursan especialidades ligadas al PAMI. En 2021 Ciego de Ávila se llevó el récord negativo de la mayor tasa de mortalidad infantil del país. De un total de 39 bajas de residentes en esta institución al cierre del mes de junio, 15 entre temporales y definitivas se corresponden con las ramas del PAMI, un programa del que siempre ha alardeado el régimen.

El reportaje de Invasor no citó entre las causas del déficit de profesionales médicos el éxodo migratorio que sacude a Cuba ni tampoco la exportación de especialistas que La Habana sigue promoviendo en medio de las denuncias de organizaciones de derechos humanos y algunos gobiernos que las catalogan como esclavitud moderna. Tampoco se refirió a los bajos salarios que perciben los médicos, algo que constantemente es denunciado entre los propios profesionales.

Sobre el bajo índice de mortalidad infantil del que tanto se ufana el régimen, la periodista de DIARIO DE CUBA Rafaela Cruz explicó que antes de 1959 ya traía un mejoramiento sostenido y estaba entre los primeros del continente. Cruz centró la atención en la investigación de los economistas Vincent Geloso y Benjamin Powell junto al médico Gilbert Berdine, quienes han encontrado medidores objetivos que cuestionan la fiabilidad de las estadísticas que provee el Gobierno cubano

El índice de mortalidad infantil recoge las muertes acaecidas durante el primer año de vida, mientras el menos publicitado índice de mortalidad fetal contabiliza los fallecimientos sucedidos entre la semana 20 de gestación y el momento antes del parto.

Estos investigadores han encontrado que, sin justificación alguna, la correlación entre el índice de mortalidad fetal y el índice de mortalidad infantil en Cuba duplica la encontrada a nivel mundial, lo que los lleva a la fuerte sospecha de que en la Isla se clasifican sistemáticamente las muertes neonatales —ocurridas hasta una semana después del parto— como muertes fetales, disminuyendo así, mediante amaño estadístico, el índice de mortalidad infantil.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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