El exceso de lluvia, el nuevo obstáculo entre los cubanos y las papas

Para acelerar la recogida en Ciego de Ávila se trasladan diez operadores con sus máquinas cosechadoras con tractores desde Mayabeque, Cienfuegos y Villa Clara.

Cosecha de papas en Cuba. OSVALDO GUTIÉRREZ GÓMEZ ACN

El exceso de lluvias en Ciego de Ávila desde el 5 de abril ha provocado afectaciones en los campos sembrados de papas, según informa la estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN).

Raúl Monguía Rodríguez, especialista de la delegación provincial de la Agricultura en el cultivo del tubérculo, señaló a la agencia que se ha cosechado en 380.7 hectáreas, que representan el 34 por ciento del total plantado.

En dichas hectáreas, se recogieron algo más de 6.619 toneladas con rendimientos de 17.4 toneladas por hectáreas. Monguía Rodríguez reconoció que la cifra está por debajo de lo planificado que era 19.8 toneladas por hectárea.

De acuerdo a la nota de ACN, a los directivos y especialistas de la papa Ciego de Ávila les preocupó, desde el principio que la primavera del presente año comenzara temprano, pues la siembra se terminó el 27 de enero último, con más de 20 días de atraso.

El atraso, señala la nota, se debió a las lluvias de octubre y noviembre de 2021, que impidieron realizar en tiempo las diferentes labores en la preparación del suelo, y a la entrada tardía de fertilizantes y de la semilla importada.

Monguía Rodríguez dijo a la agencia estatal que, para acelerar la recogida en la provincia, se trasladan diez operadores con sus máquinas cosechadoras con tractores desde Mayabeque, Cienfuegos y Villa Clara

También se prevé que a la recogida se sume personal movilizado de los municipios de Primero de Enero, de Baraguá y de la capital provincial, según el funcionario.

Desde mediados de marzo, antes del inicio de las lluvias a las que el especialista atribuye las presentes afectaciones, la cosecha de papas prevista por las autoridades cubanas para la presente campaña de frío ya era muy inferior a la demanda nacional y a los récords de campañas anteriores.

Para la presente cosecha se sembraron en el país unas 6.000 hectáreas de papas, afirmó Enel Espinosa Hernández, especialista del mencionado cultivo en el Ministerio de Agricultura.

Pero además de las lluvias y la entrada tardía de fertilizantes y semillas importadas, que dificultan la cosecha de la papa, la distribución es otro obstáculo entre la vianda y los cubanos, a los que deben destinarse unas 60.648 toneladas de las 116.396 que se prevé cosechar, según Espinosa Hernández.

Los cubanos residentes en provincias productoras de papa pueden comprar hasta 14 libras por persona, mientras en el resto de las localidades solo se venden tres libras per cápita.

En Mayarí, donde no se cultiva este tubérculo, comenzó a aparecer en marzo, de manera cuasi furtiva desde las provincias productoras por los comerciantes privados, al precio de 60 pesos la libra, como señaló recientemente un reporte de DIARIO DE CUBA.

«Como no es una cosa completamente legal, es decir que lo mismo te la pueden quitar que te dejan pasar, depende que se cuadren o no los policías en la carretera, y los camioneros se pueden enredar por muchos días, te cuesta mucho más el viaje. Hay que sacarle ‘lo que es’, si no, no vale el riesgo», explicó Yoandris, un cuentapropista vinculado a este tipo de viajes del comercio privado, en relación a un precio que resulta impagable para la mayoría de los cubanos.

Desde principios de abril, comenzó a llegar el tubérculo a la feria del fin de semana en la plaza central de la ciudad, ofertada directamente por las cooperativas de las provincias productoras, como Matanzas, y por ello con un poco precio inferior, de 35 pesos. Aunque todavía demasiado elevado con respecto al salario mínimo y medio en Cuba.

Días después llegaron las primeras 50 toneladas para la distribución normada con un precio de cinco pesos la libra.

La diferencia que hay entre los tres precios (cinco, 35 y 60 pesos) refleja de las contradicciones y distorsiones que tiene la economía cubana, como analizó DIARIO DE CUBA.

En primer lugar, un sector privado más dinámico, que aprovecha mejor cualquier oportunidad para satisfacer ofertas y demandas del mercado, pero a precios más altos por la baja posibilidad de competitividad, los riesgos en un su desenvolvimiento cuasi legal, y pocas garantías de estabilidad.

En segundo lugar, un sector cooperativo no tan rápido y eficaz como el privado porque lo primero para este es el compromiso estatal, que le impone además un nivel de burocracia demasiado excesivo, pero mucho más eficaz que las vías puramente estatales.

Y, por último, el sistema de comercialización estatal, llegando rezagado pese a contar con mayor infraestructura y trasporte que sus contrapartidas (lamentablemente no competidores), pero con un precio acorde al salario de los cubanos y que llega a todos con al menos algunas libritas.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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