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El espantoso relato de un migrante cubano secuestrado en México

Un cubano, que declaró en condición de anonimato a la CNDH, al que llamaremos Jaime a efectos de esta nota, describió cómo abandonó Cuba el pasado año, en el mes de junio, en dirección a Panamá y comenzó su ruta terrestre buscando llegar a EEUU.

Dramatización de migrantes escondidos en trailer rumbo a EEUU, Captura de video

Un migrante cubano narró a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en México la traumática experiencia que representó haber llegado a ese país en el desesperado intento por continuar camino hacia Estados Unidos. Su testimonio, así como el de otros tantos migrantes, no vio luz por la CNDH pero el medio digital Animal Político se encargó de su divulgación y describe las más duras vivencias de un grupo de migrantes que se enfrentan con las bandas organizadas y la corrupción de las instituciones policiales, encargadas personalmente de entregárselos a los delincuentes para el cobro de rescates.

Un cubano, que declaró en condición de anonimato a la CNDH, al que llamaremos Jaime a efectos de esta nota, describió cómo abandonó Cuba el pasado año, en el mes de junio, en dirección a Panamá y comenzó su ruta terrestre buscando llegar a EEUU. En su cruce por Centroamérica, más que algunos retenes que le quitaron entre 30 y 40 dólares, no tuvo grandes dificultades pero el verdadero terror lo estaba esperando.

Estando en Chiapas se dirigió a Puebla para continuar su viaje hacia EEUU. Su hermana se encargaba de ir pagándole a quienes estaban trasladándolo en un camión que para su sorpresa, en horas de la madrugada se detuvo antes de llegar a la ciudad, al toparse con lo que se supone era un grupo de policías que lo despojaron de todo lo que llevaba consigo. “Me quitaron mil 500 dólares” comenta.

No solo a él lo robaron y quienes decidieron no hacerlo, según narra tres migrantes procedentes de Guatemala quienes intentaron escapar, fueron ajusticiados en el sitio. Él logró escapar en compañía de otro cubano, mientras los hombres movían los cadáveres de la vía.

“Agarramos rumbos distintos, pero después de dos días metidos ahí entre los árboles nos encontramos. Fue como si fuera un milagro. Antes de reencontrarme con el otro cubano, estuve durmiendo entre los árboles, sin probar una gota de agua ni comer absolutamente nada”, comenta.

Solo recordar lo vivido le genera nervios. Hoy recibe atención psicológica para superar lo vivido, pues tras su escape confiesa haber sufrido de un ataque de pánico que lo bloqueó.

“No recuerdo muchas cosas, sólo que cuando volví a la realidad, yo me había cagado y orinado en los pantalones. Aún ya a salvo en este lugar, continúo con problemas de incontinencia provocados por el miedo, por el terror de las cosas que yo presencié”, comenta.

En medio del monte logró reencontrarse con el otro cubano, haciéndose ambos compañía en los difíciles momentos que aún no terminarían. Lo apoyó con dinero y junto al coyote que lo movería lograron llegar a Hidalgo, donde permanecerían hacinados en una bodega junto a otros migrantes, parte de ellos secuestrados.

En esa bodega, con más de cien personas, muchos eran niños enfermos. Para recibir alimentos diferentes a una “especie de sopa con frijoles” debían pagarle a sus captores. “Era una situación extraña porque había muchos que parecía que estaban secuestrados, y muchos otros que sólo estaban ahí unos días y después los movían, los llevaban para el norte”.

Migrantes en puente fronterizo / Imagen referencial / Captura de video

Un pastor cubano, clave en la liberación de Jaime en México

No fue sino estando en esa bodega que le permitieron a Jaime hacer una llamada a su esposa en Cuba, a quien le contó todo lo vivido. Ella estableció comunicación con un “pastor importante” en la isla, que buscó ayuda en México. Gracias a ese religioso, se consiguió negociar la liberación del cubano en Ciudad de México, llegando el cubano a un albergue, casa Mambrú, donde agradece las atenciones.

Después de todo lo vivido, el cubano manifiesta tenerle más temor en México a los uniformados que a los propios delincuentes, pues inclusive en la capital, estando a las afueras del albergue, unos funcionarios al notar que era extranjero, lo montaron en una patrulla para robarle el dinero que llevaba consigo, enviado por sus familiares.

El recuento de testimonios describe cómo los migrantes, entre ellos cubanos, sufren en su tránsito por México de secuestros en grupos y hechos de extorsión que pueden terminar incluso en la muerte, indistintamente si es a merced de bandas o de uniformados con placa, pues en ocasiones describieron cómo la policía se encarga de detenerlos y llevarlos directamente con los criminales, quienes se encargan de cobrar rescate a familiares en Estados Unidos.

Tomado De Cubanosporelmundo

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