El duro oficio de un cubano sin piernas: Tumbar cocos (+VIDEO)

El 15 de noviembre de 2013, cuando Reibel tenía 15 años de edad, salió con su tío Alexander a Manzanillo por lo que tomaron el tren muy temprano. Sin embargo la periodista cuenta que la suerte “no lo acompañó”.

Cubano sin piernas tumba cocos / Foto: Composición Cubanos por el Mundo

Algunos problemas o situaciones que se nos presentan en la vida nos la cambia por completo y depende de nosotros si nos adaptamos o preferimos rendirnos. El caso del cubano Reibel Aramís Bacallao Aguilar es uno de esos donde la superación y el amor por la vida superan cualquier barrera. Este joven cubano de 23 años no tiene piernas, pero aún así lleva a cabo una labor bastante difícil, escalar en las altas palmeras para bajar cocos.

Este joven cubano residente de Camagüey, tuvo un accidente donde perdió ambas piernas, pero eso no le afectó para nada el sentido del humor y sus ganas de vivir. “Este muchacho tuvo un accidente, perdió sus dos piernas y siempre está alegre. La verdad que no me explico de dónde saca tantas fuerzas”, comentó su amigo a una periodista del portal Juventud Rebelde, quien decidió dedicarle una nota a este maravilloso caso de superación.

El accidente

El 15 de noviembre de 2013, cuando Reibel tenía 15 años de edad, salió con su tío Alexander a Manzanillo por lo que tomaron el tren muy temprano. Sin embargo la periodista cuenta que la suerte “no lo acompañó”.

“Cuando vi llegar el tren salí corriendo como bólido para subirlo, pero resbalé y mis piernas quedaron aplastadas sobre las líneas” cuenta el cubano. Sin embargo, afirma que al perder sus piernas “volví a nacer”.

Desde entonces han pasado ocho años y ‘El Rubio’, como cariñosamente le dicen sus amigos, se ha dedicado a ser un ejemplo de superación y amor por la vida. Actualmente vive en el Callejón Peña.

Cuenta que luego de ser atendido en el pediátrico y aplicar todos los tratamientos correspondientes, vino el adaptarse a andar sin piernas, que para él no fue lo más difícil.  “Siempre fui bellaco, intranquilo, rápido para andar, y te aseguro que no he cambiado. Sobre esta silla de ruedas soy un cohete”, afirma

En el trabajo hace “de todo”. Pese a que recibe ayuda del castrismo, asegura que no se detiene por nada. “Tengo una chequera, pero lo mismo tiro una placa que un repello o entro arena para una casa. Hago de todo. No tener piernas no es impedimento para estar activo, para trabajar como un hombre”.

Pero el oficia de tumbar cocos vino de un reto que le implantaron sus primos y desde entonces se ha convertido en uno de sus tantos oficios. “Me halo hacia arriba con las fuerzas de los brazos mientras me agarro bien fuerte con lo que quedó de mis piernas, y para abajo todos los santos ayudan. El que no me crea, que vea el video que me tomaron”.

Tomado De Cubanosporelmundo

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