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Estemos claros: el estímulo constante de la emigración cubana, sea legal o no, radica en el deseo de huir hacia la libertad.

Migrantes cubanos,Foto de archivo,AFP/Getty images

LA HABANA, Cuba. – Es mucha la aversión que siente el periodista oficialista cubano Raúl A. Capote por Estados Unidos. En días recientes se refirió a la “peligrosa ruta de tráfico de personas” que “atraviesa el Estrecho de la Florida”, por la que culpó, por supuesto, al Gobierno de la nación norteña. 

Todo parece indicar que este “colega” ignora cómo comenzó y se ha desarrollado la historia de la emigración ilegal cubana, que cuenta con cientos de miles de hombres, mujeres, niños y ancianos muertos a lo largo de 61 años de castrismo. 

También ignora que fue el propio Fidel Castro quien creó y estimuló esta vía de emigrar, con el fin de deshacerse de aquella gran parte del pueblo que no pudo engañar por más tiempo.

Asimismo desconoce, puesto que no lo menciona, el caso del Remolcador “13 de marzo”, secuestrado en la bahía de La Habana en 1994 e interceptado por las Brigadas de Acción Rápida, que lo hicieron zozobrar con mangueras de alta potencia y golpes de casco en la popa, provocando la muerte de 41 personas, incluidos 11 niños.

Ese mismo año, una creciente oleada migratoria fue dirigida personalmente por Castro. Durante el mes de junio llegaron 1173 balseros a Estados Unidos y en julio fueron más de 1000.

También en 1994, la dictadura proclamó una fuerte subida de los precios de productos básicos y vimos la primera manifestación pública y espontánea por las calles de La Habana (el llamado Maleconazo). Sin embargo, el dictador cubano acusó al gobierno estadounidense de ser el instigador de la manifestación y amenazó con otro éxodo masivo ―un nuevo Mariel― que cumplió al permitir la salida de cientos de cubanos por el Estrecho de la Florida en desvencijadas balsas, fabricadas por el pueblo ante los ojos de la Policía.

Es así que el 7 de agosto se inició aquel éxodo masivo de balseros: más de 27 000 personas partieron en menos de un mes. Por último, el 1 de septiembre se firmó un acuerdo sobre migración entre Cuba y EE. UU., por el cual se concederían 20 000 visas anuales a los cubanos que deseen emigrar de forma segura al país del norte.

Hoy se viven otros tiempos. Ahora los cubanos viajan, por ejemplo, a Nicaragua y Guyana y de ahí parten a lo largo de la selva, guiados por crueles traficantes, quienes les roban el dinero o incluso a veces les dan muerte.

Algún día sabremos cuántos cubanos murieron de esta forma. ¿Eso también será culpa de Estados Unidos? Estemos claros: el estímulo constante de la emigración cubana, sea legal o no, radica en el deseo de huir hacia la libertad.

TOMADO DE CUBANET

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