El desalojo de un hogar para niños con problemas renales provoca indignación en Santiago de Cuba

‘¿Cuál es la razón? ¿Cuál será el futuro de esta bella casa situada en un barrio tranquilo y cerca del hospital?’, cuestiona un psicólogo que participa en la atención a los menores.

Casa en la que estaba ubicado hasta ahora el hogar para niños nefróticos en Santiago de Cuba. DIARIO DE CUBA

Niños con insuficiencia renal crónica y que reciben tratamiento en el Hospital Pediátrico Norte Juan de la Cruz Martínez Maceira, de Santiago de Cuba, fueron desalojados esta semana del hogar destinado a ellos en la ciudad, en un acto que ha provocado la indignación de familiares y vecinos.

Es la segunda vez en menos de 24 meses que el Gobierno de Santiago de Cuba saca a los pacientes del servicio de nefrología infantil de la ciudad de una vivienda asignada a ellos. El servicio atiende a niños de todas las provincias orientales, con malformaciones congénitas, incontinencia urinaria, cálculos coraliformes y en espera de un trasplante de riñón.

El cierre de la instalación se hizo efectivo pese a la negativa del personal sanitario responsabilizado con la asistencia médica de los menores. El Gobierno también ignoró las protestas del psicólogo Eduardo Montoya, la doctora Vilma Zayas, secretaria del Comité del Partido del hospital, y los padres, que el 27 de diciembre enviaron una carta a las autoridades y el pasado fin de semana acudieron con sus hijos enfermos al Partido provincial.

«¡Avísenle al ministro de Salud!»

«¡Ayuda! Nos van quitar el Hogar Nefrótico. ¡Avísenle al ministro de Salud!«, escribió Montoya, líder del equipo de psicopayasos de la provincia, en sus redes sociales.

Según los familiares, las autoridades rechazaron sus súplicas y confirmaron que el hogar para niños con problemas renales será trasladado a un apartamento de solo dos cuartos y un baño en Micro 9, distrito José Martí, a varios kilómetros del hospital. En zona hay un servicio de transporte pésimo y los ciclos de distribución de agua demoran entre 10 y 15 días, lo que podría empeorar la situación de los niños enfermos, con las defensas muy bajas y propensos a contraer infecciones.

El hogar se encontraba frente al Cuerpo de Guardia del Hospital Pediátrico Norte.

«Los pacientes nefrópatas que se encontraban allí se sentían seguros por tener a su personal médico cerca y ante cualquier crisis de hipertensión, convulsión o estado febril alto, con rapidez recibían atención y se estabilizaban», dijo el psicólogo Montoya.

Este especialista con más de 35 años de experiencias cuestionó a las autoridades: «¿Por qué esa medida de traslado a un lugar tan lejos? ¿Por qué destruir la estabilidad de un trabajo médico sicológico para crear ansiedad e inseguridad (en los niños)?«.

«¿Cuál es la razón que convenza para tomar tal conducta? ¿Cuál será el futuro de esta bella casa situada en un barrio tranquilo y cerca del hospital?, en momentos en que los padres y los pacientes se encuentran bajo estrés y muy dolidos», añadió.

Montoya también afirmó que en el hogar desalojado se encontraba la oficina del proyecto Psicopayasos, y criticó que nadie se haya preocupado por el destino de los recursos que allí se encontraban y que se utilizaban para hacer «felices a estos niños con una vida condenada al sufrimiento».

Aunque Montoya pidió que no se malinterpretaran sus opiniones, fue citado por la Dirección Provincial de Salud. Según testigos del encuentro, «los doctores Alina y Gustavo le exigieron al especialista que se retractara y retirara la denuncia de las redes sociales».

En un texto posterior, Montoya dijo que el Ministerio de Salud Pública prometió darle una solución adecuada al problema, pero este jueves DIARIO DE CUBA confirmó que los niños sacados de la casa llevan cerca de 72 horas hacinados el Hospital Pediátrico.

«Nuestros hijos pueden morir»

En su carta al Partido Provincial los padres de los niños afectados afirmaron: «En muchas ocasiones nuestros hijos han sufrido de crisis de fiebre alta, convulsiones, sangramientos digestivos y por los catéteres, y se han podido salvar por tener cerca el cuerpo de guardia«.

«Si nos llevan tan lejos se nos van a morir nuestros hijos en cualquier momento, pues no habrá un carro a tiempo para llevarlos al hospital, ni enfermeras que nos atiendan», añadieron.

Los padres aseguran que muchos consideran el hogar desalojado como su otra casa, pues «allí lavan, cocinan, reciben ayuda y pasan más tiempo (incluso años) que en su propio hogar».

Aunque la mayoría pensó que el escrito frenaría a las autoridades de la provincia, estas no transigieron e hicieron efectivo el desalojo. DIARIO DE CUBA constató que los niños fueron trasladados el pasado martes a la sala de Nefrología Infantil del Hospital Pediátrico Norte, donde no existen condiciones para una estancia prolongada.

«Es inconcebible que los niños con insuficiencia renal y problemas cardiológicos estén apilados en dos salidas y tengan que ir al mismo baño que los familiares y los estudiantes de Medicina, cuando en el hospital están subutilizados los espacios y hay más oficinas que locales para prestar servicio a la población infantil», dijo una madre que tenía a su niña ingresada.

La ruta de la insensibilidad.

Según la madre de una de las adolescentes afectadas, las autoridades le dijeron que el desalojo de la casa donde hasta ahora se hospedaban los niños obedece a «la necesidad del Gobierno de recoger sus propiedades y darle sentido social».

Con ese argumento, la Intendencia y el Ministerio de Salud Pública despojaron al servicio de nefrología infantil de Santiago de Cuba de uno de los centros que humanizaban la estadía de decenas de niños del oriente cubano, incluidos los residentes en las dos principales cadenas montañosas de la isla: la Sierra Maestra y el macizo Nipe-Sagua-Baracoa.

Los nefrólogos locales no han podido realizar trasplantes renales en los últimos dos años, período en el que han muerto al menos cuatro niños, en lo fundamental por falta de financiamiento y medicamentos de primera generación, que se habría agravado por la pandemia de Covid-19.

En la actualidad en Santiago de Cuba están hospitalizados más de una decena de menores, entre los que hay pacientes de Holguín y Guantánamo. Recientemente otros tres pequeños fueron sometidos a intervenciones quirúrgicas para hacerles la fistula y comenzar a dializarlos.

Al indagar sobre el tema, DIARIO DE CUBA supo que el hogar para niños con problemas renales crónicos forma parte de un programa concebido hace más de tres décadas para mejorar la estancia de los menores que debían someterse a diálisis.

Sin embargo, a finales de 2019 la casa que entonces estaba destinada a ese fin —y que disponía de cinco cuartos, tres baños y otras comodidades— fue cerrada y entregada como «estímulo» al entonces director provincial de Salud, Guillermo Mora, quien dos meses después fue demovido del cargo por sus errores.

En medio de ese «estira y encoje» de prebendas y sanciones, y de las acaloradas protestas de los padres y el personal médico, los pacientes nefrópatas fueron reubicados en la casa frente al cuerpo de guardia del hospital infantil. Pero casi al finalizar 2021 el Gobierno reanudó las «gestiones» para despojar nuevamente a los enfermos de las pocas comodidades de las que disponían allí.

Las redes sociales se incendian

Tras conocer la noticia del desalojo del hogar para niños nefróticos, decenas de internautas expresaron su indignación en las redes sociales.

Ver al profesor Eduardo Montoya «defender tan desesperadamente la causa a la que tanto tiempo ha dedicado es doloroso (…). Espero que la humanidad y el buen juicio logren triunfar al final de este proceso», comentó Michel Torres Leyva.

«Están dañando la tranquilidad y seguridad de lo más bello y sagrado de la vida, los niños«, escribió por su parte Berta Rodríguez.

«Es muy lamentable que todo lo que hemos luchado y seguimos batallando día a día los cubanos se vaya a la mierda«, dijo la usuaria Daniela Reyes; al tiempo que Maribel Miranda calificó el hecho de «absurdo e inhumano».

Dayana de la Fe García señaló entretanto que lo más triste es que «las personas enfermas paguen las malas decisiones y las ambiciones de los dirigentes».

Rubén Darío López dijo que sería necesario que «el presidente interviniera y detuviera una de las injusticias que desacreditan al Gobierno y sus instituciones».
 
«Pueden escribirle al papa y será por gusto; lo mismo pasó cuando la casa para nefróticos estaba en calle 6, entre B y C», del reparto Sueño, que «se la dieron al director provincial de salud», Guillermo Mora, respondió un usuario que se identifica como Lombardo.

Además del pequeño apartamento en Micro 9, la única opción que han dejado por ahora las autoridades a consideración de los padres es la de viajar para el tratamiento de sus hijos en días alternos. Esto implica recorrer grandes distancias desde sus lugares de residencia, con el riesgo de exponer a los menores a accidentes, a la falta de combustible o a que sus hijos puedan morir si agravan en un momento en que no esté prevista la transportación.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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