El déficit de médicos se suma a las precariedades de la Salud Pública en Cuba

Más de 180 residentes en distintas especialidades médicas en Ciego de Ávila han causado baja dentro del sistema en los últimos dos años.

Atención en una unidad de terapia intensiva en Ciego de Ávila. INVASOR

La asistencia médica en Ciego de Ávila está en crisis en medio de un mayor índice de morbilidad y las escaseces de todo tipo que golpean al sector. El panorama se agrava después de que 146 residentes en distintas especialidades médicas causaran baja al cierre de 2021 y 39 lo hicieran en lo que va de 2022, según en reportaje del periódico oficial Invasor.

En estos momentos, «son menos los que se forman como especialistas de la Atención Secundaria de Salud y más los que, por diversas causas, abandonan de manera temporal o definitiva el sector. En aquellas ramas consideradas básicas (Medicina Interna, Pediatría, Ginecobstetricia y Medicina Intensiva y Emergencia), al recaer sobre ellas casi un 80% de la asistencia médica, el problema es complejo por partida doble», advierte el medio estatal local.

Para la doctora Liliana Duménigo, quien en diciembre pasará de residente a especialista en Ginecobstetricia, «la desmotivación horada y se acrecienta, porque la sobrecarga les impide, muchas veces, incentivar la vocación en los más jóvenes«.

«Ginecobstetricia se reorganiza para bien con un nuevo jefe del servicio en el Hospital Provincial General Docente Doctor Antonio Luaces Iraola, sin embargo, han sido años duros y de mucho esfuerzo. Ante la carga asistencial, la docencia queda relegada. Los muchachos que rotan por la sala y comprueban la presión con la que trabajamos no quieren regresar», dijo y mencionó que las agotadoras guardias médicas son cada 72 horas.

En el Luaces Iraola son 29 los residentes que cursan especialidades ligadas al Programa Materno Infantil (PAMI). En 2021 Ciego de Ávila se llevó el récord negativo de la mayor tasa de mortalidad infantil del país.

De un total de 39 bajas de residentes en esta institución al cierre del mes de junio, 15 entre temporales y definitivas se corresponden con las ramas del PAMI.

El doctor Serafín Noa Cordero, subdirector docente del hospital, admitió que «en algunos momentos, determinadas decisiones administrativas o de formación han tenido efectos contraproducentes y han influido en las deserciones«, pero no entró en detalles.

«A esto se suma el envejecimiento del claustro y la sobrecarga derivada de asumir tareas docentes y asistenciales«, añadió, según el reporte de Invasor.

La doctora Nilka Pita Alemán, directora provincial de Salud Pública, negó que el déficit de médicos haya obligado a cerrar alguna consulta, aunque sí admitió que «se han extendido los plazos para la proyección comunitaria y se ha apretado la rotación de las guardias médicas».

«La proyección comunitaria la garantizamos en función de la cantidad de profesionales disponibles. Si no hay suficientes para dejar en los hospitales y mover, a su vez, a los diferentes municipios, no la hacemos. Entonces, el paciente debe venir a los policlínicos de Especialidades establecidos en ambas instituciones, aunque lo ideal es acercar el servicio. En vacaciones o el fin de año esta situación es más difícil», reconoció.

El Cuerpo de Guardia es una «zona caliente» en los dos hospitales provinciales de Ciego de Ávila, añadió el periódico oficial, que lo atribuyó a la cantidad de urgencias y emergencias médicas y «el número de pacientes que, al menor síntoma o problema, obvian las estructuras de la Atención Primaria de Salud».

«Lo que sí ha sido más aciago es el completamiento de las consultas de Medicina o la Sala de Observaciones, con el correspondiente profesional de la Medicina Interna, y con mucha morbilidad y pocos médicos«, según la explicación de la doctora Livania Lozano Lezcano, jefa del Servicio de Urgencia del hospital de Ciego de Ávila.

La jefa del Servicio de Terapia Intensiva, Taimí Hernández Peláez, lamentó los efectos negativos de tener pocos recursos humanos activos.

«Se suponía graduáramos seis residentes al final de 2022, mas serán solo cuatro. Nos quedan dos en formación y este año no entró ninguno. Esta es una especialidad difícil, un intensivista no se forma en un día», dijo.

Cirujanos sin cirugías

Según el reportaje, la cirugía ha sido, sin dudas, una de las ramas golpeadas por el impasse provocado por la COVID-19 y por las carencias, cuyo agravamiento de los últimos tiempos achacó a «las limitaciones financieras del país y los impactos derivados» del embargo.

«Las consecuencias de casi tres años con los salones para intervenciones electivas cerrados no solo derivan en una larga lista de pacientes en espera de una operación, sino en altibajos para completar ciclos docentes, en un aumento de los casos de urgencia y en una menor resolutividad en las consultas. No obstante, tan preocupante como esto es el número cada vez más pequeño de estudiantes que se interesan por la especialidad, lo cual ha calado hondo y amenaza ya el relevo», añadió el medio local.

«La Cirugía General es selectiva y han optado por ella quienes no tienen aptitudes. En otras etapas hemos tenido de 14 a 18 alumnos en formación, hoy son solo cuatro», lamentó el jefe del Servicio en Luaces Iraola, el doctor Alberto Bermúdez Balado.

De cuatro alumnos ayudantes, tres ya no quieren ser cirujanos, y el período de estudio se ha extendido, incluso, hasta seis años, pues, al operarse solo urgencias, los residentes no pueden asumir estos casos y desarrollar las habilidades prácticas requeridas en tiempo y forma.

Rosabel Fiallo Gort, residente de Cirugía General, declaró: «La carga de trabajo recae siempre en nosotros, que nos formamos bajo el principio de ‘aprender haciendo’. Después de una guardia he ido directo al salón al tratarse de casos a los que les he dado el seguimiento y por la necesidad de aprovechar el tiempo para aprender. La vocación es imprescindible».

El reportaje de Invasor no citó entre las causas del déficit de profesionales médicos el éxodo migratorio que sacude a Cuba ni tampoco la exportación de especialistas que La Habana sigue promoviendo en medio de las denuncias de organizaciones de derechos humanos y algunos gobiernos que las catalogan como esclavitud moderna.

Tampoco se refirió a los bajos salarios que perciben los médicos, algo que constantemente es denunciado entre los propios profesionales.

En julio de este año, una convocatoria del Ministerio del Interior (MININT) para un curso formativo de educadores penales, con la promesa de un salario de 7.720 pesos, superior a los 5.500 pesos que gana un médico especializado en Cubalevantó la indignación de profesionales cubanos.

Un especialista de primer grado en Angiología y Cirugía Cardiovascular, profesor asistente, cobra 5.500 pesos.

Luis Ángel Adán Roble, ex diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) de Cuba, anunció en enero que abandonaba su profesión como médico de un hospital de La Habana debido a que ese empleo no le garantizaba «un salario decoroso».

«Para nadie es secreto que desde hace varios años trabajo como mesero en un bar en horario nocturno. El salario de 5.600 pesos (aproximadamente 56 dólares al cambio actual) mensuales es ínfimo comparado con el trabajo que realizamos. La vida es cara en un país con una inflación de más del 70%», apuntó, en referencia a las privaciones que incluso los profesionales sufren debido a la grave crisis económica que afecta a la Isla.

En mayo, el economista Pedro Monreal advirtió que el salario medio en Cuba actualmente está muy próximo a lo que se considera «línea de pobreza«.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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