El CENESEX publica una declaración sobre la violencia sexual en Cuba, pero para defender su trabajo y a la Revolución

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No menciona ni al músico Fernando Bécquer ni a las cubanas que lo acusaron de presuntos abusos sexuales

Mariela Castro Espín, directora del CENESEX. GRANMA

Tres días después de que la revista independiente El Estornudo publicara cinco denuncias de cubanas contra el músico Fernando Bécquer por presuntos abusos sexuales, el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) hizo pública una declaración en su página de Facebook en la que no menciona ni al presunto agresor ni a sus presuntas víctimas, y se dedica a defender el trabajo de la institución y lanzar acusaciones de «manipulación» contra la Revolución, el Estado, el Gobierno y la directora de la institución, Mariela Castro Espín.

La declaración comienza afirmando que el CENESEX posee una «experiencia sostenida por más de 15 años de trabajo docente, científico y de atención a las víctimas de violencia sexual«.

Luego, dice que «a partir de las informaciones sobre denuncias relacionadas con eventos de este tipo de violencia que han estado circulando en redes sociales y otro tipo de espacios virtuales», la institución declara que rechaza «toda forma de violencia basada en el género, y en particular, las violencias sexuales«.

No aclara a qué informaciones, a qué denuncias ni a qué «eventos de este tipo de violencia» se refiere.

«Reafirmamos la voluntad política del Estado y el Gobierno cubano de responder ante las violencias de género, que se expresa en la Constitución de la República de Cuba, el Programa Nacional para el adelanto de las mujeres, la Estrategia integral para la prevención de la violencia de género y en el escenario familiar, en las recientes normas jurídico-procesales aprobadas y en los debates relacionados con el anteproyecto del Código de las Familias«, dice la declaración, que no cuestiona la ausencia en Cuba de una ley integral contra la violencia de género

El CENESEX dice considerar legítimo que «se alcen las voces de las víctimas de violencia sexual» y que pone a su disposición «los servicios de orientación jurídica y de orientación y terapia sexual» con los que cuenta la institución «hace más de 10 años».

No obstante, recomienda a las presuntas víctimas formular las denuncias correspondientes «siguiendo los procedimientos legalmente establecidos», que rutinariamente fallan a las mujeres.

Alerta «a los medios y personas activas en las redes sociales» de la importancia de realizar una comunicación responsable para que las presuntas víctimas no resulten revictimizadas.

La declaración recuerda que existe un canal legal «para investigar y sancionar este tipo de eventos, que pueden constituir delitos y que los procedimientos establecen garantías tanto para las víctimas como para las personas procesadas, teniendo en cuenta los principios relativos al debido proceso».

Tal llamamiento de atención sobre garantías y debido proceso contrasta con las calumnias y acusaciones de mercenarismo –sin pruebas– a opositores, activistas y periodistas independientes cubanos, que constantemente lanzan voceros del régimen como Humberto López y los medios oficiales de comunicación.

Por último, la declaración del CENESEX condena «toda manipulación» que, a su juicio, «ha ocurrido de un tema tan sensible y que impacta en la vida de personas que resultan víctimas», sin tener en cuenta que fueron las presuntas víctimas las que decidieron dar el paso al frente y denunciar lo que les había sucedido. Ninguna historia fue publicada sin el consentimiento de las mujeres. 

Pero para el CENESEX, el objetivo de hacer públicas estas denuncias contra un presunto abusador sexual, que al parecer se escudaba en su nombre y en el desconocimiento de las víctimas sobre la religión Yoruba para aprovecharse de ellas impunemente, es «atacar a la Revolución, a las instituciones del Estado, el Gobierno» y a Mariela Castro Espín, quien, dice el centro estatal, «ha mantenido una labor constante en relación con la prevención, atención y recuperación de la violencia basada en género».

Esa supuesta labor, sin embargo, no le ha servido para percatarse de la violencia machista que existe en Cuba. En 2015, Mariela Castro Espín declaró que en Cuba no ocurrían feminicidios.

«Nosotros no tenemos, por ejemplo, feminicidios. Porque Cuba no es un país violento, y eso sí es un efecto de la Revolución», dijo entonces al Diario Tiempo Argentino.

Su ignorancia solo puede explicarse por el hecho de que los feminicidios que tienen lugar en Cuba son publicados, fundamentalmente, por la prensa independiente, justo la prensa que publicó las denuncias de cinco cubanas contra el Fernando Bécquer.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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