El café, el ron y el cigarro desaparecen de las tiendas en moneda nacional en Cuba y se mudan para los mercados en dólares que ha abierto el Gobierno

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Suena ilógico y hasta surrealista, pero en la isla que produce el tabaco, el café y el ron más importantes del mundo, hace meses que su población no puede encontrar ni una mísera cajetilla de cigarros a un precio razonable, pues todos estos bienes de producción nacional ahora se venden exclusivamente en las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) o en el mercado negro, siempre a valores inconcebibles.

Jorge, vecino del reparto habanero de Los Pinos, cuenta que ahora compra los cigarros en el mercado negro porque no cuenta con dólares para llegarse al centro comercial de Boyeros y Camagüey y comprar una caja (y aunque los tuviera, habría que tener muy buen fondo de divisas para sustentar un vicio así).

La mayoría de los cubanos han decidido dejar de fumar ante la gran escasez y los elevados precios, pero a muchos les resulta difícil debido al notable estrés cotidiano que se vive actualmente en la isla.

Los cubanos de a pie ya no pueden acceder ni al ron, ni al café, ni a la fuma, porque además de que todo subió de precio con la implantación de la Tarea Ordenamiento en enero de este 2021, la escasez ha hecho que la inflación destruya la poca salud mental que le quedaba al cubano.

Ahora la marca Rothman (la que antes se llamaba Hollywood) se vende a 2,20 USD la caja. Las marcas más caras y suaves han sido las que primero han desaparecido, pero el desabastecimiento es gradual y ha alcanzado a todos los productos. Ya el Popular también han desaparecido y falta poco para que el H. Upmann también, pues esta última marca aún se puede ver en alguna que otra cafetería particular al doble o al triple del precio.

A eso se le suma la mala calidad de lo que se encuentra, pues vienen con manchas de humedad, poco pegamento, escasa picadura y hasta trozos de plástico dentro (o cualquier otro material insospechado).

Mientras, los pocos locales donde se puede encontrar cierta variedad en cuanto marcas, especialmente de cigarro “fuerte”, están siempre colmados de personas que buscan el producto a precios más asequibles. Una trabajadora de La Quinta de los Molinos comenta que por donde pasaba siempre había mucha cola y casi nunca la marca que fumaba, además de que venden cantidades muy limitadas por lo que ella, como otros tantos, debía estar “zapateando” los dichosos cigarros en menos de una semana.

La popularmente conocida como Brascuba, cuyo nombre oficial es Empresa Mixta cubano/brasileña, Cigarrillos S.A., suministra cigarros para las tiendas en divisas desde su fundación en 1995, y los precios de algunos de sus productos han visto variaciones ascendentes.

El directivo reiteró que, en aras de asegurar el constante flujo de producción, Brascuba había ampliado su cartera de proveedores y el tabaco, materia prima principal, llegaba “directamente del proyecto Virginia, en Pinar del Río”. La realidad, sin embargo, es muy diferente.

La fabricación casera de cigarros ha sido una forma de combatir la escasez por parte de aquellos que, gracias a una buena memoria, decidieron rescatar la técnica para los llamados tupamaros. Los cigarrillos se enrollan, elaboran y producen con máquinas artesanales y picadura a base de tabacos picoteados o excedente de las fábricas.

En la Habana Vieja, Francisco tiene mucha destreza para esas tareas, siendo vecino de la Fábrica de Tabacos La Corona. Desempolvó sus máquinas de cigarro, que llevaban paralizadas desde finales de la década del 90, y las puso en marcha después de propinarle un poco de mantenimiento.

Explica que los jubilados lo tienen muy difícil para comprar comida, por lo que vicios como la fuma son imposibles de mantener en este contexto. Con su modesta producción, garantiza su consumo y le vende a la gente del barrio, aunque también es común que intercambie sus cigarros por azúcar, picadillo o la oferta del momento.

TOMADO DE CUBACUTE

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