El arroz y el azúcar extra que vendió el Gobierno para aplacar a los cubanos tras el 11J falta ahora

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‘Repartieron en agosto y septiembre el arroz y el azúcar de octubre. Estamos embarcados’, se queja jubilado un holguinero.

Una pesa en una bodega cerrada. DIARIO DE CUBA

Transcurrida la primera quincena de octubre, el Gobierno, que tiene el monopolio del comercio mayorista de alimentos y la mayor parte del minorista en Cuba, no ha distribuido el total de la canasta básica racionada del mes en Holguín. «Solo hemos recibido dos libras de arroz y una de azúcar, es una falta de respeto», se queja Ismael, un consumidor.

«Normalmente faltan algunos productos a inicio de mes, que luego van llegando, pero el arroz y el azúcar es raro que no lo distribuyan a las bodegas desde los últimos días del mes anterior. Es lo que más le importa a la gente, porque hay hambre«, añadió.

El arroz es el alimento que más comen los cubanos. El consumo medio por habitantes, según datos oficiales, es de 11 libras mensuales. El Estado vende siete libras per cápita a través de la libreta de racionamiento. El resto lo deben conseguir los cubanos, con gran dificultad y a elevados precios, en los mercados estatales o alternativos, y en el mercado informal.

Con el grave desabastecimientos de los últimos años, y más aún con la inflación y la crisis potenciada por la implementación de la Tarea Ordenamiento, desde enero de este 2021 los precios han llegado a septuplicarse en el mercado negro y se ha agudizado la escasez. En ese contexto, tras las manifestaciones del 11 de julio pasado, el Gobierno decidió subir la cuota de arroz a diez libras (es decir, tres libras más), como parte de un paquete de «dádivas» temporales para calmar la ira popular.

«Parece que no había ‘fondillo’ para subir la cuota de arroz y ahora se le acabó. La gente se preguntaba de dónde sacaron dinero así, de pronto, para comprar más arroz, después de meses sin vender el adicional porque decían que no había con qué. Ya está claro: repartieron en agosto y septiembre el arroz y el azúcar de octubre. Estamos embarcados», opinó Humberto, un jubilado que siempre está en su bodega, «a la espera de lo que llegue».

Cecilia, quien tiene tres hijos, dos de ellos en edad escolar, está desesperada: «El azúcar está a 55 pesos en la calle, pero ¿quién la encuentra? Y el arroz el mes pasado bajó de 70 a 40 pesos, gracias a las tres libras extra esas. Pero ahora, que no llega el censo (el racionado), está subiendo de nuevo. Ya va por 50 pesos. Esto no mejora, es un paso adelante y dos para atrás. ¿Qué le doy yo a mis hijos, si a ningún precio aparece azúcar para prepararles el desayuno o una merienda?», se pregunta.

Por otro lado, los bodegueros odian que productos del racionamiento lleguen seccionados porque, comenta Xiomara, una dependienta, «son tres o cuatro días de matazón, de colas interminables, mucha presión de trabajo constante, sin respiro».

«Por ejemplo, llegan dos libras, como ahora, y pasan todos los consumidores para comprar uno detrás de otro. Luego llega el resto de la cuota y vuelve a ser la misma aglomeración. Y si llegan otros productos demorados, sucede lo mismo. Es una locura. Porque la gente no viene cualquier día y compra, eso es en otros países donde siempre hay de todo y de sobra. Aquí, si la venta comienza hoy, todo el mundo necesita la comida al mismo tiempo, todos están locos por comprar».

Al parecer, la decisión de incrementar la cuota de arroz al pueblo hasta diez libras, una menos de la media de lo que se consume, fue una medida populista sin sustento financiero. Y el atraso con la distribución del azúcar podría estar relacionada con la magra zafra azucarera, una de las peores de la historia de Cuba, con alrededor de 800.000 toneladas, apenas el 66% de lo planificado y menos del 10% de la mayor, alcanzada en 1970.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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