EEUU, el país ‘bloqueador’, mantiene a Cuba, el país ‘bloqueado’

Gracias al socialismo, hoy Cuba depende de EEUU más que nunca en toda su historia.

Valla propagandística contra el ‘bloqueo’. AFP

Como es ya costumbre desde 1992 la dictadura cubana presentará en estos días en la Asamblea General de la ONU su resolución de condena al «bloqueo», y será aprobada por una mayoría abrumadora de representantes de gobiernos que, a ciencia cierta, no saben lo que están votando.

Y vienen al caso algunas preguntas «capciosas»: ¿Qué pasaría si Washington decretase un embargo de verdad, total, a la dictadura castrista y se prohibiesen viajes, remesas y paquetes hacia la Isla con excepción de medicinas, ayuda humanitaria de emergencia y visitas excepcionales de cubanos a ver a familiares muy enfermos?

¿Cómo vivirían hoy los cubanos sin las remesas, las «mulas», sin el «pollo americano», ni familiares que desde EEUU viajan a la Isla cargados de dólares, medicinas, ropa y productos imprescindibles? ¿Sin las recargas de sus teléfonos móviles pagadas desde el «imperio»? ¿Sin los grandes paquetes de alimentos y de medicinas, ni los artículos imprescindibles comprados en otros países con dólares llegados del Norte para luego revenderlos en la Isla?

A esas interrogantes agrego otra muy elocuente que citó recientemente el colega René Gómez Manzano (residente en Cuba) que encontró en Facebook: «¿Algún historiador sabe si durante el bloqueo continental Napoleón le vendía pollo a los ingleses?».

Vale aclarar que en 1806 el megalómano emperador corso-francés, luego de ocupar casi toda Europa, decretó un bloqueo continental contra Gran Bretaña que impedía el comercio de ese país con el continente europeo.

Quien debe responder esas interrogantes es el canciller castrista Bruno Rodríguez, quien hace unos días afirmó en la Asamblea General de la ONU que «los daños estimados causados por el bloqueo contra Cuba durante los 14 meses del Gobierno de Biden alcanzan los 6.300 millones de dólares», claramente una cifra inventada, razón por la cual no detalló en qué se perdió exactamente tanto dinero.

Y aun asumiendo que fuera cierta esa «pérdida», en 2019 (año previo a la pandemia) desde EEUU fluyeron hacia Cuba 6.500 millones de dólares, 200 millones más que la «pérdida» citada por el canciller castrista. De ese total 3.129 millones correspondieron a remesas y el resto a paquetes con mercancías de todo tipo, según Havana Consulting Group (HCG).  

En vez de seguir de coro, ya casi bochornoso, del totalitarismo castrista, lo que tiene que condenar y combatir la ONU es el único bloqueo, el que sí asfixia a los cubanos: el implantado por los Castro hace más de seis décadas contra las fuerzas productivas de la nación. Aunque no va a ocurrir.

Respondiendo a la pregunta inicial, si Washington impusiese un verdadero embargo total a Cuba, la dictadura no podría sobrevivir. Y punto.

Un gran éxito de Fidel Castro

Por cierto, ¿por qué en 1992 y no en los años 60 fue que los Castro comenzaron a presentar esa resolución en la ONU? Ah, buena pregunta. En diciembre de 1991 falleció el «paganini» soviético. Hasta entonces el embargo era utilizado por los Castro como propaganda contra EEUU, y como «totí» a quien culpar por el desastre socialista. Moscú los financiaba con subsidios megamillonarios. Se desintegró la URSS y comenzó el pataleo de los Castro.

Y ojo, probablemente el mayor éxito propagandístico que tuvo Fidel Castro (y que aún tiene la dictadura) lo obtuvo al convertir a Cuba en el pequeño David bíblico hostigado por el gigante Goliat. Fabricó el mito de Cuba como víctima de un cruel bloqueo comercial y financiero de una superpotencia que impide que la «revolución cubana» logre sus metas de desarrollo y bienestar para los cubanos.

Ese éxito en buena medida se debió a que muy astutamente Castro cambió la palabra embargo por bloqueo, un término militar de gran impacto psicológico. Bloqueo fue, por ejemplo, el ya citado decretado por Napoleón Bonaparte contra Gran Bretaña.

Y algo clave, la comunidad internacional desconoce en detalle el texto de la Ley Helms-Burton, que regula el embargo. Ni en la Isla casi nadie sabe que el embargo no es contra el país, sino solo contra las empresas del Estado comunista, que no es lo mismo. No incluye al sector privado. La Helms-Burton permite las exportaciones e importaciones sin límites entre Cuba y EEUU si son negocios privados cubanos, incluyendo los campesinos.

Es más, casi la mitad de esos negocios privados son financiados por emigrados cubanos que desde EEUU envían dinero a la Isla, o lo llevan personalmente y hasta participan en el negocio subrepticiamente. Si el régimen permitiese que los agricultores y negocios privados comerciasen con EEUU en Cuba no habría crisis alimentaria, ni pobreza extrema.

Además, el embargo tiene más huecos que un colador. Y es bilateral, de un país a otro. Cuba puede comerciar con los restantes 194 países del mundo. Y si La Habana no consigue créditos y préstamos internacionales es porque no paga ni los intereses de su deuda externa, pese a que le perdonaron ya el 80%. Nadie se atreve hoy a prestarle, ni siquiera China o Rusia.

Lo más significativo aquí es que es precisamente EEUU el mayor proveedor de la única proteína animal que ingiere hoy la familia cubana, la carne de pollo.

En los últimos 20 años Cuba ha importado 2,7 millones de toneladas de pollo congelado de EEUU, por valor de 2.368 millones de dólares. Solo en 2021 la Isla importó 307.600 toneladas del «imperio» a un costo de 280 millones de dólares. La Isla prácticamente no produce carne de pollo. De las 317.000 toneladas de carne de carne de pollo consumidas en 2018 (no hay cifras posteriores) Cuba solo produjo 8.200 toneladas, y sacrificando «gallinas decrépitas».

No hay ya carne vacuna ni de cerdo en los mercados, y si aparece en el mercado negro tiene precios inaccesibles, sobre todo para quienes no reciben remesas.

EEUU es la principal fuente de divisas del país que «bloquea»

También el país «bloqueador» es la principal fuente de divisas del «bloqueado». Solo entre 2008 y 2018 Cuba recibió del «imperio» 57.269 millones de dólares netos, libres de todo costo, entre remesas (29.948 millones) y mercancías (27.321 millones). Y el 90% desde EEUU, según datos de HCG.

Es decir, 51.543 millones de dólares fluyeron desde el país «bloqueador», un promedio anual de 5.154 millones, más del doble de los ingresos brutos anuales por el turismo en los mejores años de ese sector, entre 2014 y 2019.

En ocho meses, entre enero y agosto de 2022, en medio de la agudización de la devastadora crisis económica cubana, EEUU exportó a Cuba cerca de 200 millones de dólares en diversos productos, y en igual período de 2021 exportó 206.4 millones, de acuerdo con cifras oficiales de Washington.

La conclusión es que no importa si la dictadura de Raúl «El Cruel» tilda de criminal el embargo, Cuba depende hoy de EEUU más que nunca en toda su historia.

Antes del castrismo, los comunistas nucleados en el Partido Socialista Popular (PSP) criticaban la «humillante dependencia» que tenía Cuba de EEUU en lo económico y comercial. En 1957 una figura importante del PSP, el economista Oscar Pino Santos, escribió un ensayo en el que denunció la vergüenza de que Cuba importara el 29% de los alimentos que se consumían en la Isla (en verdad no llegaba al 25%), casi todo desde EEUU. Pino Santos (luego uno de los redactores de la Ley de Reforma Agraria en 1959) aseguraba que solo el socialismo en Cuba acabaría con esa dependencia.

Llegó el socialismo (cosa que Pino Santos ni nadie en el PSP pudo imaginarse) y pasó exactamente lo contrario. No solo Cuba importa más del 80% de los alimentos que consume, mayormente desde EEUU, sino que hoy sin el pollo congelado, el cash y las mercancías que recibe gratuitamente desde el «enemigo imperialista» no sería una metáfora muy delirante afirmar que Cuba se hundiría en las azules aguas del mar Caribe.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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