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Editorial: Delante de los ministerios y sin soltar los teléfonos

En Cuba la ciudadanía empieza a exigir ante las sedes ministeriales, fuera de las vías contempladas por el régimen.

Animalistas cubanos protestan frente al Ministerio de Agricultura este viernes. SHEYLA CHIRINO/ FACEBOOK

Ayer un grupo de animalistas cubanos llevaron sus exigencias al Ministerio de Agricultura (MINAGRI). Hace tres semanas, varios integrantes del 27N lo hicieron ante el Ministerio de Cultura (MINCULT). Salvando las diferencias, en ambos casos las autoridades ministeriales se vieron cuestionadas, y la prensa oficialista tuvo que informar al respecto.  

A informar, no sin sus falsedades. Pues el Noticiero Nacional de Televisión calificó de ejemplar el diálogo entre ciudadanía y autoridades del MINAGRI, pese a que esa ejemplaridad incluyera un cerco policial, detenciones y el conato de un acto de repudio por parte de los trabajadores del ministerio. Sin embargo, cualquiera que hubiera sido la naturaleza de dicho intercambio, la primera reacción oficial habría consistido en otorgarle una apariencia de normalidad para hacer creer que todo continúa bajo control. Recuérdese, por ejemplo, que el viceministro de Cultura Fernando Rojas aseguró en una emisión especial televisiva que su encuentro con una treintena de integrantes del 27N había sido una discusión “entre compañeros (…), entre revolucionarios”.

No todo, sin embargo, se encuentra bajo control de las autoridades. Eso de que la población lleve sus exigencias a una sede ministerial no ha sido nunca una vía trazada y deseada por el régimen. Un procedimiento así se halla demasiado lejos de sus rendiciones de cuentas escenificadas y del parlamentarismo falso de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Encierra, además, un gran obstáculo para esas autoridades, pues quienes se plantan ante los ministerios reclaman su poder sobre los acontecimientos y las imágenes. Van a exigir ante los ministerios con sus teléfonos en mano. Con celulares que filman y transmiten a la opinión pública.

Los animalistas se negaron ayer a soltar sus celulares. Ayer ocurrió ante la sede del MINAGRI. Hace tres semanas, ante la del MINCULT. Son ciudadanos movilizados en organizaciones no coaptadas por el régimen. Jóvenes, en su mayoría, que comienzan a reclamar sus derechos de un modo que el régimen —autoridades, burócratas, policías y periodistas— no había contemplado antes. Y es un fenómeno que puede resultar contagioso e ir, cada vez, a más.

Tomado De DIARIODECUBA

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