Díaz-Canel intenta apropiarse de ‘Patria y Vida’ ante la marcha del 15N en Cuba: ‘Nadie nos aguará la fiesta’

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Raúl Castro aparece dos veces en menos de una semana y su pupilo justifica su mala gestión por la pandemia de Covid-19 y el embargo.

Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro en La Habana, Cuba. ESTUDIOS REVOLUCIÓN

Miguel Díaz-Canel repitió este jueves su llamado a defender la Revolución ante la marcha cívica por el cambio, convocada por la sociedad civil independiente para el próximo 15 de noviembre. En la clausura del Séptimo Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional, a la que asistió Raúl CastroDíaz-Canel intentó apoderarse de «Patria y Vida«, el título de la canción que se ha convertido en himno de las protestas antigubernamentales en Cuba.

«¡Tenemos Patria y defendemos la Vida! Y seguimos siendo de ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!», dijo Díaz-Canel al finalizar su discurso que duró poco más de 40 minutos. «Patria y Vida» fue una de las principales consignas gritadas por los manifestantes el pasado 11 de julio.

Díaz-Canel volvió a referirse a la marcha del 15N y a sus organizadores sin mencionarlos directamente pero repitiendo los argumentos de los intendentes municipales para declarar esa manifestación «ilícita«.

«Los derechos no son ilimitados, sus límites están previstos también en la Constitución: son los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes», dijo en la misma línea de su discurso de este domingo en la clausura del II Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

«Una manifestación deja de ser pacífica en el momento en que los participantes acudan a ella con la intención de alterar la normalidad de la vida comunitaria, la paz social, con la pretensión de subvertir el orden constitucional y posicionarse como discrepancia al socialismo y, más aún, cuando todo ello se hace siguiendo un guion conectado con los intereses políticos de un Gobierno extranjero que mantiene hace seis décadas una guerra económica contra nuestro país», añadió.

El régimen ha acusado sin pruebas a los organizadores de la marcha del 15N de seguir órdenes de Estados Unidos.

Díaz-Canel dijo que es «inaceptable el papel» de EEUU «como instigador y facilitador de provocaciones en curso». Repitió las acusaciones contra la embajada estadounidense en La Habana por una supuesta «subversión política» en la Isla. «Con las recientes provocaciones queda claro que está en curso contra Cuba una operación concertada desde Washington, que involucra fondos millonarios dirigidos a generar la imagen de que Cuba es un Estado fallido, que ocurre aquí un atropello a la ciudadanía», dijo.

«El 15 de noviembre Cuba reabrirá sus fronteras, los estudiantes retornarán a la escuela; La Habana, capital de la dignidad, esperará su aniversario 502 como no ha podido hacerlo en los dos últimos años. La vida nacional irá retomando su curso, con la mayor alegría, pero alertasLa paz y la concordia que distinguen la vida en nuestras calles seguirá reinando¡Nadie va a aguarnos la fiesta! ¡Ya estamos vacunados contra la Covid-19, y contra el miedo lo hemos estado siempre!», señaló.

La Administración de Joe Biden desmintió esta semana que EEUU esté detrás de la marcha del 15. También el dramaturgo Yunior García Aguilera negó los vínculos presentados por el PCC. El grupo Archipiélago, impulsor de la marcha, respondió a Díaz-Canel que él es quien «ha desestabilizado Cuba».

Díaz-Canel justifica su mala gestión de Cuba

Miguel Díaz-Canel hizo ante los diputados de la Asamblea Nacional una rendición de cuentas sobre su «gestión como presidente de la República». Sin embargo, dijo que los problemas existentes en Cuba son por la pandemia de Covid-19 y el embargo de EEUU al régimen. «Los efectos combinados del recrudecimiento del bloqueo y el escalamiento de la pandemia provocaron que en este periodo el país dejara de percibir más de 3.000 millones de dólares en ingresos», dijo.

«No haber ejecutado oportunamente los mantenimientos y no poder adquirir los recursos imprescindibles para la garantía del servicio eléctrico provocaron los molestos apagones que venimos sufriendo desde el 21 de junio«, dijo con la promesa de que «antes de concluir el año» se recuperarán «608 megawatts de potencia de la generación eléctrica, con lo cual irá mejorando gradualmente la situación de este servicio en todo el país».

«En este contexto se han producido condiciones que favorecen la inflación por la existencia de una demanda muy superior a la oferta, lo que constituye la principal prioridad en el trabajo del Gobierno. Una de las soluciones a este problema es el crecimiento de la oferta a partir de una mayor participación de los productores nacionales en nuestro mercado interno», dijo. 

Pese al fracaso de la Tarea Ordenamiento, Díaz-Canel dijo que en el Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado para 2022, que se evaluará el próximo diciembre, se «consolidará la implantación» del reordenamiento de la economía. «No vamos a mentir diciendo que esto se resolverá de un plumazo, solo puedo afirmar que la Revolución nunca hará nada al margen de los intereses y demandas del pueblo», dijo al respecto.

Díaz-Canel reconoció que en Cuba se atravesaron «duros golpes de picos de contagios» de Covid-19, «saturación de hospitales, crisis en la disponibilidad de camas y de oxígeno, las muy dolorosas muertes» y «las tensiones se incrementaban con las fallas en las plantas eléctricas, la escasa disponibilidad de medicamentos y alimentos«. 

«La jauría anticubana, calculando nuestro próximo fin, se nos tiró al cuello con demandas de intervención humanitaria y hasta de invasión militar.  Ni se molestaron en mirar en la historia cómo han terminado las naciones ‘salvadas’ por las tropas yanquis o de la OTAN apenas en este siglo», dijo sobre las peticiones de ayuda para Cuba con el hashtag #SOSCuba. No mencionó que su Gobierno obstaculizó durante meses la ayuda humanitaria entre cubanos y favoreció la que llegaba directamente al Estado. Tampoco que, presionado por las protestas masivas del 11J, se vio obligado a eliminar temporalmente los gravámenes sobre los alimentos, medicinas y productos básicos importados por quienes viajan a la Isla.

Pese a que en su discurso afirmó que «el ejercicio de la crítica y la autocrítica de lo que hacemos mal, de nuestros problemas, es vital para seguir avanzando», Díaz-Canel insistió en culpar a EEUU de los problemas económicos en la Isla. «Justo en los meses en que escaló la pandemia en el país, se hicieron frecuentes los cortes de electricidad y se contrajo significativamente la oferta de bienes y servicios por las razones señaladas, creando un clima favorable a la irritación y al descontento; el enemigo histórico de la nación cubana conocía la gravedad del momento y se lanzó con más saña aún contra nuestra economía», dijo.

«El objetivo ha sido, desde el comienzo, provocar escasez económica, castigar al pueblo, perjudicar su nivel de vida, restringir sus fuentes de ingresos, limitar su consumo y dañar los servicios sociales de los que depende una parte de su bienestar y la respuesta a sus necesidades más elementales.  El propósito ha sido condenar a la población cubana al papel de rehén en una política genocida con designios hegemónicos», dijo sobre el embargo de EEUU.

«El bloqueo es el modo cotidiano de impedir que el socialismo se asocie al crecimiento, al progreso y a la prosperidad. ¡No! El socialismo no es el culpable de nuestros problemas. El socialismo es la única explicación de que hayamos sobrevivido a ese cerco feroz y genocida sin renunciar a desarrollarnos», agregó.

En los últimos días, sin embargo, los ministros de Díaz-Canel han reconocido que la grave crisis que padecen los cubanos está asociada a la implementación de la Tarea Ordenamiento, que provocó una inflación desmesurada y dejó sin valor los salarios.

Díaz-Canel volvió a agradecer a Fidel Castro por las vacunas hechas en Cuba contra la Covid-19, resaltó —aunque no han dado resultado— las medidas económicas para «estimular a la producción y comercialización de alimentos». También mencionó la creación de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), así como el envío de médicos a otros países: «unas 57 brigadas médicas del contingente Henry Reeve han enfrentado directamente la Covid-19 en 40 naciones», dijo. No mencionó que el Gobierno se queda con más del 75% de lo que pagan los países de destinos en salarios pora los profesionales cubanos.

Aunque con la represión de las protestas 11J el régimen ha demostrado que retuerce las leyes cubanas a su conveniencia y viola los derechos de los detenidos, Díaz-Canel dijo que la aprobación de cuatro leyes sobre el proceso penal «refuerzan las garantías y derechos de los ciudadanos en armonía con la sociedad en su conjunto».

«Las disposiciones normativas aprobadas sitúan al país en la vanguardia de las legislaciones en ese ámbito más avanzadas y modernas, con espíritu renovador reafirman el acceso a la justicia para todos, amplían el debido proceso y con ello contribuyen a materializar el concepto de Estado socialista de derecho y de justicia social, reconocido en el Artículo 1 de la Carta Magna», agregó.

«Debemos escuchar, dialogar, atender los planteamientos de nuestro pueblo. Tenemos que realizar consultas populares en asuntos de interés local y nacional, promover presupuestos participativos para decidir entre todos dónde y cómo utilizar mejor los fondos públicos, con énfasis en la localidad, en el barrio, en el municipio», dijo Díaz-Canel.

Sin embargo, desde noviembre de 2020 el régimen de La Habana se niega a dialogar con cubanos que piden cambios más profundos en el país, a quienes tacha de «mercenarios» y acusa de recibir dinero para desestabilizar la Isla.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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