Destierro: la práctica que criticó Fidel Castro y que sigue vigente en Cuba

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El régimen cubano continúa utilizando el destierro, como dejó claro con la expulsión a Polonia de Hamlet Lavastida y Katherine Bisquet.

Cuba, vista desde la estación espacial internacional. THOMAS PESQUET NASA

Pese a las críticas de Fidel Castro a los destierros en otros lugares o la insistencia en los libros de Historia de Cuba, manipulados después de 1959, en los sufridos por los ciudadanos de la Isla antes de la Revolución, el régimen cubano sigue con esa práctica como dejó claro con la expulsión a Polonia del artista Hamlet Lavastida y la poeta Katherine Bisquet.

Castro habló del destierro de Agostinho Neto en Angola, del supuesto «destierro» de Juan Miguel González en Estados Unidos cuando fue a recoger a su hijo Elián González y hasta del suyo propio, aunque el fallecido dictador no fue expulsado de la Isla sino que prefirió el exilio después de recibir la amnistía por el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. «Nuestros muertos heroicos no cayeron en vano (…) ellos nos acompañaron en las cárceles y en el destierro, ellos combatieron junto a nosotros a lo largo de la guerra», dijo al respecto el 26 de julio de 1973.

El exilio es la separación de una persona de la tierra donde vive o la expatriación por motivos políticos. A diferencia del exilio, el destierro se refiere a la pena de expulsar a alguien de un lugar o territorio. Generalmente es el Estado quien decide expulsar o desterrar a esa persona por haber cometido un delito. Puede ser de forma temporal o para siempre, aclara la Agencia de la ONU para los refugiados.

El Artículo 42 del Código Penal vigente en Cuba establece que «la sanción de destierro consiste en la expulsión del sancionado del lugar de su domicilio, con la prohibición de residir en un lugar determinado o con la obligación de permanecer en una localidad determinada. El término de la sanción de destierro es de uno a diez años. Puede imponerse en todos aquellos casos en que la permanencia de sancionado en un lugar resulte socialmente peligrosa. El destierro no es aplicable a las personas que no hayan cumplido los 18 años de edad».

Sin embargo, Lavastida y Bisquet fueron desterrados sin ninguna sentencia en firme y con las amenazas de la Seguridad del Estado de imponerle a Lavastida duras penas de prisión por presuntos delitos contra el sistema impuesto por el régimen en Cuba.

La periodista cubana Karla Pérez González sufrió este año una negativa del régimen de entrar a la Isla que algunos cubanos consideraron un destierro. Una vocera de La Habana justificó la prohibición de entrada a Pérez porque «ella es un instrumento. No es la primera vez que es utilizada y que utilizan este tipo de manejos y de tácticas para acciones fuera de la ley y desestabilizadoras contra Cuba». Pérez fue expulsada hace unos años de una universidad en la Isla por pertenecer al partido independiente Somos+.

La abogada Lucía Alfonso Mirabal recordó en DIARIO DE CUBA una resolución de cuatro relatores de la ONU sobre los destierros de 72 cubanos por parte del régimen, documentados por Cuban Prisoners Defenders.

Los relatores expresaron preocupación por «el modus operandi generalizado de coacción, marcado por el uso de fuerza física, penas de prisión, allanamientos en sus viviendas, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte, a fin de que explícitamente, dejen el país de forma definitiva». También por «la carencia de una base jurídica de las expatriaciones o amenazas de expatriación, al no existir una sentencia judicial ni documento administrativo que justifique las coacciones o las expatriaciones en Cuba. Asimismo, las vulneraciones a las que están sometidos después de salir del país«.

Según Cuban Prisoners Defendersdel 18 marzo de 2015 al 26 mayo de 2019 «se habrían producido al menos 39 casos de expatriaciones forzosas de defensores/as de derechos humanos, periodistas y activistas sociales y políticos, de entre las cuales seis habrían sido llevadas a cabo directamente por las autoridades cubanas y 33 se habrían producido mediante la creación de un contexto coercitivo y de violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades cubanas».

«El caso más lejano y visible sucedió cuando la excarcelación y opción de emigración forzada y pactada diplomáticamente de los 75 presos políticos procesados y juzgados durante la llamada Primavera Negra. Varios de ellos decidieron quedarse en Cuba bajo las amenazas y persecución constante, a pesar de haber logrado una variante controlada de libertad como son, por ejemplo, José Daniel Ferrer y otros que hoy tras el 11J están presos sin delito, por intentar ejercer el derecho de manifestación», dijeron abogados consultados por este diario.

«Como expatriación presente continúan médicos, profesionales, artistas, deportistas y en general colaboradores catalogados como desertores (traidores), a quienes por tiempo de hasta ocho años se le sostiene forzosamente expatriados, sin derechos a visitar su tierra natal e incluso algunos son privados de reencontrarse con familiares allegados. El Gobierno de Cuba prohíbe a estos parientes situados en la Isla salir al exterior para agravar las condiciones del castigo. En igual condición están los cubanos que sin renunciar a su patria por discriminación política de pensamiento, son impedidos de entrar al país bajo fundamentos arbitrarios de aplicación de la Ley de Migración actual», agregaron.

Según los letrados, el régimen cubano viola con los destierros de Lavastida, Bisquet y otros ciudadanos el Artículo 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según el cual «nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado»; el Artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles, firmado por Cuba el 28 de febrero de 2008, que estipula: «nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho de entrar en su propio país»; y el Artículo 22.5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos: «nadie puede ser expulsado del territorio del Estado del cual se es nacional, ni ser privado del derecho a ingresar en el mismo» que defienden el derecho de las personas a no ser desterrados de sus países».

El sitio oficialista Ecured solo recoge como desterrados cubanos conocidos a José Martí y José María Heredia, pese a que los destierros en la Cuba del régimen revolucionario se remontan a los primeros años cuando, entre otros cientos, fueron expulsados 136 sacerdotes de la Isla el 17 de septiembre de 1961.

Curiosamente, el propio Fidel Castro cuestionó el 2 de mayo de 1959 en Buenos Aires, Argentina, un escenario que describe casi a la perfección la dictadura que terminó implantando en Cuba: «¿Qué sería de América si los Gobiernos constitucionales que hoy existen caen en manos de minorías armadas? ¿Qué destino le espera a América, si esas minorías que no entienden de otra solución que el terror, el crimen, el destierro, la cárcel y la destrucción de todos los derechos humanos, toman el poder en estos instantes en que, precisamente, nuestros males se agravan, en que precisamente nuestra tasa de crecimiento y de desarrollo disminuye? ¿Quién podría detener en esas circunstancias los tremendos conflictos que posiblemente derivasen hacia una espantosa contienda civil, a una tremenda pugna entre las concepciones que hoy se debaten en el mundo? ¿Quién puede afirmar que por ese camino la América no corra el riesgo de perderse para el ideal democrático, que es el ideal de este continente

TOMADO DE DIARIODECUBA

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