Desacreditado en las redes sociales, el régimen cubano carga contra medios independientes

La televisión estatal vuelve a utilizar el argumento del supuesto ‘mercenarismo’. Acusa a ‘El Toque’ de ‘manipulación’ de tasas cambiarias y de ‘exacerbar’ la inflación en Cuba.

Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). CANAL CARBE/YOUTUBE

En medio de la suspensión de medios oficiales cubanos en redes sociales, la televisión estatal dedicó la noche del jueves un programa «especial» a atacar a medios independientes, específicamente a El Toque, y recurrió a testimonios de varios colaboradores que, a raíz de presiones ejercidas por la Seguridad del Estado, renunciaron públicamente a su trabajo.

«Los entrevistados que aparecen en este material accedieron a declarar pública y voluntariamente», dice el programa en sus inicios, pero lo cierto es que las declaraciones son expuestas tras interrogatorios de la policía política que ocurrieron hace ya algunas semanas y que lograron quebrar a algunos de los periodistas.

El «especial» de la televisión inscribió a El Toque, junto a La Joven CubaEl Estornudo, Periodismo de Barrio, YucaByte, entre otros, dentro de un supuesto «frente comunicacional contra la Revolución, que de cierta manera supliera la falta de oposición política creíble dentro de la Isla«.

El reporte oficial señaló que «el discurso hipercrítico de estas plataformas adquirió con el paso del tiempo un matiz francamente confrontacional con el Estado cubano, a tono con los intereses de la contrarrevolución».

Describió a El Toque como «un proyecto de prensa dirigido a la joven intelectualidad cubana, a comunicadores y creadores en general«, y lo acusó de recibir «financiación para la subversión política-ideológica en Cuba».

Citó entre las instituciones que supuestamente otorgan fondos al medio independiente a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a la que el régimen ataca cuando se trata de estos temas, pero de la que recientemente ha recibido dos millones de dólares de asistencia tras el paso del huracán Ian. También mencionó al Fondo Nacional para la Democracia (NED). A ambas les atribuyó promover «un discurso (desde El Toque que) busca generar descontento en la población, manipular la narrativa comunicacional y provocar un estallido social en Cuba.»

Rutinariamente, el régimen cubano trata a opositores, activistas, periodistas y medios independientes como personas o proyectos incapaces de pensar por sí mismos sobre la situación del país, y que reciben ideas y órdenes desde el exterior.

El programa de la televisión estatal dedicó un amplio segmento a la tasa de cambio orientativa que cada día publica El Toque. Acusó al medio de «manipulación» y de «exacerbar» la inflación, que crece sin fremo desde la implementación de la llamada Tarea Ordenamiento.

El programa también intentó desacreditar al medio a partir de las mismas declaraciones, abiertamente públicas, de sus periodistas y responsables.

«El Toque se adhiere a presupuestos declarados directamente en la página oficial de la NED, en cuanto a la finalidad de sus mensajes y los soportes empleados», señaló la televisión estatal.

Acusó a «profesionales formados en academias cubanas» de «atacar a su propio país» y de recibir cursos de superación, así como «medios de trabajo, pagos y otros incentivos de entidades asociadas a los organismos federales estadounidenses». 

«A través de la capacitación buscan profesionalizar cada vez más el periodismo contra (el régimen de) Cuba, para perfeccionar los contenidos y hacer llegar a mayor audiencia su mensaje contra el sistema», se quejó.

Según el «especial», los objetivos de El Toque «convergen con los del ala más radical, terrorista y reaccionaria de la contrarrevolución, a pesar de las diferencias en el estilo discursivo».

En el programa participó Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la oficialista Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), quien negó que los medios cubanos estén subordinados al Gobierno.

«Tratan de presentar a la prensa estatal en Cuba como un sistema de medios inoperante, absolutamente subordinado a los intereses gubernamentales, y eso no es así», dijo.

«Somos un sistema de prensa revolucionaria, eso sí no lo podemos negar de ninguna manera», admitió no obstante. No dijo que todos los medios de prensa legales en la Isla son estatales u oficialistas y se rigen por las disposiciones del Partido Comunista.

El funcionario habló de «ecosistema de medios contrarrevolucionarios financiados por EEUU» y los catalogó como «mercenarios». «Al final están sirviendo al proyecto de una nación poderosa», dijo.

El régimen de Cuba tiene constitucionalmente prohibida la existencia de medios de prensa independiente. Las voces disidentes son acalladas y criminalizadas por los medios oficiales, que utiliza además las redes sociales para su propaganda y obliga a sus funcionarios y periodistas a amplificar su mensaje. Esta semana, algunos de estos medios estatales han sufrido un golpe considerable después de una actualización de políticas de Twitter y Facebook. Numerosas cuentas oficialistas han sido barridas del entorno digital.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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