Delincuencia en la Cuba socialista: la crisis económica incentiva el delito, pero no es la única culpable

DIARIO DE CUBA pregunta a los abogados cubanos Julio Fernández Estrada y Laritza Diversent, y al catedrático mexicano Vidal Romero.

Cubanos en una calle de La Habana. DIARIO DE CUBA

¿Por qué ha aumentado la delincuencia en Cuba en los últimos meses? ¿Es un efecto del incremento de la pobreza? El aferramiento del régimen al poder y el retraso de la transición democrática ¿amenazan la seguridad ciudadana? Sobre estas interrogantes DIARIO DE CUBA conversa con dos abogados cubanos y un catedrático mexicano.

La primera dificultad para analizar la relación entre aumento de la pobreza y aumento de delincuencia en Cuba es la falta de estadísticas oficiales, además de la manipulación de datos. En 2020, DIARIO DE CUBA mostró cómo el Gobierno manipulaba la realidad en un informe sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030, al eliminar el indicador «pobreza» y hablar solo de «pobreza extrema».

falta de datos oficiales sobre la relación entre el incremento de la pobreza y el de la delincuencia —que los medios oficiales negaron al principio, aunque la Policía de Matanzas reconoció recientemente la ocurrencia de al menos 41 delitos diarios en esa provincia– Laritza Diversent, directora de la consultoría jurídica Cubalex, habla basándose en su experiencia como abogada independiente en Cuba.

«No es que no haya estadísticas, porque los tribunales deben tenerlas, pero las estadísticas de los tribunales son clasificadas. No hay acceso público a ese tipo de información. Pero sí recuerdo haber leído unas conclusiones provisionales de un abogado de defensa que citaba esas estadísticas y hacía referencia a que las personas de la raza negra eran más proclives a cometer delitos contra el patrimonio».

«Los afrodescendientes casi siempre viven en áreas periféricas de las ciudades, en barrios pobres, que no tienen todas las condiciones de habitabilidad, barrios insalubres», explica Diversent.

«Yo vivía en Arroyo Naranjo, en La Habana. Es el cuarto municipio más poblado del país, pero era el más pobre de toda la capital. La mayoría de los barrios del municipio son barrios marginados, donde predomina la población afrodescendiente: La Güinera, Párraga, Mantilla, El Moro. Son barrios donde el nivel de delincuencia y marginalidad es muy alto«.

«Si te cogen en Arroyo Naranjo con un cortaúñas o una navaja, que en otros países es normal tener, es muy probable que te procesen por tenencia ilegal de armas y explosivos. Se lo están imputando a varios manifestantes (del 11J)”.

Diversent incluso oyó a un oficial afirmar en una estación de Policía que, por ser Arroyo Naranjo uno de los municipios más violentos, a cualquiera que se cogiera con un cuchillo, un machete, fuera a trabajar o no, se le privaba de la libertad y se le procesaba.

«En la crisis económica, si a la gente le falta ingresos, especialmente en esos barrios pobres donde vive fundamentalmente la población afrodescendiente, la que ha emigrado de otras provincias a la capital, donde están los ‘llega y pon‘, o en los ‘llega y pon’ que se han convertido en comunidades, son más propensos a que el nivel de violencia y delincuencia sea mayor. No lo vas a encontrar en estadísticas oficiales. Nosotros lo veíamos al analizar las sentencias», afirma.

El catedrático mexicano Vidal Romero, jefe del Departamento de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México, dirigió en 2018 una investigación sobre cómo un proceso de apertura en Cuba afectaría la seguridad pública y la ilegalidad.

Entonces, señaló que, aunque Cuba necesitaba reformas de liberalización económica y de democratización de la vida política, esto podía acarrear riesgos para la tranquilidad ciudadana.

Tres años después, la democratización de la vida política en Cuba continúa lejos, pero la delincuencia ha aumentado. ¿Estamos ante un escenario en el que el empeño del régimen en aferrarse al poder amenaza la seguridad pública más que la democratización?  

«De forma indirecta el aumento en la percepción de inseguridad y en los delitos está relacionada al endurecimiento del régimen cubano, pero hay otros elementos importantes», sostiene Romero. «Es importante notar que la predicción de un probable aumento en inseguridad por la democratización política o la apertura económica no implica que no se deban realizar».

«Se debe democratizar y abrir la economía, pero es importante hacerlo de forma tal que no genere más inseguridad, ya que esto lleva a los ciudadanos a pedir el regreso del régimen duro y puede frustrarse la democratización, como está pasando en muchos países de Latinoamérica, por ejemplo. Hay ejemplos de éxito de apertura económica y política con buena seguridad pública, como Eslovenia o la República Checa», explica

«Las causas del incremento en la inseguridad en Cuba son varias: la combinación de la apertura económica con el endurecimiento político del régimen genera fuertes presiones para un incremento del crimen. Hay relativamente más oportunidades de negocio y de ingresos, pero el Estado cubano mantiene el monopolio de las decisiones económicas. Esto incentiva corrupción y que buena parte de la población no pueda acceder a los beneficios económicos. En el modelo chino y el vietnamita es posible abrir la economía, pero no la política, en un contexto de alta seguridad. Esto requiere un gobierno fuerte (en términos autocráticos); este no es el caso del Gobierno cubano, que es un Estado relativamente más débil en recursos y legitimidad interna«.

«La pandemia del Covid ha sido un factor exógeno que ha mostrado que el régimen cubano es más débil de lo pensado. Los incentivos para delinquir han aumentado por la necesidad generada por la crisis económica. La pandemia ha traído crisis económica; esto en cualquier lugar del mundo incrementa los llamados ‘delitos de necesidad’, como el robo».

«Finalmente, el endurecimiento del régimen, que se refleja en una mala economía (independientemente de la pandemia), ha generado un incremento en la necesidad del Gobierno por atraer recursos económicos del extranjero. Ante la falta de países mecenas, los recursos de los cubanos fuera de la Isla son atractivos. El Gobierno cubano es ahora más laxo para recibir ese tipo de inversión, que combina recursos lícitos e ilícitos. Así, se presentan actividades de lavado de dinero en Cuba. Esto atrae actividades ilícitas relacionadas, como corrupción, contrabando y mercados negros», advierte Romero. 

Por su parte, el doctor en Ciencias Jurídicas Julio Fernández Estrada opina que el aumento de los delitos en Cuba en últimos meses, «sobre todo el robo con violencia y el robo con fuerza», tiene causas diversas.

«Las causas generales de los delitos también son complejas y amplias, nunca es suficiente el argumento de una medida política o económica puntual».

«Es importante, para hacer un análisis serio sobre este tema, contar con datos fidedignos sobre la ocurrencia de estos delitos, su radicación en causas, su investigación y su respuesta judicial en cada caso. También sería importante conocer la cantidad de casos de este tipo que no han tenido solución policial«.

«Si estos delitos han aumentado, considero que la causa principal de ellos es la crisis económica sostenida y profunda en la que nos encontramos en los últimos años y su empeoramiento en los últimos cuatro».

«Pero no creo que las causas sean solo económicas, también estamos en un ambiente de tensión política creciente y de exacerbación de puntos de vista políticos ideológicos extremos».

«En las situaciones de inestabilidad política proliferan las conductas violentas que expresan también sentimientos de odio, inseguridad, malestar social«, concluye.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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