Del Maleconazo al 11 de Julio, casi 25 años después un nuevo estallido social mueve los cimientos de la Revolución en Cuba

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Cuba ha captado la atención de todo el globo en la última semana debido a las históricas y masivas protestas populares que se han llevado a cabo en contra del Gobierno comunista por la muy aguda crisis general que sufre actualmente la isla.

Expertos han reconocido que estas han sido las mayores manifestaciones antigubernamentales sucedidas en Cuba en los 62 años al poder del régimen castrista, tal vez solo equiparadas con el famoso “Maleconazo” de 1994 en La Habana.

El actual gobernante cubano Miguel Díaz-Canel convocó a un acto de “reafirmación revolucionaria” para este sábado 17 de julio, donde denunció que se ha difundido una burda “mentira” sobre los disturbios sucedidos, alegando la divulgación de “imágenes falsas” en redes sociales, las que “alientan y glorifican la indignación y destrucción de la propiedad”.

Un cubano entrevistado por el diario independiente El Universo comentó que la gran diferencia entre el llamado “Maleconazo” y la nueva ola de protestas (conocida como “11J”) radica en que esta vez fueron miles de cubanos los que salieron a la calle a protestar contra el Gobierno en todas las provincias del país.

Aunque se piense que fueron cientos y hasta (tal vez) miles los cubanos que se manifestaron en el “Maleconazo” (dato nunca contabilizado ni constatado), aquella manifestación solo ocurrió en la capital cubana.

El famoso disturbio del 5 de agosto de 1994 fue causado por el gran descontento y la desesperación del pueblo cubano al sufrir la peor etapa del Período Especial.

El entrevistado recordó que en aquella ocasión, cuando él era aún joven, se rompieron escaparates, se saquearon negocios y los ciudadanos se enfrentaron con palos y armas improvisadas a las fuerzas policiales del régimen.

En concordancia también con el reportaje de BBC Mundo, se conoce que no fue hasta que Fidel Castro se presentó en el punto de localización de los disturbios que el ambiente se logró aplacar.

Se recordó cómo Fidel lanzó un hondo discurso y logró convencer al pueblo de que se calmara, para abrir entonces las fronteras nacionales y permitir que los ciudadanos descontentos emigraran.

La mayoría de las decenas de miles de cubanos que huyeron del país en aquel momento lo hicieron en balsa hacia los Estados Unidos, con la gracia y la ventaja de poder acogerse a la Ley de “Pies secos, pies mojados” (derogada por el expresidente Barack Obama al llegar al fin de su administración).

El habanero defendió el criterio de que la nueva etapa rebelde recién ha comenzado, porque el pueblo ha explotado al fin por tantas trabas y tanta censura, por la miseria, por las necesidades y por las muertes, por lo que la lucha será larga y angustiosa, pero está convencido de que Cuba logrará ser libre.

No obstante, señaló que las manifestaciones públicas se han calmado en los últimos días debido a la gran campaña represiva desatada por el Gobierno.

El periodista independiente Bruno Suárez comentó que Fidel Castro era “un genio político” que sabía perfectamente “qué hacer en cada momento” para que el resultado quedara a su favor. Opinó entonces que la decisión de permitir la emigración desordenada e irregular en 1994 evitó graves represalias.

Expertos han asegurado que el factor clave de estas protestas (y que las diferencia del “Maleconazo”) es el uso masivo de las redes sociales en la isla, las que no solo conceden a la población cubana el derecho a la libertad de expresión, sino que también han servido para organizar y convocar a las protestas.

Suárez agregó que piensa que Estados Unidos y la oposición cubana han aprovechado la situación de precariedad del país para traer a debate temas políticos, una crisis para él causada tanto por el recrudecimiento del embargo y de las sanciones de ese país contra la isla, como por la llegada de la pandemia de coronavirus y por la pobre gestión del Gobierno cubano; pero que esa no es excusa para apoyar una intervención militar en el país o el estallido de una guerra civil.

Michael Bustamante, profesor de Historia de América Latina y especialista en Cuba por la Universidad Internacional de Florida, ha declarado que tanto el “Maleconazo” como el “11J” tienen orígenes comunes, pero que las soluciones deberán ser completamente distintas, por la cantidad de condiciones políticas, económicas y sociales que los convierten en dos escenarios totalmente diferentes.

Especialistas internacionales han coincidido en el criterio de que si el Gobierno no cesa su estrategia represiva y opta por un diálogo inclusivo que aborde la raíz del descontento popular, las manifestaciones sin duda continuarán.

TOMADO DE CUBACUTE

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