De alto oficial a manejar un bicitaxi: el final del camino para un militar cubano

En el habanero barrio de Santa Fe, al este de la ciudad , un bicitaxista iba tan lento que parecía que cargaba todo el cansancio del pueblo cubano, y es que el señor era tan mayor que debía estar en su casa disfrutando de su familia. Desgraciadamente, el militar retirado de 75 años de edad se veía obligado a trabajar para poder subsistir en medio de la profunda crisis económica que vive el país.

El hombre, exhausto en lo que intentaba trasladar a solos 2 personas, contaba que tenía 3 hijos y todos vivían en Estados Unidos, los que apenas lo atendían o lo llamaban.

Relató que su jubilación consiste en 1.500 pesos, que se gastan «en los frijoles negros y dos ajíes», y es por eso que debe estar todo el día pedaleando, y dijo que, aunque no puede competir «con los muchachones», le da para compensar su triste chequera.

«Lo he dado todo por este país y al final no he recibido nada. Yo que fui un alto oficial de una base de cohetes, ahora la mecha apenas me alcanza para pedalear», lamentó.

Y aunque pueda no creerse aseguró que no atesoraba ninguno de sus antiguos privilegios; únicamente la autorización de manejar el bicitaxi sin licencia. Comentó un incidente reciente por el que acabó con una multa de 2.000 pesos por no tener licencia para conducir un bicitaxi, pese a que le explicó a la inspectora «que el Estado hacia cinco años no entregaba licencias para la actividad». «La desaparecieron de la faz de la tierra. Esa más nunca en su vida es inspectora de nada», aseguró.

Al no preocuparse a tiempo de que le fuera asignado un carro, puesto que disponía de varios automóviles durante su etapa activa, cuando lo pidió ya retirado, «era tarde» . «A mí me corresponde este viejo carricoche… nada más», aseveró.

TOMADO DE CUBITANOW

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