Cubanos prefieren desembolsar 10 pesos por el arroz uruguayo o brasileño en la bodega que tener que pagar menos por el criollo o el vietnamita

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Ningún cubano quiere saber sobre el arroz vietamita que se vende en las bodegas por la libreta de abastecimiento, ese que la mayoría describe como empegostado, con mal olor y de escaso crecimiento en la cocción.

Manso García, un productor de arroz del municipio de Rodas (Cienfuegos), asegura que la población sabe distinguir perfectamente el origen de producción del arroz según su calidad (y viceversa), por lo que se ha generado una predilección hacia el producto que llega desde países como Brasil, Uruguay o Argentina.

“La población, en la práctica, distingue la calidad del arroz, a partir de su origen de producción, reconociendo como el de mejor calidad al que se corresponde con el área de América”, dice Granma ayer lunes.

La libra de arroz importado de Vietnam se cotiza en 7 CUP en el mercado normado, mientras que la libra del que viene de países como Brasil, Uruguay y Argentina, se cotiza en 10 CUP.

Justamente, durante este mes se pondrá a la venta una libra de arroz “adicional a la cuota normada” per cápita.

El periódico oficialista Granma reprodujo una publicación del diario Invasor, en el que se explica que la mayoría de los consumidores cubanos prefieren pagar la diferencia entre el arroz vietnamita y el arroz americano con tal de ingerir un alimento de mayor calidad, porque aunque no se pueda distinguir a simple vista si el arroz comprado presenta un 15% de partidura (el vietnamita) o un 4% (brasileño o uruguayo), la diferencia en la cocción y en el resultado resulta abismal.

Los productores cubanos lamentan que ya la población no valore el arroz criollo como lo hacía antes.

Alexander Flores, un joven cocinero, explica que el gusto y los parámetros para medir la calidad del arroz por parte de la población continúan siendo los mismos que cuando Cuba producía cantidades exportables de arroz, y lo más importante es que crezca en la cocción y se desgrane, como lo muestran la mayoría de las recetas culinarias tradicionales de la isla.

Admite que toda la comida se cae cuando el arroz no sirve, añadiendo que, aunque no debería ser así, ya los cubanos valoran todo el menú por el arroz debido a la escasez, tanto que “se ha convertido en la medida para evaluar cualquier restaurante”.

Incluso cuando los estándares no llegan tan alto comercialmente, la situación al interior de los hogares no difiere mucho en este sentido. Una jubilada de la capitalina barriada de La Timba precisa que Vietnam está mandando a Cuba lo peor de sus reservas de arroz y que, pese a que no duda que su producto general es de buena calidad, ya no quiere comprarlo cuando sabe que proviene del “país amigo”.

Dice que hasta huele mal, y que en otras circunstancias no afectaría tanto porque se podía mezclar con lo que apareciera, pero ya su familia come varias veces a la semana arroz con salsa y si la base no es buena, no vale la pena y se quedan con hambre.

Son mejores las opiniones que circundan el arroz uruguayo. Sin planteárselo como objetivo, la nación sudamericana ha conseguido pertenecer al complejo ecosistema del cereal en Cuba, donde la cocción del grano es un asunto de importancia para algunas recetas tradicionales. Manso García se burla diciendo que esta situación ya es el colmo, pues el arroz cubano se cosecha en Uruguay.

Por si las moscas, en su casa de Rodas llevan varios meses escogiendo antes las comidas a base de boniato o malanga, viandas que siembren en el patio y los terrenos clandestinos de los que se han apropiado temporalmente. Alega que mejor optar por las viandas porque el arroz hace la comida, pero la desgracia si no se cocina bien.

TOMADO DE CUBACUTE

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