Cubanos lamentan el éxodo: ‘Cada día me dicen las malditas palabras, Me voy’

‘Se va un trozo de país’, dicen sobre la nueva ola de emigración de Cuba.

El aeropuerto de La Habana desde un avión. ALBERTO AREGO DIARIO DE CUBA

«Me voy», es una palabra que le duele a los cubanos por el goteo constante de familiares y amigos que se han ido de la Isla en los últimos meses. La emigración lleva décadas marcando a varias generaciones y algunos temen que estemos ante un nuevo éxodo.

«Tanto me desbarata, me lacera, me hiere por mucho, algo que no puedo solucionar, impedir, ver como cada día me dicen las malditas palabras: Me voy«, dijo la actriz Kiriam Gutiérrez Pérez

«Ya no sé cómo reaccionar, se juntan miles de pensamientos, miles de culpas, miles de pretextos, leo después post de llegadas, de felicidades, de preocupación, de incertidumbre, de miedo, de lágrimas, de gente extrañando, de gente joven, de familias separadas, de junglas, de coyotes, de Welcome, de Libertad».

«Esto no es una migración, esto es un éxodo«, señaló Gutiérrez.

«Duele mucho, duele la videollamada, duele el saber no sentir el abrazo, duele que la maldita culpa siempre vaya a caer en ideologías y en posiciones o peor aún en quienes no podemos juzgar por ser culpables. ¿Y mi culpa? ¿Qué hago con mi culpa? ¿Qué hago con esas malditas palabras? Me falta la culpa de todas las personas que hoy no están aquí conmigo. Hoy brindo por mi culpa y por esas culpas que decidieron migrar«, concluyó.

La cantautora Wendy Martínez dijo que de todas partes le llega el mismo mensaje. «Ese ‘me voy’ ya no me espanta, pero me produce un sentimiento que no puedo identificar y con el que me cuesta lidiar. Mis amigos se han ido marchando de uno en uno. Heredo sus perros y sus camisas, y salgo a la calle y me entero de que los amigos de otros también se fueron».

«La calle está muy vacía, hay un silencio muy triste que reconozco en la mirada de todos. Ese silencio es un grito en los ojos, un grito de resignación, de angustiaCada vez es alguien más cercano«.

«No es el hecho de que la persona se vaya. Con esa persona se van todos los planes que se hicieron una tarde, el futuro en el que esa persona estaba sentada enfrente. Se va un trozo de país, como si el país fuera una figura de arena, como si fuera palpable. La angustia se ha vuelto concreta, puede tocarse con la punta de los dedos».

«Me da pánico aprender a decir adiós. Es algo que no debería aprenderse porque, cuando algo se aprende, luego se hace con una facilidad tremenda, automática. Decir adiós no debería ser fácil y ya es un acto cotidiano. Como decir ‘regreso en cinco minutos’, o como abrir una puerta».

«Estoy cansada de abrir esa puerta, de la certeza de que los planes que se hicieron no sucederán. Escúchenme bien: no sucederán, porque se conciben desde aquí, desde lo palpable. Nos pasamos la vida esperando un mensaje del más allá. Un ‘llegué bien’ que nos alivia y luego nos tira contra el piso. Me he vuelto un medium», confesó.

«Lo que pasa es que el adiós contiene una esperanza extraña. Los amigos no vuelven en cinco minutos y lo sabemos, pero la puerta se queda abierta como cuando iban a comprar cigarros. Esa esperanza irracional y dulce es la que nos mata«.

«Yo sigo viviendo en esos planes, en la idea de que mis amigos serán los tíos de mis hijos. Esperanza estéril. No hay más. La vida sin los amigos se va volviendo una calle muy larga y muy vacía«, agregó Martínez.

«Es triste, muy triste, es dolor, es depresión, es desgaste, es morir por dentro, es no querer pensar, es no tener paz ‘porque los que dejamos allá’ quedaron a la deriva… Cuba duele tal puñal clavado en el corazón, duele decir ‘me fui de ese infierno’ cuando amamos a ese infierno. Sueño mucho que estoy en mi Cuba… allí está mi espíritu, mi esencia, aquí sólo soy materia», dijo Lissette Álvarez.

«La misma historia que se repite una y otra vez. Creo que cada generación piensa que a ellos no le va a pasar, que va, ya han sido muchos años, ya hemos aprendido… ahora sí. Pero no, aquí estamos, repitiendo la historia. Buscando la esperanza en otra parte«, dijo Carlo Fidel Taboada Petersson.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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