Cubanos en Tapachula: Quedarse o continuar, esa es la cuestión

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Cuba / Mexico
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

No todos los emigrantes cubanos llegan a la frontera con EEUU y tienen sus razones. DIARIO DE CUBA las explora en el último trabajo de esta serie sobre emigración.

Un negocio en Tapachula, México. D. A. ALEMÁN DIARIO DE CUBA

Tapachula, y México en general, son territorio de paso para los migrantes cubanos y centroamericanos; sin embargo, no pocas veces se convierten en destino final. El «sueño americano» que en un principio todos persiguen, en ocasiones termina por adaptarse al territorio azteca. Aquí, al menos un idioma común los une a todos.

Cruzar a EEUU, el reto más difícil

La meta está solo a un paso de frontera norte, sin embargo, cruzar a Estados Unidos es uno de los retos más difíciles para el emigrante cubano. Entre las políticas antimigratorias de Washington y la lentitud del proceso de aceptación, los cubanos pueden pasar una larga temporada en los estados norteños de México.

El peligro de la frontera norte mexicana radica justamente en que, al igual que para los migrantes, es el último obstáculo para las redes de narcotráfico en el continente.  Según el último Índice de Paz del Institute for Economics and Peace, tres de los estados mexicanos fronterizos con EEUU están entre los 11 más violentos del país.

El estado de Baja California, por ejemplo, cerró el 2020 con más de 2.185 homicidios y 642 desapariciones forzadas registrados. La tasa de impunidad de los criminales también fue alta, con un 24,9% de los detenidos sin ser sentenciados. A todo esto, al menos de momento, se suma el peligro mortal del Covid-19.

«Aquí lo mejor es estar tranquilo y esperar. Eso es complicado, porque uno tiene que conseguir trabajo y ganarse la vida. Pero en estas zonas hay mucha violencia, y no se puede andar uno con cuentos. Con los narcos, los secuestradores y toda esa gente no se puede inventar», cuenta Rodrigo, quien actualmente trabaja en un puestecito de tacos en Chihuahua, donde aguarda por un permiso para entrar a EEUU.

Conseguir la residencia en México, una garantía

«Yo tenía pensado España, después Estados Unidos, pero ahora mismo creo que lo mejor sería México. Al final, como somos de los que no tienen a nadie allá que los ayude, es mejor que nos quedemos aquí», confiesa Javier. Él y su esposa han decidido irse a Cancún, en el estado de Quintana Roo, donde han escuchado que habita una fuerte comunidad de cubanos.

«Además, Cancún está cerquita de Cuba. Hay turismo, hay trabajo, uno puede comprar pacotilla y vender en Cuba», continúa.

Las estadísticas migratorias publicadas por la Secretaría de Gobernación de México le dan la razón a Javier. La inmensa mayoría de los cubanos que durante los dos últimos años han obtenido un estatus migratorio diferente a la tarjeta de «Visitante temporal por razones humanitarias», lo han conseguido en Quintana Roo y, en segundo lugar, en Ciudad de México. Esto podría significar que tienen pensado residir al menos durante cuatro años en territorio mexicano. Como dato adicional, vale decir que cada vez más obtienen estos estatus en Chiapas, específicamente en Tapachula.

Solo los estadounidenses, colombianos y venezolanos superaron a los cubanos en cantidad de residencias obtenidas en 2019. En 2020, solo lo hicieron estadounidenses y colombianos. Estos, mayormente, la consiguen por cuestiones de renta y trabajo, mientras que en los cubanos es más común el aspecto familiar. Los isleños, al final, logran más residencias temporales mexicanas que todos los emigrantes centroamericanos y africanos juntos en un año. En este sentido, también fueron los más beneficiados en el estado de Chiapas.

«Aquí muchos optan por conquistar a una mexicana. Como casi todos son hombres, chamacos que vienen solos, les es fácil buscarse una temba y casarse para tener los papeles», cuenta Yadiel, quien vino acompañado de su esposa y ahora piensa, junto a ella, emprender el camino hacia la frontera norte.

Según Yadiel, las conquistas amorosas de los cubanos han provocado más de un escándalo entre los mexicanos, pues muchas veces las conquistadas resultan mujeres casadas. También se han dado casos en que los cubanos terminan robándole el dinero a sus nuevas parejas para inmediatamente escapar y costearse un viaje seguro y cómodo hasta la frontera norte.

Como sea, una lectura exhaustiva de las estadísticas puede revelar ciertas tendencias entre los cubanos que deciden quedarse en México. Tanto las residencias temporales como las permanentes, los cubanos suelen obtenerlas primeramente por motivos familiares, muchas veces en los INM de Chiapas. Quienes las renuevan, es decir, quienes en teoría han vivido ya cuatro años en México, suelen hacerlo por cuestiones de trabajo, generalmente en Quintana Roo. Esto pudiera hablar también de una aceptación del cubano en el marcado laboral de México.

«Yo estoy esperando sin papeles, pero sé que lo mejor sería tenerlos. Tener una residencia en México siempre te garantiza que si te deportan de Estados Unidos es para aquí, no para Cuba», dice Rodrigo, cuyo viaje fue casi directo de la frontera sur a la norte, por lo cual no cuenta con estatus migratorio alguno. Tampoco se atreve a conseguirlo ahora, dice, por temor a ser detenido por las autoridades migratorias.

En el caso de la residencia permanente, los cubanos también se han visto privilegiados en los últimos años. La obtención de estas, solo por razones humanitarias, pasó de un 0,7% en 2019 a un 25,4% en 2020 (solo superado por migrantes venezolanos), a pesar de que la cantidad de migrantes llegados de la Isla disminuyó notablemente en ese período. La residencia permanente por reconocimiento del estatus de refugiados también aumentó entre los cubanos, pasando de solo 15 en 2019 a 805 en 2020.

«Hablan de los emigrantes como los militares hablan de invasores»

A pesar de que muchos terminen por quedarse en México, todavía son muchos más quienes optan por una tarjeta de «Visitante temporal por razones humanitarias» y se lanzan hacia la frontera norte. Según las estadísticas, entre 2019 y 2020 la obtención de estas tarjetas llegó a triplicarse entre los cubanos. La diferencia entre la cantidad de cubanos que obtienen un estatus migratorio de este tipo y la cantidad de cubanos que llegan a los INM es también una muestra de lo dilatados que suelen ser estos trámites.

Si bien es cierto que la sociedad mexicana suele brindar una mejor acogida a los migrantes cubanos que a la mayoría de los centroamericanos, haitianos y africanos, no todo es color de rosa para los isleños. Desde la llegada al poder del populista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien mantuvo una sospechosa cercanía con Donald Trump, la xenofobia ha aumentado considerablemente en México.

«Muchos medios y políticos hablan de los emigrantes como los militares hablan de invasores, y no en términos de derechos para estas poblaciones vulnerables. El nacionalismo afecta a los emigrantes y cada vez más llega a la gente, que reproducen ese discurso», cuenta a DIARIO DE CUBA Rita Robles, trabajadora del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula.

Según Robles, hace casi tres años, el discurso nacionalista se ha apoderado de las instituciones de México. Si bien en un principio AMLO prometió trabajo y protección a los migrantes, la realidad en su mandato ha sido otra. Muchos medios en México se han hecho eco de discursos xenófobos, lo cual ha llevado a la población, sobre todo en la frontera norte, a protestar bajo la excusa de que los migrantes les roban el empleo.

En el caso de Tapachula, que es principalmente una ciudad de migrantes, también prolifera la idea de que las actividades económicas informales que estos realizan han desplazado a los negocios establecidos. Incluso, se ha llegado a sugerir que los migrantes son culpables de la proliferación de enfermedades y del crimen organizado en el país.

A pesar de todos los riesgos antes mencionados, los cubanos siguen arribando a Tapachula. Según la tendencia en los últimos años y lo que demuestra el inicio del actual, se teme que este arribo continúe en aumento. Aunque la realidad de Cuba diste mucho de la de Haití o la de los países de Centroamérica, el deseo de emigrar resulta el mismo.

Para quien se acerca a este fenómeno, al final, queda una cosa clara: algo debe ir muy mal en la Isla para que selvas, ríos, secuestradores, asaltantes, narcotraficantes, autoridades corruptas y políticas xenófobas no sean capaz de detener el triste peregrinar del cubano hacia el «sueño americano».

Tomado De DIARIODECUBA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.